Religión
El padre Antonio Casado
Le pedimos al señor obispo comprensión, que no abandone a su cura ni le deje desamparado, y que solucione cuanto antes esta dolorosa situación

(José M. Vidal).- Los vecinos de Vejer están en pié de guerra contra el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, porque ha apartado a su cura, Antonio Casado, de la parroquia, sin explicación alguna. Y lo que es peor, lo tiene sumido "en un lamentable estado de necesidad, teniendo que vivir de la limosna", como dicen en la carta enviada al prelado diocesano.

Las dos firmas que encabezan la carta son la del ex alcalde Antonio Morillo y la del profesor de Historia Antonio Muñoz, seguidas de otra decena de firmas de feligreses, que representan a la mayoría del pueblo. Todos los firmantes están "integrados en la parroquia del Divino Salvador y conectados en ella en sus diversas asociaciones y cofradías".

Es decir, gente de Iglesia y comprometida con sus labores, que expresa el sentir mayoritario de los vecinos, que se encuentran indignados y sorprendidos. Primero, por la falta de transparencia del obispo. "Don Antonio Casado fue apartado de nuestra parroquia sin que ningún feligrés haya tenido noticia del porqué", dicen, y, además, "en fecha tan señalada como era el día de nuestra patrona, la Virgen de la Oliva, 15 de agosto".

El pueblo se sorprendió y alarmó aún más, cuando "hemos sabidos que Don Antonio ha sido separado y se encuentra en lamentable estado de necesidad, teniendo que vivir de limosna, sin ayuda ni cobijo de nadie, sólo con la caridad de algunos, como si fuera un pobre mendicante".

Con un agravante más: "Nuestro párroco necesita auxilio médico, porque está pendiente de una operación quirúrgica". Todo esto produce en los vecinos asombro y, haciendo una benévola interpretación del caso, creen que puede deberse a que el obispo "no es sabedor" de la situación del sacerdote. "De otra manera -añaden- sería incomprensible tamaña circunstancia".

Antonio Casado con niñas de primera comunión

Los vecinos dicen desconocer lo que ha podido pasar, para que monseñor Zornoza haya tomado la decisión de apartar al párroco. "Lo que sí sabemos es que Don Antonio (y es cosa archiconocida en todo el pueblo) ha desempeñado su labor sacerdotal magníficamente y con un espíritu cristiano maravilloso y, de ello, hay múltiples referencias".

Tras reiterar al obispo que quieren informarle de "tan dramática situación", los vecinos terminan su misiva pidiéndole a monseñor Zornoza que "tome las medidas que sean necesarias, que pueden ser muchas y variadas, para solucionar el caso".

Pasaron varios meses desde la entrega de la carta de los vecinos y la única contestación que recibieron del secretario-canciller del obispado, Cristóbal Flor, fue la siguiente: "Tened cuidado de donde os metéis". Y la promesa de una reunión, que nunca se ha celebrado.

Mientras tanto, el cura y el pueblo siguen sufriendo. Como dice uno de los vecinos del pueblo miembro destacado de una cofradía, "todo el pueblo está con Antonio, que es un sacerdote ejemplar, y todo el mundo lo está apoyando, incluso con dinero, para que pueda subsistir".

Y añade: "No entendemos que un sacerdote sea abandonado por su obispo. Si los cristianos decimos que somos hermanos, tenemos que ayudarnos. Por eso, le pedimos al señor obispo comprensión, que no abandone a su cura ni le deje desamparado, y que solucione cuanto antes esta dolorosa situación".

Pero el obispado hace oídos sordos a los feligreses de Veger y al propio cura, que, hace unos días, enviaba la siguiente petición al vicario general :

Estimado P. Fernando: Por medio de la presente, transcurridos cinco meses de la suspensión cautelar y salida de Vejer, de las reiteradas peticiones por mi parte de intentar dialogar con el Sr. Obispo, de las llamadas que te he realizado sin respuesta por tu parte, y de las conversaciones telefónicas con el Vicario Episcopal de la Bahía de Cádiz, vuelvo a IMPLORAR POR ESCRITO que me sea concedida una entrevista con el Sr. Obispo.

Con el deseo de un feliz año, te envío un cordial saludo.
Atte. P. Antonio Casado

 


 

Texto integro de la carta de los vecinos de Vejer al obispo de Cádiz

Excelencia Reverendísima Don Rafael Zomoza Boy obispo de la Diócesis de Cádiz Ceuta.

Obispado de Cádiz Ceuta. Hospital de mujeres 26. Cádiz 11001

Sr. Obispo: los abajo firmantes somos hombres y mujeres de Vejer integrados en nuestra parroquia del Divino Salvador y conectados en ella en sus diversas asociaciones o cofradías. Queremos con ello resaltar que no somos ajenos a cuanto en nuestra parroquia sucede y colaboramos con ella en mayor o menor cuantía siempre buscando su bien. No por ello nos arrogamos representación estatuaria alguna, sino que actuamos solo en el sentido de nuestra particular responsabilidad y criterio.

Sabemos que nuestro anterior párroco Don Antonio Casado fue apartado de nuestra Parroquia sin que ningún feligrés haya tenido noticia del porqué y precisamente en fecha tan señalada como era el día de nuestra patrona la Virgen de la Oliva, 15 de Agosto, lo que produjo en el pueblo una sorprendente y alarmante noticia. Pasado el tiempo hemos sabido que Don Antonio ha sido separado y se encuentra en lamentable estado de necesidad, teniendo que vivir de limosna, sin ayuda ni cobijo de nadie, solo de la caridad de algunos, como si fuera un pobre mendicante. Y esto se agrava aún más porque necesita auxilio médico, porque estaba pendiente de una operación quirúrgica.

Estamos verdaderamente asombrados de que esto pueda ocurrir en nuestra Diócesis y entendemos que pueda deberse a que vuestra Excelencia no es sabedor de ello. Porque de otra manera sería incomprensible tamaña circunstancia. No sabemos ni nos atañen las causas que puedan existir entre su autoridad y nuestro anterior párroco. Lo que sí sabemos es que Don Antonio y es cosa archiconocida en todo el pueblo ha desempañado su labor sacerdotal magníficamente y con un espíritu cristiano maravilloso y de ello hay múltiples referencias.

Deseamos en primer lugar informarle de esta tan dramática situación, por si no la conoce y en segundo lugar rogarle tome las medidas que sean necesarias, que pueden ser muchas y variadas, entendemos, para solucionar su caso. De cualquier modo nosotros no queremos alarmar a los vejeriegos con estas noticias, que sería un gran escándalo público a nivel local y provincial, esperando no obstante sus noticias por si procediera por nuestra parte alguna otra actuación pública o privada. Por la gravedad del asunto nos permitimos enviarle esta carta con acuse recibo.

Cuente con nuestra colaboración. Atentamente besan su anillo

Monseñor Zornoza