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Monseñor John Hung Shang-chuan, arzobispo de Taipei
Es demasiado temprano quizás para una visita del papa. Porque además no sabemos aún si el partido comunista lo va a cumplir. Hay que esperar. Nosotros por el momento vamos a continuar nuestra colaboración con la Iglesia de China

(Hernan Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano).- La Iglesia de Taiwan "no está preocupada" tras el histórico acuerdo firmado entre el Vaticano y China para la designación conjunta de obispos del pasado 22 de septiembre. "Estamos felices por el progreso" que esto significa, reconoció incluso el arzobispo de Taipei, John Hung Shan-chuan, en una entrevista exclusiva con Religión Digital en una Iglesia de la capital taiwanesa donde terminaba de dar misa.

El Vaticano es el único Estado de Europa que reconoce a Taiwán, por lo que la relación entre la Santa Sede y el gigante asiático es mirada de cerca por Taipei. Pero incluso desde el poder político de la isla las primeras palabras han sido de tranquilidad. Como los dichos del embajador ante la Santa Sede, Matthew Lee, que esta semana destacó que el acuerdo firmado en Beijing a fines de mes pasado es significativo porque reconoce el estaus de liderazgo del papa en la comunidad católica china por primera vez.

Al frente de una conferencia episcopal de siete obispos desde fines de 2007, el arzobispo capitalino se muestra tranquilo tras celebrar misa en el centro, con gente sentada con banquetas rojas de plástico en el patio, y un público de todas las edades que acudió temprano al edificio del centro de Taipei, confirmando a los ojos de RD los dichos sobre la profunda devoción de la pequeña comunidad católica taiwanesa, de unas 300.000 personas.

Este martes, durante la celebración por el aniversario del 107 aniversario de la independencia que se hizo en el Pontificio Colegio Urbano del Vaticano, el embajador Matthew Lee reforzó la idea de que el acuerdo provisorio entre China y la Santa Sede "resguarda exclusiva, entre cuestiones de naturaleza religiosa y no diplomática, y marca el primer paso dado por la Santa Sede para afrontar temas eclesiásticos que estaban sin resolver hace tiempo". En primera fila, escuchando las declaraciones de Lee, había una presencia no menor: el subsecretario para las relaciones con los Estados de la secretaría de Estado, monseñor Antoine Camilleri. Justamente el encargado de firmar el sábado 22 de septiembre el acuerdo en Beijing.

 

Excelencia, hace unos pocos meses los siete obispos de Taiwán tuvieron su visita Ad Limina al Vaticano. ¿Cómo ha sido este tiempo?

Luego de la visita Ad Limina seguimos trabajando como siempre. Lo que hicimos fue ir a informar al papa Francisco sobre lo que estamos haciendo aquí. Tenemos varios católicos, pero pocas vocaciones. El nos preguntó, y le dijimos que tenemos solo 10 seminarios, así que hay años quizás con una sola ordenación en todo Taiwán. Ese es uno de los temas centrales. Y también cuando estuvimos lo invitamos a venir. O al menos que nos pudiera manda un video el año próximo para nuestro Congreso Eucarísico, para que lo podamos ver aquí si no puede venir. Y nos prometió que nos iba a mandar algo.

En este tiempo se dio recientemente la firma del acuerdo entre China y el Vaticano para designar obispos de forma conjunta. ¿Cómo lo ve la Iglesia de su país?

No sabemos el contenido aún, así que podemos decir poco. Sí podemos decir que fuimos informados antes del acuerdo. Lo que vemos es que por primera vez el partido comunista está temblando. Ellos dicen que no quieren que poderes extranjeros se metan en su país, pero esta vez lo han permitido. Y eso es un signo bueno, aunque no sabemos cuáles serán las consecuencias en el futuro. Pero no estamos preocupados, porque el papa nos dijo que no iba a abandonar ni a lastimar a Taiwán. Eso le pedimos, y sabemos que como un buen pastor no nos va a abandonar.

Parece un balance positivo el que traza...

Estamos felices de ver que hay un progreso, porque se habló durante muchos años yno pasaba nada. Y esta vez sí sucedió. Los obispos ilegales pasaran a ser reconocidos, incluso dos de ellos participarán en el próximo Sínodo sobre la juventud.

¿Piensa que este acuerdo, sumado a la invitación que le hicieron ustedes, puede abrir la puerta a una visita papal a China y Taiwán?

Es demasiado temprano quizás para una visita del papa. Porque además no sabemos aún si el partido comunista lo va a cumplir. Hay que esperar. Nosotros por el momento vamos a continuar nuestra colaboración con la Iglesia de China.

¿Piensa que esto abre un nuevo camino de oportunidades?

Este acuerdo es solo un primer paso, un principio y no un fin.

Esta semana inicia el Sínodo de los obispos dedicado a "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional". ¿Habrá una delegación de Taiwán?

El obispo Thomas An-zu Chung de la diócesis de Chiayi, nos va a representar en el Sínodo. A cada Sínodo enviamos un representante. También enviaremos una delegación a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá en enero de 2019. El futuro de los jóvenes es importante para el de la Iglesia. El futuro de la Iglesia les pertenece a ellos.