Religión
Berzosa celebrando
Temen, además, que si monseñor Berzosa no regresa pronto a su obispado, la diócesis de Ciudad Rodrigo esté condenada a desaparecer o, cuando menos, unirse a la de Salamanca

(José M. Vidal).- "Somos fieles adultos y supuestamente corresponsables de la diócesis de Ciudad Rodrigo, a los que la jerarquía ha tratado como a menores de edad en el asunto de nuestro obispo". Es una de las quejas de un comunicado que nos ha hecho llegar "gente de Iglesia" de la citada diócesis. Se trata de un grupo numeroso de laicos, "hartos y hasta un poco indignados", por la falta de transparencia y de información en el caso del titular de la diócesis, Raúl Berzosa.

Y es que su todavía obispo se vio obligado a retirarse a una abadía francesa durante seis meses, sin que la institución diese más que una vaga explicación y sin que el prelado se despidiese de sus diocesanos. Hasta ahora, la gente, acostumbrada a que se la trate como 'clase de tropa' en la Iglesia, callaba, esperaba y aguantaba.

La gota que colmó el vaso fue la suspensión de la tradicional misa Estacional, que se celebraba la mañana de Navidad, presidida por el obispo y en la que se impartía la bendición papal con indulgencia plenaria. Pues, este año ni misa ni indulgencia, porque el obispo titular sigue en paradero desconocido, el administrador apostólico, monseñor Gil Hellín, no se presentó a la cita y hasta el vicario general se fue a pasar las vacaciones de Navidad con su familia a Alemania.

Como consecuencia, los comentarios de corrillos se mudaron en tomas de postura contundentes por parte de los fieles más comprometidos con la labor de la Iglesia. Porque, además, el plazo del 'retiro episcopal', que comenzó el 15 de junio concluyó el 15 de diciembre. Pero los fieles de Ciudad Rodrigo siguen sin saber si Don Raúl va a volver con ellos o será destinado a otra diócesis o a alguna oficina de la Curia romana.

Se rumorea que monseñor Berzosa está haciendo "ejercicios espirituales", lo que significaría que ha dejado ya la reclusión que le impusieron y que se estaría preparando para volver a la vida pastoral activa.

"Han pasado ya seis meses en medio de un silencio sepulcral, incluso por parte de los sacerdotes, y la gente no aguanta más, quiere y pide explicaciones. Estamos muy disgustados y preocupados, y nos da rabia que la Iglesia nos pida compromiso y nos diga que los laicos somos corresponsables, para después pasar de nosotros y tratarnos como menores de edad", explican en su comunicado.

Y añaden: "Nos sentimos como ovejas sin pastor o como si nuestro padre nos hubiese abandonado". Por eso, la mayoría de los fieles sigue esperando que Don Raúl se incorpore cuanto antes. "Le echamos mucho de menos, adoramos a nuestro obispo y le esperamos con los brazos abiertos".

Aseguran que Don Raúl es un obispo "inteligente, cercano, amable, muy sencillo y preocupado por los más pobres". Y cuentan y no paran sobre los detalles que lo retratan como un excelente pastor: "Pobre que se acerca a él nunca se va con las manos vacías. Mira a los ojos a la gente, nos conoce a todos, comparte nuestras penas y alegrías y, si alguno no puede pagar el recibo de la luz, él se hace cargo".

Cantan tanto las virtudes de su obispo que incluso llegan a compararlo con el Papa: "Es la figura de Francisco entre nosotros".

Temen, además, que si monseñor Berzosa no regresa pronto a su obispado, la diócesis de Ciudad Rodrigo esté condenada a desaparecer o, cuando menos, unirse a la de Salamanca. "Tememos que nuestra diócesis desaparezca. Sabemos que es pequeña y su mantenimiento es caro, pero eso mismo posibilita el que seamos humildes para aceptar la ayuda de los demás y que nuestro obispo sea, para nosotros, como nuestro párroco, porque las dimensiones de la diócesis se lo permiten".

En efecto, erigida en 1161, tras la reconquista, cuenta, en la actualidad con unos 40.000 habitantes, 52 sacerdotes pastoralmente activos y unos 150 catequistas, muchos de los cuales son los firmantes del comunicado que han hecho llegar a RD.

Por su parte, Raúl Berzosa nació en Aranda de Duero (Burgos) el 22 de noviembre de 1957. Fue ordenado sacerdote el 8 de noviembre de 1982, en Valencia, por Juan Pablo II. El 2 de febrero de 2011, Benedicto XVI le nombró obispo de Ciudad Rodrigo, cargo que ocupaba desde entonces. Además, desde 2014 es miembro del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano.