• Director: José Manuel Vidal
España
Monseñor Mario Iceta, obispo de Bilbao
Tenemos que hacernos día a día dignos de la confianza de las familias que nos confían el tesoro más precioso que tienen que son sus propios hijos

(José M. Vidal).- El obispo de Bilbao, Mario Iceta, es el presidente de la subcomisión de Familia de la Conferencia episcopal española y, como tal, el prelado que encabeza la delegación española de unas "ochocientas personas" al Encuentro Mundial de la Familia, que comienza mañana en Dublín, con la presencia del Papa Francisco. El prelado confiesa que los abusos del clero, conocidos estos días, son "un cáncer que hay que extirpar", pero que no son óbice para que las familias sigan confiando en la Iglesia.

Encabeza usted la delegación española al EMF. ¿Cuánta gente va desde España?

Con el grupo de la Conferencia episcopal española vamos unas doscientas cincuenta personas. Me consta que otras diócesis también han organizado el viaje. Los datos que conozco hacen un total en torno a las ochocientas personas.

¿Qué aportan estos encuentros mundiales a la familia?

En primer lugar, como bien dice la palabra, aportan el encuentro. Encontrarnos familias de diferentes lugares, culturas, naciones, lenguas, pero con una vocación común. Es un espacio en el que la Iglesia se muestra como familia de Dios, como familia de familias. En este encuentro tienen lugar espacios de oración, de celebración, de reflexión teológica y pastoral, de escucha, de testimonio e intercambio de experiencias, de conocimiento de otras realidades y otras situaciones. Asimismo, aprendemos nuevas formas de atender la pastoral familiar, se ponen en común materiales, propuestas, textos... Y los dos últimos días están marcados por la presencia del Papa Francisco. El sábado tendrá lugar el festival de las familias presidida por el Papa y el domingo la Eucaristía de clausura. Será, por tanto, también un momento muy importante para compartir con el Santo Padre los gozos y esperanzas, las dificultades y desafíos de las familias.

La familia 'tradicional' parece estar en crisis. ¿Podrá reanimarla la Iglesia?

La familia es una verdadera minoría creativa, cuya fuerza radica en el mismo amor conyugal que la sustenta. La Iglesia es el lugar donde la familia cristiana nace, crece, se fortalece y fecunda la acción evangelizadora. En este sentido, la familia no es sólo objeto del cuidado pastoral de la Iglesia, sino que se convierte en verdadero sujeto evangelizador. La familia se encuentra en el corazón de la Iglesia y es el nudo gordiano donde se entrelazan todas las dimensiones de la pastoral, ya que en la familia se entrelazan las diversas generaciones, el trabajo y el descanso, la salud y la enfermedad, la juventud y la ancianidad, la vida y la muerte, la Iglesia y en el mundo. Por eso, poner en el centro de la acción pastoral de la Iglesia a la familia es una de las claves fundamentales para una tarea pastoral plena y fecunda.

¿Qué espera de la presencia del Papa Francisco en este EMF?

Jesús confió a Pedro la tarea de confirmarnos en la fe. Y el Papa, sucesor de Pedro, nos confirma en esta fe, iluminando con su Magisterio el camino matrimonial y familiar, animando a la familias a ser lo que tienen que ser, sosteniendo la esperanza, escuchando sus necesidades, atendiendo sus dificultades, estimulando a la Iglesia a seguir cuidando y acompañando a la familia, principalmente las que son más probadas o pasan especial dificultad.

¿La familia española goza de buena salud material y espiritual?

La familia española se encuentra inserta en el contexto en el que vive nuestra sociedad, con sus luces y con sus sombras. Decía el mismo Papa Francisco en la exhortación Evangelii Gaudium que el reto de la familia es eminentemente cultural. Existen aspectos positivos, aunque siempre mejorables, como son la adecuada calidad educativa, la sanidad y protección social, la solidaridad y generosidad, junto con otros desafíos a los que tenemos que responder: el paro, las desigualdades, las pobrezas, las familias vulnerables y en riesgo de exclusión, la violencia en la sociedad y también en el seno de las familias. Lo mismo podemos decir de los aspectos espirituales. Hay muchas personas y familias que viven con responsabilidad y profundidad su fe, que intentan responder con generosidad a su propia vocación, que son sal y luz del mundo, ayuda y compañía a quienes les necesitan, generosas y serviciales. Junto a esto, también vemos cómo se ha instalado en diversos ambientes la indiferencia, el individualismo, el egoísmo, la injusticia, los condicionamientos ideológicos de diverso signo. Tenemos que ayudar a la familia a crecer y sostenerla en sus dificultades. Ayudar a la familia es ayudar a la sociedad entera y a la misma Iglesia.

A pesar de la crisis de los abusos del clero en diversos países, ¿las familias españolas pueden confiar en la Iglesia, en sus sacerdotes y en su jerarquía?

Las noticias que nos llegan en los últimos días son terribles y desgarradoras. Los abusos constituyen un cáncer que requiere ser extirpado de raíz e intensamente prevenido con todas las medidas a nuestro alcance. Y con estos elementos de tolerancia cero y de prevención máxima, tenemos que hacernos día a día dignos de la confianza de las familias que nos confían el tesoro más precioso que tienen que son sus propios hijos. Es un reto en el que estamos inmersos y en el que no podemos defraudar, ni a las familias, ni a la comunidad eclesial ni a la sociedad en general.