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Obispos y cardenales Agencias
Si pudiéramos recuperar algunos de estos derechos antiguos de los metropolitas... haría que la Iglesia fuera más ágil y pudiera responder más rápidamente y con más familiaridad con las circunstancias locales

(Cameron Doody).- Fue una de las pocas cosas sobre las que estuvieron de acuerdo buena parte de los obispos estadounidenses en su plenaria otoñal. Y ahora, el Papa podría dar su visto bueno a que sean los arzobispos metropolitanos quienes investiguen a los obispos acusados de abusos o de negligencia, y no el Vaticano.

O al menos eso es lo que afirman canonistas y teólogos de la Iglesia de EEUU, quienes prevén que Francisco pueda acoptar esta medida durante la cumbre anti-abusos que se celebrará en Roma en febrero.

"No sería difícil concebir que la Santa Sede diera a los metropolitas funciones especiales, y podría imaginar que eso se hiciera", afirmó al National Catholic Reporter Richard Gaillardetz, autor de numerosos libros sobre el ejercicio de la autoridad en la Iglesia. "Es simplemente una buena eclesiología", explicó este teólogo, y una que, encima, "aumentaría el ejercicio de la subsidiariedad en la Iglesia".

En el catolicismo, los metropolitas son prelados que no solo lideran su propia diócesis, sino también ejercen autoridad sobre los obispos de su provincia. Al aludir a la posibilidad de que se les den "funciones especiales", Gaillardetz se refería a las provisiones ya existentes en la ley canónica (435-438), que prevén que el Vaticano, mediante leyes particulares y donde las circunstancias lo demanden, otorgue a los metropolitas poderes especiales para ayudarles a cumplir con su tareas de vigilancia.

"Estas funciones podrían ser las de recibir e investigar acusaciones de impropiedad sexual... y luego informar de los resultados a la Santa Sede", añadió el abogado civil y reputado canonista Nicholas Cafardi. La propuesta de más protagonismo para los metropolitas también cuenta con la aprobación del historiador Steven Schoenig, quien cree que "sería un paso interesante". "De una manera restauraría el panorama al de una etapa anterior en la historia de la Iglesia", apuntó este jesuita.

Y es que, como también explicó Schoenig, la de que los metropolitas ejerzan más autoridad sobre los obispos de su provincia no es ninguna novedad. En la Edad Media, por ejemplo -antes de que los Papas empezaran a limitar su poder- los arzobispos ya ejercían funciones tales como confirmar la elección de nuevos obispos o revisar los fallos canónicos de prelados locales. "Si pudiéramos recuperar algunos de estos derechos antiguos de los metropolitas... haría que la Iglesia fuera más ágil y pudiera responder más rápidamente y con más familiaridad con las circunstancias locales", apostilló Schoenig.

La posibilidad de que los arzobispos investiguen a los obispos negligentes es solo una de las propuestas que los obispos norteamericanos tienen encima de la mesa como respuesta a la crisis de abusos, junto con la de que sea una nueva comisión independiente compuesta también por laicos la encargada con estas investigaciones. Cabe recordar, no obstante, que la propuesta de un mayor poder para los metropolitas ya cuenta con un amplio apoyo en todo el espectro de sensibilidades en la Iglesia estadounidense, ya que la idea -propuesta originalmente por el cardenal de Chicago, Blase Cupich- también tiene el respaldo de obispos como el de Filadelfia, Charles Chaput, o el de San Francisco, Salvatore Cordileone.