• Director: José Manuel Vidal
Opinión
El celibato, a debate
Hemos aprendido... que una vida sexual activa para todos es una necesidad existencial

(Asociación Alemana de Curas Casados).- Hace más de 40 años, la asociación alemana de curas católicos y sus mujeres (Vereinigung katholischer Priester und ihrer Frauen, VkPF) tiene como objetivo luchar contra la ley del celibato impuesta a los diáconos no casados, a los sacerdotes y a los obispos, con el deseo de abolirla.

Hacemos esto, porque hemos aprendido de nuestra propia experiencia y del diálogo con muchos afectados por esa ley, de toda orientación sexual, que una vida sexual activa para todos es una necesidad existencial.

Sexo y placer no se oponen al servicio sacerdotal, al contrario, son parte de una espiritualidad plena, servicial y creativa, porque contribuyen al desarrollo de la capacidad de amar.

Uno de los grandes maestros espirituales de nuestro tiempo dijo una vez: "Nadie puede ser santo, sin que tenga una conciencia plena de su propia sexualidad" (P. Johannes Kopp, uno de los fundadores del movimiento Zen en Alemania). Es decir, en lenguaje teológico: la gracia, y también la gracia del sacramento del orden, solamente puede ser efectiva, cuando el ser humano y el sacerdote acepta plenamente la sexualidad que Dios le ha dado.

El informe sobre el abuso pedófilo en la Iglesia católica alemana presentado por los obispos alemanes presenta una conclusión absolutamente clara: que el abuso sexual dentro de la Iglesia es consecuencia de una sexualidad inmadura y de estructuras jerárquicas-clericales de poder.

Solamente queremos dedicarnos aquí a la primera causa, puesto que las estructuras de poder tocan la cuestión de una reforma constitucional de la Iglesia católica. Esta cuestión es todavía mas fundamental, también en lo que respecta a temas dogmáticos y jurídicos.

El problema existente de una sexualidad inmadura entre seminaristas y sacerdotes deja claro que el celibato es el punto culminante de la hostilidad hacia la sexualidad de la Iglesia católica y de una moral sexual alejada de la realidad, y por eso extremadamente imprudente. Si la prudencia es la percepción indiferente y la evaluación objetiva de la realidad (José Pieper), entonces a la moral sexual de la Iglesia le hacen falta ambas cosas. En lugar de eso están operando mecanismos de represión y negación, cuyo resultado diabólico es el abuso sexual monstruoso de menores y personas vulnerables.

 

Hablando de percepción indiferente y evaluación objetiva pretendemos tomar en serio los resultados de las ciencias, de la psicología y de la sociología con respecto a la realidad de la sexualidad humana. ¿Cuándo ha tomado en serio la doctrina de la Iglesia una sola vez los fundamentos de la sexualidad humana, como por ejemplo se manifestaron en el informe Kinsey?

La insistencia casi fundamentalista del magisterio en las doctrinas tradicionales, que se mantiene lejos de las ciencias modernas, parece en la actualidad nada menos que grotesca. De esta manera se constituyen facilmente alianzas terribles como aquella entre el Papa Juan Pablo II y el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, con el que el Papa celebró oficialmente su sexagésimo aniversario sacerdota,l a pesar del conocimiento que tenía la Curia romana de los abusos a niños y mujeres que Maciel había cometido. Esa conducta de la curia también es evidente en el caso del cardenal McCarrick. En este contexto la canonización del Papa Juan Pablo II parece la coronación de toda esa obra maléfica.

Nosotros mismos, sacerdotes casados y nuestras mujeres, somos víctimas de esa postura infame de la jerarquía católica y en especial de la curia romana, aún más intensificada en el pontificado de Juan Pablo II. Los miembros mas viejos de nuestra asociación todavía experimentaron discriminación e insultos, porque no querían mantener en secreto su amor y comenzaron oficialmente una vida de pareja y familia.

Difamando, nos llamaron los "caidos", mientras la jerarquía católica daba cobertura a miles de casos de abuso sexual y de relaciones secretas, heterosexuales o homosexuales. Como "proscritos", muchos de los nuestros fueron abandonados en una desesperanza existencial que causó daños morales, psicológicos y existenciales sin recuperación.

Muchos tuvieron que esperar años antes de recibir la dispensa del celibato, impidiéndose de esta manera su vuelta a cualquier servicio eclesial. Hace poco tiempo, el jefe del departamento de personal de una diócesis del Sur de Alemania dijo a un sacerdote que quería casarse: "¡Las panaderías buscan ayudantes!".  A pesar de que el cura se había formado y trabajado 25 años dando clase, se le ha negado cualquier posibilidad de trabajar como profesor de religión. Ni siquiera le han apoyado para que pudiese enseñar en una escuela pública. ¡Qué manera de despreciar el ser humano! ¿Cómo cuadran los jerarcas católicos su comportamiento con Jesús y su evangelio?

La defensa soberbia de la ley del celibato y de una moral sexual rígida deriva en nada menos que una realidad clerical marcada por la hipocresía. Es nuestra firme opinión que la abolición inmediata de la ley del celibato o un paso concreto en esta dirección en las diócesis alemanes sería un primer paso hacia la aceptación de la realidad humana. El Papa Francisco ha pedido a los obispos usar más su propia autoridad como seguidores de los apóstoles.

Por eso, cada obispo en particular debe solicitar al Papa la abolición de la ley del celibato para su diócesis o, si fuera posible, toda la Conferencia Episcopal Alemana.

El tiempo apremia. Sería un primer paso de un cambio hacia una Iglesia de verdad inculturada en la cultura occidental de este milenio.