• Director: José Manuel Vidal
España
José María Gil, Ginés García y Jesús Avezuela
Una de las consecuencias de desamortizar sería en detrimento de la acción social de la Iglesia

(José M. Vidal).- "Desamortización, viejos fantasmas del anticlericalismo, atentado a la libertad religiosa y al derecho a la propiedad". Términos rotundos y contundentes los que utilizan los obispos para defender su patrimonio, amenazado por la intención del Gobierno socialista de detallar los bienes de la Iglesia que, a su juicio, fueron indebidamente inmatriculados.

"No queremos despertar los viejos fantasmas de un anticlericalismo que haga ahora también una desamortización, reivindicando qué es dominio público. Hay un derecho de la propiedad, y puede ser sujeto de ese derecho una persona individual o entes colectivos, en este caso, la Iglesia", dijo, en tono perentorio, el secretario general del episcopado, José María Gil, que intervenía, junto al obispo de Getafe, Ginés garcía Beltrán, en una rueda de prensa.

En la presentación del Congreso "La Iglesia en la sociedad democrática", que se celebrará los próximos 3 y 4 de octubre en Madrid y que ha sido organizado por la Fundación Pablo VI en colaboración con la CEE, el portavoz de los obispos se mostró disgustado por el hecho de que el Gobierno "quiera poner en negrita o el foco en el número de bienes inmatriculados por la Iglesia".

Porque, en el caso de la inmatriculaciones, los obispos "están muy tranquilos, porque saben que no se hizo otra cosa que cumplir la legalidad vigente". Es decir, "lo que hizo la Iglesia es, cuando ha sido posible por la legislación, inscribir en el registro aquellos bienes que de manera secular ha poseído".

Tras subrayar que, además, el proceso de inmatriculación "no es en ningún caso un mecanismo de adquisición de la propiedad", Gil Tamayo aseguró que tienen "una confianza infinita en la Justicia española". De ahí que lo único que pide es que "se cumpla la legislación desde lo más básico, el derecho a la propiedad".

 


 

Y es que, según el secretario del episcopado, "vivimos en un Estado Democrático de Derecho, de defensa de libertades y derechos y, al mismo tiempo, nuestro ordenamiento ofrece posibilidades de defensa y, segundo, el marco europeo nos da una tranquilidad gigante".

Todo eso, unido a que "la Iglesia lleva en este país casi 20 siglos", hace que esté tranquila, pero también consciente de que, como administradora de sus bienes, tiene que defenderlos. Primero, porque "aportan a la economía más de 22.000 millones de euros al año, un 2% del PIB". En segundo lugar, porque cumplen una "enorme función social, tanto en el ámbito cultural como en el de la ayuda a los más necesitados.

"Son bienes con un enorme interés social, no son bienes para uso y disfrute solo de los católicos, desde el patrimonio histórico artístico hasta para el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, el despliegue cultural, para la atención a la comunidad y, sobre todo, en el sentido de opción preferencial para los más pobres. Una de las consecuencias de desamortizar sería en detrimento de la acción social de la Iglesia", sentenció José María Gil.

Por otra parte, preguntado sobre el papel de la Iglesia en la transición y en la democracia, el obispo de Getafe y presidente de la Fundación Pablo VI, Ginés García, reconoció que, sin estar dolidos, los obispos creen que "es una injusticia el silencio sobre el papel de la Iglesia en la Transición, en la que tuvo mucho que ver", con personalidades tan importantes como el cardenal Tarancón o el entonces secretario del episcopado, Fernando Sebastián.

 


 

"La sociedad debería reconocer el papel que la Iglesia tuvo en la transición". Un papel de búsqueda de paz y de reconciliación, que es el mismo o parecido, que el que quiere jugar la institución, ahora, en democracia. "Queremos ser una voz en la vida pública, sin aplicar el catecismo a las instancias públicas, pero sí llevando nuestra palabra de regeneración desde la doctrina social de la Iglesia".

Y es que, como explicó monseñor García Beltrán, "los obispos tenemos mucho que decir y tenemos que seguir aprendiendo a vivir en una sociedad plural".

A lo que el secretario del episcopado, Gil Tamayo, añadió, en este sentido, que la Iglesia apuesta "por una laicidad positiva". Porque "la Iglesia no es prescindible en una sociedad democrática" y "quienes pretenden instaurar un régimen laico no reconocen la libertad religiosa". Por eso, reivindicó que "la Iglesia tiene un papel y lo va a ejercer sin clericalismo", desterrando el "complejo" de querer ocultar el hecho religioso. "Éste tiene que acogerse en la vida pública y política sin complejos, porque forma parte de nuestro adn".

En la rueda de prensa también intervino Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, para presentar el Congreso 'Iglesia en la sociedad democrática", que se va a celebrar por todo lo alto, los días 3 y 4 de octubre, precisamente para "poner en valor el papel de la Iglesia en la Transición, sus relaciones a lo largo de estos 40 años con el Estado y la sociedad democrática, su contribución a la educación, la cultura y el desarrollo social".

El director general de la Fundación Pablo VI, Jesús Avezuela, ha aclarado que el Congreso "no es una contestación o reivindicación ante determinadas medidas o posturas recientes", porque estaba diseñado mucho antes del cambio de Gobierno. Lo que se pretende es albergar a quienes han sido protagonistas en estos 40 años, como Alfredo Pérez Rubalcaba o María Teresa Fernández de la Vega.

Programa del Congreso

La solemne sesión inaugural, el día 3 de octubre, tendrá como eje central la conferencia "Dos Miradas sobre las relaciones Iglesia Estado", con un discurso del Cardenal Fernando Sebastián, Arzobispo emérito de Pamplona-Tudela, al que contestará Dª María Teresa Fernández de la Vega, actual Presidenta del Consejo de Estado y ex vicepresidenta primera del Gobierno. A ella se ha invitado a participar a SM. el Rey y a la Presidenta del Congreso de los Diputados, Dª Ana Pastor y contará con la actuación musical del coro de la Jornada Mundial de la Juventud.

La jornada del día 4 de octubre estará compuesta por dos mesas y dos diálogos sobre 4 temas principales: el papel de la Iglesia en la Transición, su contribución a la educación, su papel en la sociedad democrática hoy y su acción social.

La primera mesa redonda, "Desde la Transición hacia la Democracia" moderada por la periodista Victoria Prego, contará con las intervenciones del abogado y político D. Adolfo Suárez Illana, el historiador D. Juan María Laboa y el sociólogo D. Rafael Díaz Salazar.

Le seguirá un diálogo, moderado por el periodista Carlos Herrera, sobre "El papel de la Iglesia en la Cultura y la Educación" con dos protagonistas: el Cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia y D. Alfredo Pérez Rubalcaba, ex vicepresidente primero de España.

La primera sesión de la tarde estará centrada en "El papel de la Iglesia en la sociedad democrática" con los ponentes D. Julio Martínez, Rector de la Universidad Pontificia de Comillas y el D. Guillermo Fernández Vara, Presidente de la Junta de Extremadura. La mesa redonda estará moderada por el periodista Fernando Ónega.

La última sesión de la jornada consistirá en un diálogo, moderado por el periodista Sergio Martín, entre el Presidente de la Comunidad de San Egidio, D. Andrea Riccardi y el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, centrado en la"Acción Social de la Iglesia".

Todos los detalles del Congreso y el formulario de inscripción están disponibles en la web www.congresoiglesiaydemocracia.es