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Mundo
Jean Pierre Schumacher
Se habla en francés, inglés, español, quizá alguien alemán... y portugués. Cinco nacionalidades, siete monjes. Siempre sonriendo...

(Carlos Lanuza).-Ligeramente encorvado, apoyado en su bastón -que olvida a menudo-, pasito a pasito pero seguro (si vas detrás, piensas que va a caer o tropezar...), Jean Pierre Schumacher, 94 años, recorre el pasillo hacia la capilla del Monasterio de Notre-Dame de l'Atlas, junto a la ciudad de Midelt (50.000 habitantes) al sur de Fez, en Marruecos.

Van a ser las 4 de la mañana GTM, los 7 monjes cistercienses (les gusta más que "trapenses") van a empezar a cantar el Oficio de Vigilias (ya no se dice "Maitines"). Casi a esa misma hora, los imanes de las mezquitas de la ciudad y de los barrios periféricos extendidos a lo largo de ese fértil valle regado con las frías aguas del río Outat, empezarán también a cantar las alabanzas al Dios Grande y Misericordioso.

Los ojillos azules, alegres y un poquito picarones (sólo ve realmente por uno) de Jean Pierre dicen sin palabras lo que piensa: Soy como la vedette. Cuántas personas y grupos, sobre todo europeos, vienen al Monasterio para verle y escucharle... Él lo lleva con sencillez y dignidad. Quedaron 2. Uno ya murió: Amedée, nacido en Argelia... Jean Pierre es ahora la memoria viviente. Ha estado muy enfermo el año pasado. Se ha levantado de nuevo. Todavía se alegra cuando le toca presidir la Eucaristía y leer su breve homilía, escrita con letras diminutas, emocionadas, ungidas...

El monasterio cisterciense del Atlas

A las 10 de la mañana se paran los trabajos. Baha, la cocinera, nos llama por si lo hemos olvidado. Trabajadores de la casa, monjes, huéspedes..., toman el té, afuera si hace bueno. Con una barra de pan y una lata de sardinas para todos. (¿La multiplicación de los panes?).

Jean Pierre acude despacio, sonriendo siempre. Momento de comunicación, de saludos, de amistad. Omar, el encargado hace buen té, quizá infusión de sólo menta. Se habla en francés, inglés, español, quizá alguien alemán... y portugués. Cinco nacionalidades, siete monjes. Siempre sonriendo...

El hermano Jean Pierre toma el té