Religión
Tarancón, votando Agencias
El cardenal Tarancón fue el socio número uno de los Mensajeros de la Paz. Por eso con los beneficios que sacaba de los libros que escribía y vendía los destinaba a esta fundación

(Jordi Bort Castelló).- Despedimos el 2018 con la triste noticia del fallecimiento del sobrino del cardenal Tarancón, Juan José Enrique-Tarancón Muñoz. Superando la muerte de este amigo, apasionado por la figura de su tio, empezamos 2019 con una noticia importante: hay que poner en actualidad aquellos que se han ido junto al Padre.

Este año rememoramos el 25 aniversario de la muerte de cardenal Tarancón, los 50 años de su creación como cardenal por el papa Pablo VI y 90 años de ordenación sacerdotal. Por eso desde Borriana recordamos con gratitud a esta relevante figura de la Iglesia, con vocación de servicio, amor al prójimo y signo de reconciliación.

Este triple aniversario es una ocasión que nos ofrece la providencia para actualizar el mensaje de Jesucristo por medio de buenas personas como el cardenal Tarancón. Es también una oportunidad para creer en la Iglesia y en los hombres, de rezar por la humanidad, de ser solidario y altruista, de estar junto al Papa Francisco.

A lo largo de la historia ha habido contextos muy diferentes a nivel social, político y religioso. Se ha pasado desde perseguir al cristianismo, hasta ser dominante en muchos lugares, y ahora, en nuestras sociedades occidentales, ha pasado a tener una presencia más discreta. Los contextos cambian pero el mensaje del Evangelio sigue siendo el mismo.

 

 

Dios ama a toda la humanidad y quiere emprender un camino de amistad con cada uno de nosotros. Esto, entre otras cosas, lo podemos hacer teniendo como ejemplo a personas como el cardenal Tarancón, que fue el que impulsó al Padre Ángel a fundar los Mensajeros de la Paz, para ayudar a los necesitados y a los hambrientos.

El cardenal Tarancón fue el socio número uno de los Mensajeros de la Paz. Por eso con los beneficios que sacaba de los libros que escribía y vendía los destinaba a esta fundación. La paz y la fraternidad son posibles si primero las llevamos al corazón. El mensaje de Jesús es pues muy actual y así nos lo hizo ver el cardenal Tarancón.

También en nuestra sociedad actual. En este momento del mundo, donde hay tanta violencia, tanta marginación y tanta gente desplazada que busca refugio, pero también donde hay tanta gente generosa y altruista, que ayuda a los que sufren dificultades políticas, sociales y económicas, el ejemplo del cardenal Tarancón nos invita a coger fuerzas. La figura del cardenal Tarancón es un icono que nos puede seguir ayudando a querer y a servir con esperanza, con la certeza de trabajar por un mundo mejor. Por una Iglesia libre, abierta, solidaria, sin miedos y con esperanza.

En este triple aniversario de la muerte, de la creación como cardenal y de la ordenación sacerdotal de Tarancón, desde Borriana vamos a recordar los pasos de una Iglesia que abrió las ventanas al mundo contemporáneo, que Juan XXIII se atrevió a abrir y que Pablo VI culminó. Fue Tarancón quien se encargó de aplicar en España el Concilio junto a obispos como Jubany, Echarren, Pont i Gol, Cases Deordal, Masnou, Deig, Guix, