Religión
Los maristas azules de Alepo Maristas Azules
Os aseguro que estaréis en nuestros corazones hasta el fin de nuestros días y que contaremos a nuestros hijos y nietos vuestra solidaridad

(Salah S.).- Con ocasión de estas fiestas, quisiera desear a vosotros y a vuestras familias, una Navidad gozosa y bendita, así como un año nuevo lleno de salud y alegría.

Quisiera expresaros mi gratitud y agradeceros todo lo que nos habéis dado durante estos últimos años. Habéis sido, y lo seguís siendo, ejemplo de amistad sincera y de amor a los demás. Habéis mostrado a todo el mundo que sois verdaderos hermanos que no hacen distinciones de religión o confesión religiosa.

Nos enorgullece contar con vuestra amistad y agradecemos poder vivir con vosotros bajo el mismo cielo; sentimientos que hemos heredado de nuestros padres y antepasados, y que legaremos a nuestros hijos, puesto que merecéis todo nuestro respeto y amor.

Bendita sea vuestra procedencia de María, como Maristas, puesto que la Virgen María dio a luz al Señor del Amor y de la Paz, nuestro Señor Issa (nota de traducción: Issa es el nombre que se da a Jesús entre los musulmanes), la paz sea con él.

Nos ha enorgullecido formar parte de esta fraternidad marista los últimos años y queremos continuar, si Dios quiere, siendo vuestros hermanos maristas musulmanes. Es así como hemos vivido y como continuaremos viviendo hasta nuestra muerte.

Mis queridos hermanos, los Maristas, cada tragedia tiene dos caras. La cara oscura de la tragedia siriana ha sido la guerra, el sufrimiento y la tristeza. Pero la cara luminosa habéis sido vosotros, todos sin excepción. Vuestro comportamiento, vuestra compasión y vuestra sonrisa han traído esperanza y ofrecido alegría a nuestros hijos.

Gracias a vosotros y a nuestros hermanos de Polonia, dos de mis hijos están ahora en la universidad y los otros tres siguen los pasos de los mayores. Con amor y humanidad, habéis estado a nuestro lado durante la mayor prueba que sufrimos: la grave enfermedad que se llevó a mi esposa, quien, hasta el final, os mostró su agradecimiento, sobre todo al médico, el Dr. N. A., tan humano y sabio.

Si decís, con vuestra habitual modestia, que toda la ayuda recibida y distribuida no provenía de vosotros, yo os respondería que, con todo, el amor es vuestro, la sonrisa es vuestra, las buenas maneras son vuestras, es vuestro el respeto a los demás.

Habéis distribuido la ayuda, proporcionada parcialmente por otros, de la mejor manera posible. Nos enseñasteis una lección maravillosa: que dar se hace con la sonrisa y el respeto al otro.

Quisiera agradecer a todas las familias polacas que participaron en el programa de ayuda y decirles que, sin haber traspasado las fronteras terrestres, llegasteis hasta nuestros corazones y demostrasteis que el humanismo supera todas las fronteras entre países.

Sentimos que Señor del amor Issa, el Mesías, la paz sea con él, ha estado, gracias a vosotros, entre nosotros y con nosotros en nuestra tragedia. Os lo agradezco de corazón y os deseo todo el bien posible. Pido a Dios que os preserve de todo mal y que os conceda, a vosotros y a vuestros hijos, mucha alegría.

Aunque vosotros, los Maristas, tuvisteis que terminar el programa de distribución de canastas de alimentos, os aseguro que estaréis en nuestros corazones hasta el fin de nuestros días y que contaremos a nuestros hijos y nietos vuestra solidaridad y vuestra manera de hacer para con nosotros, de manera que vuestro recuerdo permanezca eternamente como una llama que irradia.

Deseo a todos una feliz Navidad y un feliz año nuevo. Transmitid mis deseos y mi agradecimiento a todos vuestros colaboradores y a vuestros donantes de Siria o del extranjero.

Espero que esta carta toque vuestros corazones, porque brota del mío.

Vuestro hermano Salah S.
Alepo, 21 de diciembre de 2018