Religión Digital

Los presos, objeto de la misericordia

Voluntariado en la cárcel de Teixeiro

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El tiempo del preso es tiempo de Dios

"Los presos nos evangelizan"

Redacción, 02 de julio de 2017 a las 17:46
"Tampoco escapa al señorío de Dios el tiempo de la reclusión". "Incluso el tiempo transcurrido en la cárcel es tiempo de Dios y, como tal, tiene de ser vivido"
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Los presos, objeto de la misericordia

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(Xaquín Campo Freire).- Hace años vi esta frase por primera vez. Recuerdo perfectamente el lugar y la hora. Incluso la silla y la mesa. Tenía fiebre. Fue en Madrid. Me impactó profundamente.

En el Mensaje seguían luego otros subrayados: "Tampoco escapa al señorío de Dios el tiempo de la reclusión". "Incluso el tiempo transcurrido en la cárcel es tiempo de Dios y, como tal, tiene de ser vivido". "Es tiempo de la persona". "Tiempo en el que cada quién es «uno mismo» incluso delante de Dios, a su imagen y semejanza".

"Los poderes públicos ponen entre paréntesis, por períodos más o menos largos, (siguiendo las leyes), la libertad personal del ser humano. Pero ellos no son dueños ni señores del tiempo del preso". "La condición carcelaria tiene el riesgo de despersonalizar al individuo, privándolo de tantas posibilidades de expresarse a sí mismo públicamente. Sin embargo hemos de recordar que delante de Dios no es así: el tiempo es «tiempo de la persona» para progresar en el descubrimiento gradual de la verdad, incluso sobre sí mismo, hacia la salvación integral". "Cada uno está llamado a sincronizar el tiempo del propio corazón, único e irrepetible, con el tiempo del corazón misericordioso de Dios". (Mensaje Jubilar del año 2000. Juan Pablo II).

También para toda la sociedad el tiempo de los presos de las distintas formas de encadenamientos es tiempo de Dios. Es sagrado y han de ser tratados con dignidad la persona y su tiempo.

Desde hace años estoy haciendo un voluntariado en la cárcel de Teixeiro, A Coruña, de forma exclusivamente personal. No tengo ningún encargo de nadie, gracias a Dios. Sólo como una responsabilidad personal. Así fue la invitación que me hizo D. Manuel García Souto. Le estoy sumamente agradecido. Es la forma de socializar mi pensión. Os la debo a la sociedad. Las pensiones son la liberación del trabajo manual profesional, llegada una edad, pero nunca para perder inútilmente el tiempo.

He luchado para intentar ir acercándonos todos juntos, (la propia sociedad, las organizaciones cívicas, civiles y religiosas, etc.), a la realidad de los presos, de las familias, de las víctimas y de la sociedad de origen y de la acogida posterior, (porque de la cárcel se sale).

Tengo la alegría de que, por fin, el obispo diocesano de Mondoñedo-Ferrol incluyó esta pastoral en el organigrama de la diócesis como una labor necesaria e imprescindible de toda la comunidad eclesial diocesana. Nunca es tarde. Ya nombró un delegado diocesano para crear, promover y organizar este apoyo pastoral a los presos y presas, a las familias, a las víctimas silenciosas y silenciadas y a los mundos cercanos a los entornos de todos ellos: judicatura y juzgados, abogados y procuradores, asociaciones de ayuda y rehabilitación, reinserción y resocialización. (Art. 25,§ 2 de la Constitución española).

Entendí en mi vida aquello de la teología: el tiempo es un kairós de Dios. "No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la historia venga, ha de mirar nuestras manos". (Mamerto Menapace).

Tengo ochenta años y ya veo el relevo. "Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace: Quia viderunt oculi mei salutare tuum quod parasti ante faciem omnium populorum: Lumen ad revelationem gentium et gloriam plebis tuae Israel". (Lc 2, 29-32).

Ya puedo emigrar nuevamente hacia otras pastorales de esas que llaman "huérfanas", porque son de pobres, a las que nadie quiere ya que ningún samaritano las descubre para bajar del burro, pararse y atenderlas.

Que Dios nos guíe bien en una nueva etapa. Hasta cuando Dios quiera. Nos veremos en las nuevas faenas, amigos. No es un adiós. Ya hablaremos.

Gracias por los caminos andados en común. Para mí "el tiempo de los presos ya será ‘para siempre jamás' tiempo de Dios": Un kairós. Los presos nos evangelizan.
Graciñas, hermanos y hermanas presos y a todos los situados en los mundos de los entornos carcelarios. 
Siempre a vuestra mejor disposición.

 



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