Religión
Monjas protestan contra Franco Mulakkal, el obispo acusado de violar a una de sus hermanas
La supuesta víctima "vive gracias a la fuerza y al apoyo que le damos. Nuestra misma presencia es un gran consuelo para ella, que está destruida (psicológicamente)"

(C.D./AsiaNews).- Las cinco monjas indias que protestaban contra el obispo acusado de haber violado a una de sus co-religiosas temen por sus vidas. Tanto, que se han dirigido al Ministro principal del estado de Kerala, Pinarayi Vijayan, pidiendo protección. Su petición llega después de que un Sínodo de la Iglesia siro-malabar aprobara la semana pasada una serie de medidas estrictas diseñadas para castigar a los soplones y garantizar la disciplina en la Iglesia en una carta pastoral que inmediatamente fue quemada en protesta por algunos grupos de fieles.

Las cinco religiosas que denuncian haber recibido amenazas que en los últimos meses han realizado una agotadora campaña contra Mons. Franco Mulakkal, obispo dimisionario de Jalandar (en Punjab), acusado de haber violado varias veces a una de sus hermanas en un convento de Kerala.

Desde cuando iniciaron la protesta el pasado septiembre, las religiosas jamás abandonaron el albergue de Kuravilangad, en Kottayam, para permanecer cerca de la religiosa que denunció al obispo. Pero, recientemente la madre superiora dispuso su transferencia. Las religiosas escriben que sus vidas "están en peligro".

A AsiaNews una fuente anónima sostiene que "no hay ninguna justificación para rechazar la transferencia. Después que hayan testimoniado frente al juez, las religiosas pueden ser enviadas a cualquier lado". otra fuente agrega: "dado que las Misioneras de Jesús son una congregación de rito latino (de la Conferencia episcopal india, ndr), ¿porqué desde Roma nadie vino a poner orden?".

Las misioneras desobedientes son sor Alphy Pallasseril, sor Anupama Kelamangalathuveliyil, sor Josephine Villoonnickal, sor Ancitta Urumbil y sor Nina Rose. La orden de transferencia está firmada por sor Regina Kadamthottu, superiora general, impone a ellas volver a sus respectivos conventos. Según la superiora, sor Alphy debe volver a Pakartala, en Bihar, sor Ancitta y sor Josephine fueron transferidas al convento de Lalmatia, en Jhakhand; sor Anupama, la líder del grupo, debe volver a Punjab. La única religiosa que no es afectada por la decisión es sor Nina Rose, que puede permanecer en la St. Francis Mission Home de Kuravilangad.

 


En la carta dirigida al Jefe de ministros, las religiosas afirman que su transferencia es "un intento de sabotear el proceso. Quieren dividirnos. De este modo no podremos más testificar en el tribunal". Las misioneras agregan que la víctima, de la cual en todos estos meses jamás fue revelado el nombre y se sabe sólo que tiene 44 años, "vive gracias a la fuerza y al apoyo que le damos. Nuestra misma presencia es un gran consuelo para ella, que está destruida (psicológicamente)".

Las religiosas temen que, una vez vueltas a sus conventos, les pueda suceder la misma suerte del padre Kuriakose Kattuthara, muerto en circunstancias misteriosas después de haber testificado contra Mons. Mulakkal. Mientras tanto el obispo, que ofreció su dimisión temporánea para poder seguir el proceso que lo ve involucrado, volvió a la diócesis de Jalandar, después de 3 semanas pasadas en la cárcel de Kerala.

Mientras tanto el pasado 18 de enero, el Card. George Alencherry, jefe de la Iglesia siro-malabar (a la cual pertenece también la eparquía de Kottayam donde fue presentada la denuncia), difundió una carta pastoral en la cual pide acciones rigurosas para los sacerdotes y las religiosas que "violen las leyes canónicas".