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España
Benedictinos del Valle de los Caídos
En 2017 el Gobierno ha pagado en un año 72.033 euros en combustible para la orden benedictina, 5.778 para libros, casi 10.000 euros en gastos de culto, otros 10.000 en vestuario y 8.441 euros en excursiones organizadas por los religiosos

(Jesús Bastante).- Todos los gastos del Valle de los Caídos, incluyendo la manutención y vestido de los monjes, el teléfono, la luz o las excursiones de los religiosos, son pagados por el Estado. Un total de 340.000 euros al año, según los datos del Portal de Transparencia, a los que hay que sumar más un millón de euros en reparaciones, restauración y mantenimiento de la Abadía, la Hospedería y todo el recinto, considerado Patrimonio Nacional, así como el sueldo del personal.

Así, en 2017 el Gobierno ha pagado en un año 72.033 euros en combustible para la orden benedictina, 5.778 para libros, casi 10.000 euros en gastos de culto, otros 10.000 en vestuario y 8.441 euros en excursiones organizadas por los religiosos. Y es que Patrimonio nacional corre con los gastos de mantenimiento, de personal y subvenciona todo tipo de actividad religiosa que se da en Cuelgamuros. Incluso, paga las facturas para la manutención y actividad religiosa de los monjes (incluyendo la vestimenta), según los datos recabados por eldiario.es

Aunque el complejo pertenece a Patrimonio Nacional y, al ser bienes públicos, no pagan impuestos, la gestión del Valle depende de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, creada en 1957 y cuya beneficiaria es la abadía de monjes benedictinos. Una fundación que recibe todos los años una dotación, libre de impuestos, de 340.000 euros. Pero además de esta transferencia directa, Patrimonio corre con todos los gastos de restauración y cuidados, tanto de la Abadía como de la Hospedería y de los propios religiosos.

 

 


 

 

La del Valle de los Caídos es una fundación privada de carácter religioso cuyos fines son los siguientes: "Rogar a Dios por las almas de los muertos en la Cruzada Nacional", dirigir una escolanía de niños cantores, recoger el pensamiento de pontífices, mantener el culto "con todo el esplendor que la Iglesia recomienda"...

¿En qué se gastan los monjes esos 340.000 euros anuales? Poco se sabe, tan poco que el propio Tribunal de Cuentas emitó en 2013 un duro informe en el que denunciaba el descontrol en el gasto de este dinero público, ante la evidencia de que "no se elabora un presupuesto de ingresos y gastos ni se rinden cuentas de su ejecución (...). De esta subvención no se ha rendido nunca cuenta justificativa".

En 2017, el Gobierno sí aprobó un informe de fiscalización de las cuentas. Patrimonio ha confirmado que no lo va a hacer público. Así las cosas, la única referencia de en qué gastan los benedictinos el dinero público se da en el informe del Tribunal de Cuentas: la mayor partida va a cotizaciones (más de 100.000 euros), la alimentación (84.676 euros), combustible gasóleo y botellas de GLP (72.033). Las excursiones organizadas por los religiosos se llevaron 8.441 euros y el vestuario, más de 10.000 euros. En libros, los monjes de la abadía gastaron 5.778 euros público. Los gastos derivados del culto y las misas también corre a cuenta del Estado: 9.659 euros. Se financia también con impuestos la factura de teléfono, en el que la orden benedictina que cuida del Valle empleó 12.778 euros en 2013.

 

 

Y ¿qué pagan los monjes o la Iglesia? Fuentes eclesiásticas confirman que nada y, preguntada oficialmente la abadía, no responde. Los monjes no tienen salario porque han hecho voto de pobreza, de modo que ese gasto no es imputable. Si su manutención, el personal del Valle y el mantenimiento de las instalaciones corren a cuenta del Estado, no quedaría ningún gasto importante al que hacer frente.
 
Además de los 340.000 euros anuales para los fines religiosos de la fundación y sus monjes (ahora viven allí 24 más tres acólitos), el Estado pone el dinero para reparaciones del Valle de los Caídos, que tiene serios problemas de humedad y desprendimientos. 

Según los  gastos e inversiones remitidos por el portal de transparencia, se emplean unos 250.000 euros públicos anuales de media: desde el mantenimiento del funicular (más de 100.000 euros en tres años), conservación de las estructuras de los brazos de la cruz (22.000 euros), reparación de cornisas de la Abadía (11.610 euros), de las carpinterías de la escolanía (45.000 euros) o la enfermería para los monjes (45.000 euros). 

En salarios de personal, según datos facilitados por Patrimonio, se emplean en torno a un millón de euros al año (de los 1,2 millones de 2014 a los 1,02 de 2017). Esto no contempla a los monjes (que no ganan sueldo), sino el personal de servicios dedicado al Valle.