• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Faustino Vilabrille
Africa y América del Sur son dos continentes sumamente ricos en materias primas y posibilidades de futuro, pero sin embargo están cada vez llenos de pobres

(Faustino Vilabrille).- Estos días hemos visto por Tv. a la nave InSight aterrizar en el planeta Marte y la euforia casi histérica de cómo lo celebraban en la NASA. El proyecto costó 993 millones de dólares.

Paralelamente a esa euforia celebrativa presenciamos el esfuerzo desesperado de miles de latinoamericanos, especialmente de Honduras, luchando desesperadamente por huir del hambre y la miseria hacia América del Norte, y como Trump envía miles de militares a cerrarles el paso. Por otro lado también la espantosa tragedia de más y más africanos que intentan llegar a Europa que les cierra las puertas, porque Africa es toda ella un grito de hambre, de sed, de sufrimiento, de impotencia, de desesperación, de tristeza, de espolio, que casi a diario convierten el Mediterráneo en un cementerio de Europa y mar de muertos.

Africa y América del Sur son dos continentes sumamente ricos en materias primas y posibilidades de futuro, pero sin embargo están cada vez llenos de pobres, que los países del norte del planeta empobrecemos cada vez más porque literalmente les robamos sus materias primas y sus tierras y con ellas su agua, a la vez que les vendemos armas para luchen entre ellos y entre tanto nuestras multinacionales sobornen a sus gobiernos para que les dejen vía libre para sus latrocinios.

Sirva como ejemplo el Congo cuya tierra muy pródiga en recursos minerales que se han llegado a evaluar en 24 billones de dólares en oro, cobre, diamantes, cobalto, coltán y otras codiciadas materias primas, mientras que más de ocho de cada diez personas (82%) vive bajo el umbral de la pobreza absoluta y uno de cada seis niños muere antes de cumplir cinco años a fuerza de miseria, malnutrición y desgarradora violación de niñas, pero cuyos funcionarios se embolsaron más 100 millones de dólares en sobornos de la multinacional estadounidense Och-Ziff.

De estos sobornos saben también bastante Chad, Níger, Libia, Zimbabue, Guinea, Togo, entre otros estados africanos. Es el saqueo de Africa. Con el dinero de esos sobornos financian los dirigentes sus campañas electorales y así resultan reelegidos, incluso por decenas de años. Del drama de Africa saben también bastante Suiza y la multinacional francesa Areva. (Ver Transparency International). La compra de tierras por millones de hectáreas es el último asalto a Africa.

Para leer el artículo completo, pinche aquí