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Opinión
Daniel Ortega coloca la banda presidencial a Violeta Chamorro
En la profunda crisis política y social que hoy vivimos sentimos tan necesario y urgente su estilo tan humano, su gestión tan honesta y sus grandiosos ideales de paz y democracia

(Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua).- A mediados de los años noventa, cuando yo estaba en Roma preparando mi doctorado en Sagrada Escritura, doña Violeta, siendo Presidenta de la República, llegó de visita a la Ciudad Eterna.

Gentilmente nos invitó, a través de la Embajada de Nicaragua ante la Santa Sede, a los pocos sacerdotes nicaragüenses que estudiábamos allá para que tuviéramos un encuentro con ella. Ella misma nos recibió en la puerta de la Embajada con una cariñosa sonrisa y un gran abrazo:

-¡Qué alegre verlos mis muchachitos lindos!- nos dijo. -¡Qué gusto me da verlos! Pasen adelante!- Y luego se dirigió a algunos del personal de la Embajada: -Ve, tráiganles una coca colita y un pedazo de queque a los padres-.

Habíamos llegado a visitar a la presidenta de nuestro país, pero nos encontramos a una madre; estábamos atentos al protocolo diplomático que había que observar, pero no había ninguno, solo acogida humana y cariñosa. Transcurrieron un par de horas de conversación amena y sencilla con ella sobre la situación de Nicaragua y su difícil gestión presidencial, pero también hablamos sobre lo que a ella parecía interesarle mucho: cómo iban nuestros estudios, qué necesidades estábamos pasando en Roma, cómo estaban nuestras familias, etc.

Inolvidable aquel encuentro. Comprendí que Nicaragua, en aquel momento herida por largos años de guerra y dolor, de autoritarismo y pobreza, ahora estaba en manos de una madre. Había que pacificar y reconstruir el país y aquella madre, aquella mujer sencilla, inteligente y firme, estaba luchando por hacer de nuestra sociedad una gran familia. Hizo lo que pudo e hizo mucho.

En la profunda crisis política y social que hoy vivimos sentimos tan necesario y urgente su estilo tan humano, su gestión tan honesta y sus grandiosos ideales de paz y democracia.

Doña Violeta vivirá eternamente en el corazón de Dios a quien amó y adoró y será recordada siempre como admirable protagonista de una de las páginas más gloriosas de la historia de Nicaragua. ¡Gracias, doña Violeta!

(N.d.R).- Violeta Barrios de Chamorro, ex presidenta de Nicaragua (1990-1996), sufrió el pasado 2 de octubre un accidente cerebrovascular, que la mantiene en la sala de cuidados intensivos de un hospital privado de Managua.

Chamorro (nacida en Rivas, suroeste de Nicaragua en 1929) fue la primera mujer presidenta de América Latina. Ganó las elecciones de 1990 frente al gobierno del FSLN y con su triunfo se abrió paso a la democratización del país centroamericano.

Su mandato encabezó la triple transición: De un régimen revolucionario a la democracia; del descalabro económico al saneamiento de las finanzas públicas y de la censura a la irrestricta libertad de expresión. Su mandato se caracterizó por su política de reconciliación nacional. Es conocida como "la presidenta de la paz".

La expresidenta nicaragüense Violeta Chamorro