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Pell, en Melbourne Agencias
Durante el caso, el purpurado ha residido en una casa de la diócesis, aunque la Iglesia australiana ha señalado que Pell abonaba de su bolsillo todos los gastos de su defensa

(Jesús Bastante).- El cardenal Pell, todavía prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano, ha sido declarado culpable de abusar sexualmente de dos monaguillos en los años 90, según anuncian los medios australianos, que hablan de un veredicto unánime del tribunal de Melbourne.

De confirmarse, se trataría de la condena al mayor alto cargo de la Iglesia por un delito de pederastia. La Santa Sede aún no se ha pronunciado, pero en la práctica Pell ya no ejercía como superministro de Economía vaticano, y no participa de las reuniones del C9, el grupo de cardenales que colabora con el Papa para la reforma de la Curia. El año pasado, el purpurado había pedido una dispensa a Roma para viajar a Melbourne a defenderse de las acusaciones en su contra, que siempre había negado.

El juicio ha venido precedido de una fuerte polémica, toda vez que se declaró el silencio total y la prohibición de publicar cualquier información relativa al caso. Sin embargo, después de tres días de deliberaciones, varios medios australianos ya publican que Pell ha sido encontrado culpable de todos los cargos. Una decisión tomada por unanimidad.

 

 


 

 

Pell había sido acusado de abusar sexualmente de dos monaguillos durante un viaje en la década de los 90, cuando era obispo en Ballarat. El prelado siempre ha negado enérgicamente las acusaciones, y su abogado, Robert Richter, señalaba en 2017 que hay pruebas "voluminosas" para demostrar que "lo que se alegó es imposible".

"Todo el tiempo he sido completamente claro en mi total rechazo de estas acusaciones", dijo Pell el año pasado. "La noticia de estos cargos fortalece mi resolución y los procedimientos judiciales ahora me ofrecen la oportunidad de limpiar mi nombre y luego regresar a Roma para trabajar".

Aún no se conoce el contenido de la sentencia ni la condena que habrá de cumplir el cardenal, quien seguramente apelará la sentencia. Durante el caso, el purpurado ha residido en una casa de la diócesis, aunque la Iglesia australiana ha señalado que Pell abonaba de su bolsillo todos los gastos de su defensa.