• Director: José Manuel Vidal
Opinión
"'Yo también soy un mensajero de la paz', nos dijo Montini cuando nos recibió" Mensajeros de la Paz
Sólo hay que copiar el Evangelio. Lo he dicho mil veces: sobran encíclicas, sobra hasta el Derecho Canónico. Lo que importan son las cosas pequeñas

(Padre Ángel García, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz).- Pablo VI es mi Papa, y eso me ha costado algún inconveniente entre la gente. Me dicen que no puedo ser de un Papa, que debo ser de la Iglesia, o del que está en ese momento, y yo les digo: 'Oye, yo soy del Real Madrid y del Oviedo, cada uno es del que quiere'.

Pablo VI fue el Papa con el que estuve al principio, en la fundación de La Cruz de los Ángeles y Mensajeros de la Paz, quien me defendió cuando, en alguna ocasión, algún obispo o dirigente escribió a Roma contando cosas sobre mí.

Fue el primer Papa social, el primero que, en España y en el mundo, intentó parar las penas de muerte. Un ejemplo a seguir. En plena dictadura, encontrar un Papa que le dice a Franco "hasta aquí hemos llegado" en el Juicio de Burgos, o en el caso Añoveros, fue un descubrimiento.

 

 

 

También fue el Papa de los pobres y los marginados, aunque nadie ha apreciado sus logros. Por ejemplo, fue el primer Pontífice que abandonó las sillas gestatorias, que cortaba las colas a los cardenales... son pequeñas anécdotas, pero que marcan la vida de uno.

Yo quería al cura de mi pueblo porque dejaba un donativo a la viuda debajo de la almohada. La gente podrá pensar que eso es una chorrada, pero las cosas pequeñas son las que quedan. Todos los papas han escrito cartas pastorales, encíclicas y demás, y en ésas todos son buenos. ¡Estaría bueno que algún Papa hubiera escrito una encíclica diciendo que el amor es malo! Sólo hay que copiar el Evangelio. Lo he dicho mil veces: sobran encíclicas, sobra hasta el Derecho Canónico. Lo que importan son las cosas pequeñas.

 

Pablo VI y 'el gitano Antón'

 

A comienzos de los 70, Pablo VI nos recibió ¡tocando la guitarra!, y nosotros le cantamos la canción "Somos mensajeros de la paz, traemos la buena nueva". Íbamos con seis o siete niños. Entre ellos iba uno, que era gitano, el gitano Antón le llamábamos, y, antes de entrar, le habíamos dicho medio en broma que intentase quitarle el anillo al Papa, porque si lo hacía teníamos para vivir un año o dos. Pues el niño, con toda la picardía del mundo, al abrazarse al Papa consiguió quitarle el anillo.

El Papa se dio cuenta, y no dijo nada, pero todos los "matones" que tenía al lado se echaron encima del gitano Antón. El Papa les paró los pies y se rio de la ocurrencia. Después, Pablo VI nos dijo unas palabras preciosas:"Yo también soy un mensajero
de la paz"
. Aquella visita, y aquellas palabras, que después supieron todos los obispos gracias a Tarancón y a don Gabino, supusieron un espaldarazo muy grande para nosotros, sobre todo dentro de la Iglesia.