• Director: José Manuel Vidal
Libros
Carlos Osoro, Julio Martínez y Paolo Ruffini
Según el Rector de la universidad jesuita Comillas de Madrid, "se trata de una obra que llega al corazón"

(José Manuel Vidal).- Hace unos meses, el Papa Francisco rompió los moldes de las rancias costumbres vaticanas y nombró, por vez primera en la Historia, a un laico como prefecto (ministro) del dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede. Como tal, Paolo Ruffini hizo ayer su primera visita a España, para presentar un libro muy especial en la Universidad Pontificia Comillas.

El libro se titula 'Ave María' (Romana Editorial, 2018). Una obra que nació primero como programa de televisión, precisamente de la mano de Ruffini, cuando era el director de la televisión de los obispos italianos, y que, después se convirtió en una saga de libros. Porque el libro sobre María, se suma al que se presentó hace un año sobre el Padre Nuestro.

Más que un libro de entrevistas, 'Ave María' es una larga conversación entre Marco Pozza, un cura que, como capellán de la cárcel de Pádua, vive en las periferias y el Papa Francisco, donde se transparentan "muchos rasgos biográficos" de ambos protagonistas de la obra, como explicó en la presentación el rector de Comillas, Julio Martínez.

Se esperaba con expectación la intervención del nuevo y flamante prefecto del importantísimo dicasterio de la Comunicación vaticana. Y no defraudó. Con una intervención serena, profunda y hasta poética, el doctor Ruffini desentrañó el 'alma' de este bello libro y brindó sus claves profundas a los presentes en el acto.

El prefecto comenzó aportando unas cuantas pinceladas sobre el análisis de la realidad que el Papa Francisco ofrece en la obra. En primer lugar, que "vivimos en una época frenética, en la que parece que no tenemos tiempo para rezar y, ni siquiera, para hablar". De ahí, la importancia de buscar momentos de sosiego y de calma, como el que refleja un video, que todavía no se hizo público, sobre Bergoglio, cuando era cardenal de Buenos Aires, rezando con un grupo de chavales, de "una forma tan intensa, que parece que el tiempo se detiene".

Estamos también, según la interpretación que hace Ruffini de lo dicho por el Papa en el libro, en una época en la que "hemos inventado una nueva bienaventuranza: ¡Felices los duros de corazón". Una bienaventuranza que, lógicamente, se convierte en malaventuranza y no conduce a la felicidad de la gente que vive su vida en esa dinámica.

 


 

La tercera incidencia papal en el libro, señalada por Ruffini, es que "vivimos en una época, en la que queremos construir tribus en vez de comunidades". Una época que corre el riesgo de desplazar a Dios del centro y centrarse en nosotros mismos. Frente a esa dinámica egoísta, el Papa, en el libro, "enseña a rezar, dando testimonio de un encuentro, al igual que hizo María, que siempre confió y esperó en Dios".

A continuación, Ruffini desgranó las tres palabras con las que, a su juicio, el Papa retrata a María en el libro. La primera es la "paciencia", es decir "saber esperar, incluso cuando Dios calla". Paciencia, según el prefecto vaticano, que "tenemos que descubrir incluso los que nos ocupamos de comunicación".

La segunda palabra es el "estupor" o la sorpresa de María. "La Virgen hacía proyectos sobre su futuro en oración y Dios le anuncia algo muy grande. Y ella pasa del estupor a la confianza y a la entrega". Porque, según el Papa, "el estupor es una virtud humana que ya no se encuentra en el mercado, porque hay gente incapaz de asombrarse e indiferente a la belleza de la verdad"

Y la tercera palabra-clave de Francisco en el libro sobre la Virgen es "inquietud". "María estaba inquieta. No hay santidad sin inquietud", explicó Ruffini, para concluir su reflexión.

Osoro: siete momentos y siete palabras

El arzobispo de Madrid, otras de las estrellas de la presentación, también analizó a fondo el libro en su intervención. Porque es un libro que le produjo "una profunda y especial emoción" y, además, de leerlo en profundidad, dedicó el día de su santo, a rezar con él durante toda la jornada.

