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La psicóloga Rebecca Nye
Algunos abusos pueden estar relacionados con la confusión sobre qué es la infancia, que se proyectó en nosotros como niños y que proyectamos en los niños de hoy. Esto puede amplificar y distorsionar los problemas de poder y vulnerabilidad

(Cameron Doody).- La doctora Rebecca Nye estuvo recientemente en Madrid de la mano de la editorial San Pablo y el Centro Universitario La Salle para impartir jornadas de formación sobre "Godly Play" ("Juego Divino"), una filosofía que aprovecha el sentido innato que los niños tienen de Dios para guiarles a plantearse las "grandes preguntas" de la vida. La académica de la Universidad de Cambridge nos explica en esta entrevista en qué consiste "Godly Play", y cómo responde a las necesidades de los niños de hoy, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Recientemente usted estuvo en Madrid para unas jornadas de formación sobre espiritualidad infantil y Godly Play. ¿Estuvo contento con su tiempo aquí? ¿Qué tipo de reacciones a los talleres le llegaron?

Lo pasé muy bien en Madrid en La Salle y con el equipo de Godly Play España. Fue emocionante ver cuánto interés hay en la espiritualidad infantil y en Godly Play.

Al igual que en otros países, sentí que muchas personas aquí reconocen que los niños tienen tanto que enseñarnos sobre la espiritualidad como tenemos nosotros que compartir con ellos. La audiencia se entusiasmó con la idea de que los niños tienen muchas maneras instintivas de acercarse a Dios, y que quizás nuestra tarea más importante es la de nutrir y proteger lo que ya existe.

En una frase o dos, ¿de qué se trata Godly Play? ¿En qué se diferencia de otros métodos de catequesis infantil?

Godly Play es tanto un método como una forma de transformar el pensamiento sobre la formación cristiana. Es el resultado de muchos años de investigación y estudios interdisciplinarios en la teología, la psicología infantil y la pedagogía.

El objetivo es ayudar a los niños a dominar el arte de usar el lenguaje cristiano (que es verbal y no verbal) para que puedan darle sentido a sus vidas ahora y en el futuro. ¡Esto es diferente a otros métodos cuyos objetivos pueden ser más "cargar" el conocimiento religioso o crear "lealtad a la marca"!

Las sesiones de Godly Play brindan tiempo y espacio para que el niño sea más consciente de cómo conoce a Dios, especialmente en cuentos, juegos, símbolos y silencio contemplativo.

 


¿Cuál es la conexión entre Godly Play y el método Montessori?

Maria Montessori estaba muy interesada en la capacidad espiritual natural de los niños, y creía que esto podía ser apoyado o frustrado dependiendo de las cualidades de su entorno. Su enfoque también enfatizó la importancia de la observación cuidadosa y el discernimiento de las necesidades de los niños.

Estos puntos de vista influyeron en algunos educadores religiosos, incluido el reverendo Dr. Jerome Berryman, quien comenzó a desarrollar Godly Play en la década de 1970.

Un elemento clave en Godly Play es la enseñanza tácita que se proporciona al aprender en un hermoso espacio sagrado que "habla" sobre las cualidades de Dios y que transmite que el lenguaje cristiano está abierto a los niños para manejar, sostener, explorar y hacer el suyo propio. Este espacio físico cuidadosamente organizado también ayuda a proporcionar una estructura familiar y una sensación de seguridad que permite un mayor rango de exploración interna.

Los adultos en Godly Play están entrenados para abordar su papel como uno de acompañamiento espiritual en lugar de uno de instrucción.

¿Puede Godly Play beneficiar también a adolescentes y adultos?

Si, absolutamente. Proporciona los dos aspectos fundamentales del lenguaje cristiano -nuestras historias, las palabras de Jesús y nuestras tradiciones litúrgicas,- y también formas de involucrarnos con conceptos y doctrinas más complejos.

He usado este enfoque a menudo con personas que se entrenan para el sacerdocio, y con frecuencia han dicho que les llevó a un lugar particularmente profundo de investigación y reflexión.

En el Reino Unido Godly Play se usa con todas las edades y tiene un valor particular con las personas muy mayores. Tiene una simplicidad atemporal y toma en serio el encuentro de cada participante con Dios en este momento. Permite a todas las edades encontrar su propia manera de escuchar y expresar su conciencia de Dios, tanto en momentos de comunidad como en momentos para ellos mismos.

