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El escritor, alumno del sacerdote asesinado por la mafia, publica 'Lo que el Infierno no es" (Esfera de los Libros) RD
No fue un mártir por la fe, o solo por la fe; fue un mártir de la caridad, por mostrarnos a los jóvenes la misericordia y la ternura, que había otras salidas distintas a la Cosa Nostra

(Jesús Bastante).- El 15 de septiembre de 1993, el padre Pino Puglisi no llegó al Instituto Vittorio Emanuele II de Palermo, donde daba clases de Religión. Un sicario de la mafia le descerrajó un tiro en la cabeza. Era el día de su 56 cumpleaños. Uno de sus alumnos era el afamado escritor italiano Alessandro D'Avenia, que ayer presentó en Madrid su última novela, "Lo que el infierno no es" (La Esfera de los Libros).

"El Padre Pino no desesperó", confesó anoche D'Avenia, la víspera de que Francisco visite Palermo, y homenajee la figura del sacerdote, beatificado en 2013 por Bergoglio y una de las imágenes icónicas de la lucha de la Iglesia italiana contra la mafia. "Le mataron no por su fe, sino porque se llevaba a los chicos, les ofrecía una salida distinta, nuevas ideas, una puerta para salir del infierno", recalcó, en conversación con RD, el autor.

En la novela, con claros tintes autobiográficos, el protagonista llega a Brancaccio, y se encuentra con una realidad absolutamente desconocida para él. Se trata de un barrio miserable, con muchas lacras sociales y donde solo brilla la labor social y sacerdotal que desarrolla el párroco, preocupado de verdad por la situación de muchos niños y jóvenes del barrio, que crecen sin expectativas en un contexto marcado por las drogas, el paro, la violencia y las situaciones familiares complicadas.

 


Presentación del libro de D'Avenia

 

Además, está el problema de la Mafia, la otra gran protagonista de la novela, pues los capos de la Cosa Nostra en el barrio no ven con buenos ojos la intensa actividad solidaria del padre Pino. "Su labor por la educación fue tan peligrosa para la mafia como los jueces Borsellino y Falcone, y por eso lo mataron", asegura D'Avenia. "No fue un mártir por la fe, o solo por la fe; fue un mártir de la caridad, por mostrarnos a los jóvenes la misericordia y la ternura, que había otras salidas distintas a la Cosa Nostra".

"Los chicos habían crecido en el barrio, habían nacido en el infierno y de pronto, por don Pino, ven un atisbo de paraíso", apunta el autor, quien recuerda con cariño cómo le llamaban "el tres P (Padre, Prino Puglisi)". Cosa Nostra ya había amenazado a Puglisi en varias ocasiones, pero el 15 de septiembre de 1993 fue disparado en la cabeza cuando iba a entrar al portal de su casa.

Ese hecho transformó a D'Avenia: "Mi profesor de Literatura me enseñó lo que quería ser, pero el de Religión, don Pino, me enseñó cómo hacerlo". "Si hoy mi vida es maravillosa, es por el riesgo que me enseñó un maestro de orquesta cuando yo tenía 16 años", recalcó. "Era un hombre pequeño, con las orejas grandísimas, y una gran capacidad para escuchar y comprendernos".

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