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Diócesis
El secretario general se desmarca de su posible reelección, dentro de dos semanas Agencias
"Sobre todo quiero servir, ser el servidor de todos", dijo en sus primeras palabras tras hacerse pública su designación por el papa como obispo de Ávila

(J. B./Agencias).- Era un secreto a voces desde hacía meses, pero no ha sido hasta ahora, dos semanas antes de las elecciones a la Secretaría General de la CEE, cuando Roma ha dado el paso, nombrando a José María Gil Tamayo como obispo de Ávila.

Una designación que dificulta su reelección, según algunas fuentes, aunque otras apuntan que, precisamente, el portavoz necesitaba ser obispo para enfrentarse al sector más conservador del Episcopado.

Sea como fuere, lo cierto es que el obispo electo de Ávila lanzó un mensaje que suena a descarte. O, al menos, que se quiere dedicar a su diócesis "a tiempo completo". Así lo subrayó durante una rueda de prensa en el Arzobispado de Mérida-Badajoz, junto al que hasta ahora era su obispo, Celso Morga.

 

 


 

 

"Deseo servir a todos, y llevar a la práctica este servicio", señaló Gil Tamayo, quien ha elegido este lema para su episcopado: ‘Non ministrari sed ministrare' (No he venido a ser servido, sino a servir). "Sobre todo quiero servir, ser el servidor de todos", dijo en sus primeras palabras tras hacerse pública su designación por el papa como obispo de Ávila. "Mis diocesanos van a ser la razón de ser mi vida y a ellos dedicaré todo mi tiempo y toda mi disponibilidad", resumió.

En su primer saludo a la diócesis, Gil Tamayo se ha encomendado a la "intercesión" de Santa Teresa, San Juan de la Cruz y el resto de santos abulenses, incluida la Virgen de Sonsoles, por la que los fieles de Ávila sienten mucha devoción.

En su adiós, Jesús García Burillo ha dicho sentirse "muy feliz" y "agradecido a toda la Diócesis" por una acogida que ha deseado que sea igual para su sucesor en el cargo, de cuyo currículo ha realizado un largo repaso, incidiendo en su papel de periodista.

Respecto a su futuro, ha señalado que su intención es preparar "una casita" que existe en las dependencias del Obispado, siempre que convenza al administrador para "arreglarla", ha dicho con una sonrisa y entre bromas.

En este mismo tono, ha comentado que a partir del 15 de diciembre estará "a disposición de ayudar en lo que pueda", ya que pasará a ser "esposo emérito de la Iglesia de Ávila".