Como buen músico, el cardenal de Madrid comparó el libro con "una composición musical de talla, en la que Marco Pazza sopla al instrumento de viento, mientras el Papa tocas las notas". De esta melodía, Osoro destacó siete momentos reflejados en siete palabras.

La primera "recreación", porque "María es una mujer especial, que opera la recreación, que se plasma en el diálogo entre una mujer y Dios". La segunda es la palabra "secreto", su secreto, el secreto de María con Dios. La tercera, "miedo", pero "no un miedo cerrado, que nos hace esclavos y nos encierra, sino un miedo abierto, que es el santo temor de Dios".

 

 


 

La cuarta palabra, "contemplar", como María, que "no cierra los ojos ante un Dios que la sorprende y le pide fidelidad". La quinta palabra es "normalidad". Como dice el Papa y recuerda el cardenal de Madrid, "María lleva una vida normal, vive con el pueblo y como el pueblo, enraizada en él".

La sexta palabra es "orfandad", porque "ésta nos lleva a olvidarnos de los hermanos, en cambio María se siente hija de Dios y nunca percibe la orfandad". Y por último, l,a séptima palabra es, según Osoro, la "ternura materna", con manifestaciones muy concretas, porque "María siempre nos tapa y sabe custodiar el paso de Dios en la vida del pueblo".

Por eso, el purpurado madrileño pidió reiteradamente que "nadie apague el la Iglesia la revolución de la ternura". Una ternura que el cardenal descubre, cuando por la noche llega a su casa y mira el cuadro de su madre y, de inmediato, le lleva a pensar si ha rezado o no el rosario. Esa misma ternura que el Papa Francisco plasma en su devoción particular a la imagen de la Virgen Desatanudos.

 


 

Por eso, la Virgen siempre "nos da raíces, esperanza y alegría", porque "es la madre de la esperanza", concluyó el cardenal de Madrid, no sin aconsejar vivamente que se compre y se lea el libro, porque "es la mejor pastilla para tener salud, alegría, esperanza y vida auténtica".

Marco Pozza, el capellán de la cárcel de Pádua

Previamente, había hablado el coautor, junto al Papa, de la obra, el sacerdote italiano Marco Pozza, que, en una vibrante intervención, comenzó dando las gracias a los copresentadores de la obra, especialmente a "vuestro cardenal, que es amigo de Dios y amigo del Papa".

A su juicio, la obra es "la narración de su propio viaje mariano" desde que era pequeño hasta ahora, asi como un encuentro entre "las periferias más extremas en las que trabajo con el centro más absoluto, el Papa, que debe salvaguardar la doctrina, sin perder la frescura de las periferias y dejándose provocar por éstas".

Pozza confesó que "lo que más me ha impresionado del Papa es su voluntad de no ocultar las miserias que hay detrás de la historia, cuando los grandes de este mundo lo que suelen hacer es ocultar los problemas"

Y puso dos ejemplos que retratan esta actitud valiente del Papa, al abordar abiertamente dos temas: la presencia de Satanás y el drama de las Madres de la Plaza de Mayo de Buenos Aires. Según el sacerdote, el Papa tiene el coraje de hablar del diablo, "que no es una teoría, sino una presencia". Y lo hace no sólo en esta ocasión, sino en otras muchas. De tal forma que "Francisco es, de los últimos Papas, el que más ha hablado de Satanás, en los pocos años que lleva en el solio pontificio", quizás porque "está convencido de que se está combatiendo una batalla encarnizada entre el bien y el mal". Y concluyó su intervención, asegurando que "el Papa es un hombre de Dios".

En la mesa de presentación también estuvieron la editora del libro, Carmen Magallón, y el rector de Comillas, Julio L. Rodríguez, que alabó esta obra "sencilla" que nos lleva a conocer un poco más al Papa Francisco y de la que le gustó especialmente que Francisco "no rehuya los temas más escabrosos de la actualidad, a los que aborda adobándolos con citas de santos". Por eso, según el Rector de la universidad jesuita de Madrid, "se trata de una obra que llega al corazón".