• Director: José Manuel Vidal
España
El profesor de la UOC coordina la primera investigación sobre pederastia en la Iglesia española UOC
Si la Iglesia quiere conocer la realidad y dar una respuesta justa y acertada no debería tener miedo a contar con las víctimas y con expertos externos, como han hecho las conferencias episcopales en otros países

(Jesús Bastante).- El investigador y director del programa de Criminología de la UOC, Josep Maria Tamarit, coordina el estudio sobre abusos sexuales dentro de la Iglesia católica más ambicioso que se está haciendo en España. Hablamos con él en exclusiva sobre los primeros resultados del informe.

 

- ¿Cómo surge la idea de elaborar este estudio?

- La idea surge de nuestra previa experiencia en investigación sobre abusos sexuales de menores, en sus aspectos criminológicos, jurídicos y psicológicos, y de la constatación de que en los últimos años ha habido abundante investigación en otros países sobre el problema de los abusos sexuales en la Iglesia católica, mientras que en España el tema ha sido muy poco estudiado.

 

- ¿Por qué no existe un estudio de estas características en España, a diferencia de otros países?

En España el tema de los abusos sexuales en la Iglesia no ha despertado la atención de las instituciones, los partidos políticos y los actores sociales en un grado equiparable al de países como los Estados Unidos, Australia, Alemania, Bélgica, Irlanda, los Países Bajos o Austria. Por ello tampoco ha despertado tanto interés en la comunidad científica. Podría pensarse que la causa de todo ello está en que el fenómeno no ha tenido la misma extensión que en esos países, pero tenemos indicios que más bien nos llevan a creer que el problema permanece en gran medida oculto y la sociedad no ha despertado. Y es difícil que las víctimas decidan revelar o denunciar los abusos que han sufrido si no hay un contexto social que lo favorezca.

 

 


¿Cuáles son los objetivos y metodología del estudio?

Al ser un proyecto coordinado en el que participan tres equipos de investigación (de la UOC, la Universidad de Barcelona y la del País Vasco) se están haciendo diversos estudios dirigidos hacia diversos objetivos. En primer lugar, se ha efectuado un estudio documental sobre la investigación llevada a cabo en otros países y sobre la respuesta que se ha dado a las denuncias de abusos desde la Iglesia Católica y desde las instituciones estatales. A continuación se ha invitado a las víctimas de abusos sexuales a responder a una encuesta, con cuyos resultados se van a evaluar los factores de riesgo y los efectos de los abusos en las víctimas. Nuestra hipótesis es que existe un daño específico en las víctimas de esta clase de abusos, calificado com la traición de la confianza espiritual, cuyo conocimiento permitirá determinar la gravedad y el tipo de respuesta terapéutica y jurídica más apropiada. También se están haciendo entrevistas en profundidad a víctimas y a representantes de la Iglesia Católica, con el objetivo conocer además los aspectos de los abusos que tienen relación con la institución eclesial. Para ello se va a hacer también una serie de entrevistas a personas que estuvieron en seminarios, al objeto de conocer en qué medida la formación recibida y el paso por estas instituciones tenían elementos que han sido identificados en varios estudios como factores de riesgo, tales como el clericalismo, el poder eclesial, la soledad, la actitud ante la sexualidad o el celibato.

Los casos que se conocen en España son bastantes menos que en otros países. Eso quiere decir que se han dado menos casos, o que la cultura del silencio (favorecida por la dictadura y los privilegios eclesiales) ha favorecido la ocultación de las víctimas? ¿Hay alguna estimación de víctimas entre 1965 y la actuallidad?

Como he señalado, nuestra hipótesis es que ha habido casos, aunque permanecen ocultos en su gran mayoría. No hay razones convincentes para suponer que en España ha habido en realidad menos casos, cuando los factores de riesgo han sido prácticamente los mismos, debiendo destacarse además el poder social que ha tenido la Iglesia durante mucho tiempo, lo cual más bien indicaría que ha contribuido a mantener la invisibilidad del fenómeno. El único estudio que ha hecho una aportación a la cuantificación del fenómeno fue una encuesta dirigida por Felix López en 1995, según el cual un 1% de la población española habría sido víctima de abusos sexuales en la infancia por parte de un religioso. Ello sería una prevalencia muy elevada, aunque para confirmar este dato y conocer más detalles sería necesario un estudio de una magnitud que con nuestros recursos no podemos afrontar. Nuestro objetivo no es en este momento cuantificar.

 

Han habilitado un teléfono para víctimas ( 603 355 800 ). ¿Están respondiendo?

Sí, aunque de momento la respuesta es todavía baja e insuficiente y por ello animamos a quienes hayan tenido esta experiencia que contacten y participen, de modo anónimo por supuesto, en la encuesta.

 

 

¿Qué opinión le merece la comisión 'antipederastia' de la Conferencia Episcopal? ¿Por qué no han contado con las víctimas? La Iglesia, ¿está colaborando con su investigación?

Con gran optimismo se podría ver como un paso en la buena dirección. Pero es una respuesta tardía, timorata e insuficiente. Si la Iglesia quiere conocer la realidad y dar una respuesta justa y acertada no debería tener miedo a contar con las víctimas y con expertos externos, como han hecho las conferencias episcopales en otros países, en los que se han elaborado informes serios y de han creado comisiones y procedimientos orientadas a dar respuesta a las necesidades y a los derechos de las víctimas.

¿Qué es la justicia transicional restaurativa? ¿Qué otras respuestas podrian darse?

Este concepto sirve para calificar un modelo de respuesta a un legado histórico de abusos y violaciones de derechos humanos frente al cual los mecanismos convencionales de justicia no están en condiciones de dar respuesta a las demandas de justicia. Este modelo tiene sentido en este caso, pues los abusos son en gran medida hechos del pasado, acaecidos en unas circunstancias históricas distintas a las actuales, y la justicia penal no es viable porque los delitos están prescritos y muchos abusadores pueden ser llevados ante un tribunal de justicia. Pero los efectos de los abusos perduran, la institución en que se cometieron subsiste y muchas víctimas esperan gestos de responsabilización por parte de la Iglesia y tienen derecho a recibir una respuesta que, aunque no esté orientada a fines retributivos, les aporte una reparación.


El estudio será financiado por el Gobierno. ¿Qué supone esto?

La financiación, muy modesta, procede de una convocatoria competitiva de apoyo a la investigación y por lo tanto no supone ningún obstáculo ni condición que limite nuestra independencia como investigadores.