Religión
Protección de menores
Cuidar humana y pastoralmente a las víctimas; prevenir el abuso sexual; gestionar situaciones comprometidas; y crear una cultura de la protección al menor

(Jesús Bastante).- La 'tolerancia cero' ante los abusos sexuales del clero está empezando a tomar forma en la Iglesia española. Al tiempo, es igual de importante la formación, prevención y toma de conciencia de la gravedad de un escándalo que amenaza la credibilidad de la institución. Conscientes de ello, el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR) ha lanzado, en colaboración con el Centro para la Protección de Menores de la Gregoriana, el primer curso integral de Protección de Menores en la Iglesia española.

"Hay que ponerse manos a la obra", subraya Carlos Martínez Oliveras, CMF, responsable del ITVR y quien ha logrado el convenio con el jesuita Hans Zollner, sj., que fue firmado, simbólicamente, el pasado 20 de noviembre, el mismo día en que la Iglesia española conmemora la Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso.

El curso, que cuenta con el "respaldo total" de los responsables de la provincia Claretiana, y con una "comunicación" fluida con la Conferencia Episcopal, quiere "aportar su granito de arena en la construcción de una cultura de protección del menor", asegura Oliveras, en la línea de la carta que el Papa escribió al Pueblo de Dios el pasado 20 de agosto.

 

 

"Con el Papa, creemos que hay que pedir perdón y proteger a las víctimas, pero también construir los cimientos para que estos delitos no se puedan repetir. Y formar a personas para proteger a los menores y acompañar a las víctimas a todos los niveles", señala el director del ITVR.

De hecho, las cinco claves en las que se basa el curso son: la prioridad absoluta de las víctimas; la conciencia de la gravedad de los abusos; la transparencia, una sólida formación y la elaboración de protocolos serios.

El objetivo no es otro, subraya Carlos Martínez Oliveras, que "ofrecer una formación sólida, con las necesarias competencias y herramientas para cuidar humana y pastoralmente a las víctimas; prevenir el abuso sexual; gestionar situaciones comprometidas; y crear una cultura de la protección al menor".

"Quizá durante un tiempo tengamos que pasar por un proceso de purificación, pero la Iglesia hay que verla en su conjunto, y su extraordinaria obra, sobre todo en el ámbito de la formación de la infancia y la juventud", constata el claretiano, quien abunda en la "progresiva adquisición de conciencia" por parte de la institución eclesiástica. "En el pasado ha podido haber errores o faltas de atención, pero en general la respuesta está siendo positiva, de acogida y de escucha", afirma.

El curso se desarrollará del 1 de febrero al 30 de mayo de dos años consecutivos. "La idea no es un 'programa exprés', sino un programa de formación 'a fuego lento'", asume Oliveras, que añade que "a corto plazo, puede solventar situaciones que se puedan suscitar en estos tiempos, pero su verdadero objetivo es ayudar y contribuir con nuestros mejores esfuerzos a poner sólidos cimientos de cara a crear una cultura dela protección del menor".

Por ello, la oferta no sólo va a la vida religiosa, sino que los destinatarios son todas las diócesis, formadores y miembros de gobiernos provinciales y generales, rectores y formadores de seminarios diocesanos, o equipos directivos de instituciones y colegios vinculados a la Iglesia donde el trabajo con los menores es más directo.

 

 


 

 

La metodlogía es el e-learning, cuyos contenidos han sido preparados por un equipo interdisciplinar de profesores (hombres y mujeres), desde psicólogos a pedagogos, pasando por teólogos y canonistas, algunos de ellos con experiencia de acompañamiento a víctimas de abusos.

"Hace falta una buena y sólida formación humana, afectiva, espiritual y teológica. Para evitar en el futuro cualquier triste noticia, y saber afrontarla con seguridad y transparencia", apunta el director del ITVR, quien añade que entre los materiales están los testimonios de varias víctimas, y no se descarta que pueda incluirse, dentro de las sesiones presenciales, algún contacto directo con víctimas de la pederastia eclesial.

"Queremos tomar conciencia de los factores de riesgo y de protección, para proteger siempre al menor, y después una atención a las víctimas", culmina el claretiano.

Para más información, visita la web del ITVR: