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Libros
El padre Gaspar García Laviana
Lean este libro, con el que santamente se llega a la conclusión redentora de que la Iglesia- la del cura asturiano-, merece y merecerá ser reverenciada a perpetuidad

(Antonio Aradillas).- A la sociedad en su diversidad de acepciones, le es imprescindible la polémica. Sin la posibilidad y ejercicio de la "discusión o controversia, larga y profunda, con las aportaciones desde sus puntos de vista", por parte de quienes la componen e integran, los fines para los que tales sociedades fueron ideadas, radicalmente se frustran. Tal principio o apreciación, es aplicable frontalmente a la Iglesia, en la que de modo especial, y que se dice e intitula "sagrado", ninguna polémica sería jamás "santa".

Las cosas, por fin, van cambiando "franciscanamente", y hasta el mismo papa sugiere e insta a que, en ocasiones, "seamos polémicos y nos metamos en líos -tremolina- , guardando siempre, y con el debido respeto las leyes de la convivencia pacífica y pacificadora, al servicio del pueblo. Dentro y fuera de la Iglesia, faltan polémicas, sobran "amén" y, por tanto, se echan de menos libros que susciten temas y argumentos para que actitudes polemistas tengan acomodo, despierten interés, desadormezcan, y le confieran vida a la vida y más si esta es y se identifica con el llamado "Reino de Dios.

Llega a mis manos un libro al que muchos considerarán y tildarán de polémicos por vocación y definición. Su título es "Gaspar García Laviana, visto desde Asturias", (40 aniversario de su muerte) editado por el Foro de Cristianos que lleva su nombre, siendo el coordinador de la obra José María Álvarez Rodríguez, en colaboración con una veintena de conocedores de la "vida y milagros" del protagonista, en cuyo listado, y lo destaco solo a título de curiosidad, no aparece el nombre de ninguna mujer. Patrocina el libro el Ayuntamiento de Langreo, "terminó de imprimirse el 30 de mayo del 2018 y sus 498 páginas están bien confeccionadas y de interesante, fácil y apasionante lectura.

Del cura guerrillero asturiano, muerto en Nicaragua, se destacan en la contraportada estas palabras:"Por otra parte, mi fe y mi pertinencia a la Iglesia católica me obligan a tomar parte activa en el proceso revolucionario con el FSLN, porque la liberación de un pueblo oprimido es parte integrante de la redención total de Cristo. Mi contribución activa en este proceso es un signo de solidaridad cristiana con los oprimidos, y con aquellos que luchan por liberarlos".

El periodista Faustino Álvarez, en el diario "La Nueva España", tal y como se refiere en la página 198, firma un artículo titulado "Balada por un cura guerrillero", en el que "trata la figura de Gaspar con respeto y hasta con cariño, llora por él, exaltando su coraje de tomar las armas por encima de la aparente contradicción de que los mismos dedos de la mano que bendecía eran los que apretaban el gatillo, lo que podía entenderse pues a veces la paz y la metralla, el pan y la muerte, salen de la misma mano y del mismo amor. Ser apóstol no equivale a ser un pastelero de la concordia, sino a ser un siervo de la justicia".

Como no podía ser de otra manera, la obra del cura asturiano perdura en instituciones como "Cantoría", "Asociación asturiana", "Fundación," y "Asociación Foro GGL", en cuyos estatutos se explica por qué y con qué fin se escogió este nombre: "queremos contribuir a mantener vivo el recuerdo del sacerdote asturiano misionero del Sagrado Corazón, que entregó su vida en Nicaragua en defensa de los valores evangélicos de la justicia y de la paz, el II de diciembre de 1978 y expresarle nuestra gratitud por su testimonio de fe cristiana, encarnado en aquella sociedad donde tanto se conculcaban los derechos humanos en las personas más débiles, como el mismo Gaspar nos cuenta en sus escritos".

Lean este libro, con el que santamente se llega a la conclusión redentora de que la Iglesia- la del cura asturiano-, merece y merecerá ser reverenciada a perpetuidad.