Los adolescentes y los adultos disfrutan especialmente del estímulo de "preguntarse" a sí mismos después de que se haya experimentado algo en el grupo. Esto implica un proceso de reflexión sobre cómo las palabras, la acción y los símbolos de la experiencia los afectaron en el momento.

La discusión es deliberadamente abierta, y valora la honestidad y las diferencias con el grupo, y prefiere la dirección impredecible de las respuestas auténticas a las Escrituras en lugar de una "lección determinada" y puntos de enseñanza predeterminados.

 


¿Es Godly Play solo para cristianos de una cierta denominación, o puede ser aprovechado en todas las Iglesias?

El grupo internacional de entrenadores de Godly Play está formado por personas de al menos 15 denominaciones diferentes. Godly Play ha sido asumido por una gama increíblemente amplia de denominaciones en todos los países donde se ha introducido.

Creo que esta es una de sus características más hermosas, y me encanta la experiencia de formar grupos en los que existe una gama muy diversa de perspectivas cristianas y que todo tipo de diferencia es algo de que aprender.

Godly Play también prevé la adaptación de aspectos específicos para reflejar tradiciones específicas, especialmente diferentes prácticas litúrgicas.

¿Tiene Godly Play un lugar en las escuelas o es solo para usar en parroquias?

Comenzó como un enfoque basado en la parroquia, y también como un enfoque que los capellanes de hospital podían usar. Sin embargo, en los últimos años también ha sido acogido por las escuelas.

Puede ofrecer un tipo de experiencia educativa muy diferente dentro de un entorno escolar: la de un santuario. En los EEUU, Algunas escuelas lo utilizan como parte de la educación religiosa, pero otras también encuentran con que proporciona un cuidado pastoral y una formación para niños que necesitan un acompañamiento especial.

 

 

 

Muchos en España piensan que la educación religiosa no es más que el adoctrinamiento en el dogma religioso. ¿Cómo respondería usted?

Este puede ser el caso en el Reino Unido también. Desafortunadamente, los adultos a menudo han sido dañados por su experiencia de educación religiosa durante la infancia. Esto puede haber aplastado su propia conciencia infantil, a menudo no verbal, del misterio de Dios. Y su imaginación religiosa y su sensibilidad pueden haber sido suprimidas.

A menudo hay una preocupación comprensible sobre la transmisión de la fe, pero no es útil cuando esta preocupación se convierta en miedo, y cuando nuestra pedagogía es impulsada por la ansiedad y el control en lugar del amor y la invitación.

Como experta en psicología infantil, ¿cree usted que las Iglesias están haciendo lo suficiente para proteger a los niños del abuso, ya sea sexual o de cualquier otro tipo?

Todos compartimos la responsabilidad en esto. Creo que los niños corren el riesgo de muchos tipos de abuso, no solo por sus vulnerabilidades inherentes, sino también por el pensamiento conflictivo en nuestra sociedad y, a lo largo de los siglos, sobre la infancia.

Creo que algunos abusos pueden estar relacionados con la confusión sobre qué es la infancia, que se proyectó en nosotros como niños y que proyectamos en los niños de hoy. Esto puede amplificar y distorsionar los problemas de poder y vulnerabilidad.

Una forma en que las Iglesias podrían asumir más responsabilidad es prestar más atención a la teología de la infancia. Creo que llegar a las raíces de nuestras actitudes hacia los niños y la infancia podría ayudarnos a identificar y prevenir nuestro uso y abuso de los niños, y podría permitir que las relaciones entre niños y adultos sean las fuentes de la bendición mutua que Jesús indicó.


You were recently in Madrid for training days on children's spirituality and Godly Play. Were you happy with your time here? What kinds of reactions did you get to the workshops?

I had a great time in Madrid at La Salle and with the Godly Play Espana team. It was exciting to see how much interest there is in childhood spirituality and Godly Play.
As in other countries, I sensed that many people here recognise that children have as much to teach us about spirituality as we have to share with them. The audience warmed to the idea that children have many instinctive ways of coming close to God, and that perhaps our most important task is to nurture and protect what is already there.

