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El cardenal Barbarin Agencias
Después de haber sido informado oficialmente de las acciones de Preynat en 2014, Barbarin dijo que convenció a una de las presuntas víctimas, Alexandre Hezez, para que escribiera una carta describiendo los hechos

Segundo día del juicio contra el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, acusado de encubrir los actos pederastas cometidos por el cura Bernard Preynat durante más de 20 años. El turno fue para las víctimas y los otros cinco acusados dentro del caso.

Alexandre Hezes, víctima de los abusos del cura Preynat, denunció que los acusados "fueron comprensivos y me escucharon, pero nadie tomó ninguna acción concreta. Así que tuve que hacer yo mismo las investigaciones y tuve que ver a gente de la Iglesia para tratar de comprender lo que no entendía. Le escribí incluso dos cartas al Papa para ser escuchado e impedir que ese cura fuera cura y tener ese poder carismático que podía suponer un peligro para los niños".

El juicio continuará este miércoles con la intervención de la fiscal, de quien se espera solicite las penas para los acusados. También comenzarán los alegatos de la defensa de los seis señalados en este caso, por lo que el trámite judicial podría extenderse al menos hasta la mañana del jueves.

 

 

Barbarin trató de "evitar el escándalo público" en la Iglesia

Philippe Barbarin, el clérigo de más alto perfil atrapado en el escándalo de pederastia dentro de la Iglesia Católica en Francia, se mudó a la diócesis de Lyon en 2002 y ese mismo año visitó al sacerdote Bernard Preynat en su parroquia.

Sin embargo, reconoció que antes de su visita, no había revisado el archivo en el que se registró el correo de los padres que denunciaban el abuso sexual que habían sufrido sus hijos. Después de haber sido informado oficialmente de las acciones de Preynat en 2014, Barbarin dijo que convenció a una de las presuntas víctimas, Alexandre Hezez, para que escribiera una carta describiendo los hechos, que pasó a la jerarquía de la Iglesia en Roma.

Retiró al sacerdote de su puesto en 2015, seis meses después de que el Vaticano le ordenara hacerlo. "Fue para evitar el escándalo público, tal como lo había sugerido Roma", dijo a la corte.

Durante su intervención ante el tribunal, ocurrida el lunes 7 de enero, Barbarin dijo que nunca trató de encubrir el abuso sexual y que no es culpable de nada.

Los fiscales de Lyon habían investigado previamente a Barbarin pero abandonaron la investigación en el verano de 2016 sin una explicación detallada. Sin embargo, una asociación de presuntas víctimas llamada Parole Libérée ("Palabra Liberada") utilizó una disposición de la ley francesa para obligar al cardenal a ser juzgado. Los otros cinco responsables eclesiásticos a los que se les reprocha el mismo silencio, podrían ser condenados hasta a cinco años de cárcel y a una multa de 75.000 euros.

Preynat, quien por años mantuvo su cargo en la diócesis de Lyon, ya admitió haber cometido abuso sexual e irá a juicio a finales de este año.

(RD/Agencias)