• Director: José Manuel Vidal
España
Antonio Jesús López y su padre

(José M. Vidal).- El obispo de Cádiz, monseñor Zornoza, lleva semanas presionando al actual párroco de Vejer, Antonio Jesús López García-Mohedano, para que autorice al ecónomo diocesano, Antonio Diufaín, a denunciar, en nombre de la parroquia, al anterior párroco, Antonio Casado, al que el obispado ha apartado de su cargo y mantiene sin empleo y, hasta hace poco, sin sueldo, y "viviendo de la caridad", como denuncian sus antiguos feligreses.

Tras semanas de todo tipo de presiones, directas e indirectas, hace tres días, monseñor Zornoza convocó en su despacho de la curia gaditana al cura resistente, que, una vez más, se negó en conciencia a denunciar a su compañero sacerdote. Aduce que no dispone de lo elementos suficientes para elaborar un juicio claro sobre lo ocurrido con el párroco anterior, Antonio Casado, que ha denunciado ser víctima de una extorsión y al que el obispado investiga por apropiación.

El padre López García se negó en conciencia a plegarse a las presiones del obispo y se supone que tiene una conciencia clara y bien formada, porque, entre otras cosas, estudió Teología Moral en la Universidad Francisco de Vitoria de los Legionarios de Cristo.

El obispado le presionó por diversos canales. Primero, a través del ecónomo, Antonio Diufaín, y del canciller-secretario, Cristóbal Flor. Después, por medio de la letrada de la curia diocesana, Carmen Lobato. Y, ahora, el propio obispo, monseñor Zornoza, que no quiere que el denunciante contra el párroco suspendido sea el obispado, para que, en el caso que se demuestre ser una denuncia falsa, la sentencia no le salpique directamente.

Pero el cura resiste a todas las coacciones y no se pliega a los deseos del obispado. A pesar de ser muy joven (Cádiz 1988) y llevar apenas cinco años de cura (se ordenó en 2013), está bien formado y tiene las cosas claras. No en vano estudió teología moral en la Francisco de Vitoria de Madrid y ha realizado un postgrado de comunicación social en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Además, se da la circunstancia de que su padre, Manuel López, es diácono permanente casado y director del Secretariado diocesano de Catequesis. Joven, preparado y con el celo apostólico indemne, Antonio Jesús no está dispuesto a claudicar.

Y eso que, según cuentan fuentes del obispado de Cádiz, "el obispo se puso como un energúmeno con él y, además, le amenazó con quitarle su reciente nombramiento de párroco de Vejer y enviarlo al último rincón de la diócesis". Y, en Cádiz, todo el clero sabe cómo se las gasta monseñor Zornoza, acostumbrado al 'ordeno y mando' y a que 'nadie le chiste'.

Pero en el joven sacerdote parece haber encontrado el obispo de Cádiz la horma de su zapato. Porque, por otra parte, no le puede descalificar de entrada como un "progre peligroso y herético" y, por lo tanto, desobediente. En efecto, Antonio Jesús procede de la cantera del movimiento scout católico, estudió con los Legionarios de Cristo y es afín al Opus Dei.

El cura, que lleva tan sólo cuatro meses de párroco de Veger, puesto para el que le nombró el obispo, porque creyó que sería fácilmente manipulable, le ha salido respondón. Y, además, cuenta ya con el apoyo del pueblo, cuyo cariño se ha ganado en poco tiempo. O el obispo le destituye o el sacerdote nunca denunciará a su compañero. Por imperativo categórico, por conciencia y por compañerismo clerical, que también lo hay.

El obispo, en este caso, se queda sin margen de maniobra. Si le echa de la parroquia, todo el mundo sabrá que es por pura venganza. Por eso, no se atreverá a hacerlo. En cambio, lo que quizás no saben los feligreses de Veger es que el prelado tiene controlada económicamente la parroquia y que todas las donaciones y herencias que los antepasados vejeriegos donaron para las necesidades de la parroquia y del pueblo las está recaudando y gestionando íntegramente el obispado. ¿Qué harán, cuando se enteren?