In a sentence or two, what's Godly Play all about? How does it differ from other children's ministry programs?

Godly Play is both a method and a way of transforming thinking about Christian nurture. It is the outcome of many years of research and inter-disciplinary scholarship in theology, child psychology and pedagogy. It's goal is to help children to master the art of using Christian language (which is verbal and non-verbal) enabling children to make meaning in their lives now and in the future. This is unlike other methods whose goals can be more about ‘uploading' religious knowledge or creating ‘brand loyalty'! Godly Play sessions provide time and space for the child to become more aware of how they know God especially in story, play, symbol and contemplative silence.

What's the connection between Godly Play and the Montessori method?

Maria Montessori was very interested in the natural spiritual capacity of children, and believed that this could be supported or thwarted depending on the qualities of their environment. Her approach also emphasised the importance of careful observation and discernment of children's needs. These views influenced a few religious educators, including Rev. Dr. Jerome Berryman who began developing Godly Play in the 1970s. A key element in Godly Play is the unspoken teaching which is provided by learning in a beautiful sacred space which "speaks" about qualities of God and conveys that Christian language is open to children, to handle, to hold , to explore and to make their own. This carefully arranged physical space also helps to provide familiar structure and a sense of safety enabling a greater range of inner exploration. Adults in Godly Play are trained to approach their role as spiritual accompaniment rather than instruction.


Can Godly Play also be of benefit to teens and adults?

Yes, absolutely. It provides both foundational aspects of Christian language - our stories, Jesus words and our liturgical traditions - and also ways to engage with more complex concepts and doctrines. I have used this approach often with people training for the priesthood, and frequently they have said it took them to particularly deep place of enquiry and reflection. In U.K. Godly Play is used with every age, and has particular value with very old people. It has a timeless simplicity and takes seriously each participant's encounter with God in this moment. It enables all ages to find their own way to hear and express their awareness of God, both in times of community and time to themselves. Teens and adults particularly enjoy the encouragement of "wondering" after a story has been experienced in the group. This involves a process of reflecting on how the story's words, action and symbols affected them today. The discussion is deliberately open, valuing honesty and differences with the group, following the unpredictable direction of authentic responses to scripture rather than a "lesson plan" and predetermined teaching points.

Is Godly Play only for Christians of a certain denomination, or can it be used fruitfully in all the Churches?

The international group of Godly Play trainers comprises of people from at least 15 different denominations. Godly Play has been taken up by an incredibly broad range of denominations in every country where it has been introduced. I think this is one of its most beautiful features, and I love the experience of training groups in which there is a really diverse range of Christian perspective and the way it invites all kinds of difference to be something to learn from. Godly Play also makes provision for specific aspects to be adapted to reflect specific traditions, especially different liturgical practices.

Does Godly Play have a place in schools or is it just for use in parishes?

It began as a parish based approach, and also as an approach that hospital chaplains might use. However, in recent years it has been embraced by schools too. It can offer a very different kind of educational experience within a school environment, a sanctuary. In the U.K. some schools use it as part of religious education, but some also find it provides pastoral care and nurture for children who need special accompaniment.


Many in Spain think that religious education is nothing more than indoctrination into religious dogma. How would you respond?

This can be the case in the U.K. too. Unfortunately adults have often been damaged by their childhood experience of religious education. This may have crushed their own, often non verbal, childhood awareness of the mystery of God. And their religious imagination and sensitivity has been suppressed. There is often an understandable concern about passing on the faith, but it is unhelpful when this concern spills over into fear, and our pedagogy becomes driven by anxiety and control rather than love and invitation.

As an expert in child psychology, do you think the Churches are doing enough to protect children from abuse, whether sexual or any other kind?

We all share responsibility for this. I think children are at risk of many kinds of abuse not only because of their inherent vulnerabilities, but because of the conflicted thinking in our society , and through the centuries, about childhood. I think some abuse maybe connected to confusion about what childhood is, which has been projected onto us as children and which we project onto children today. This can amplify and distort issues of power and vulnerability. One way the Churches could take more responsibility is to give more attention to the theology of childhood. I believe getting to the roots of our attitudes to children and childhood could help us to identify and prevent our use and abuse of children, and could enable child-adult relations to be the sources of mutual blessing Jesus indicated.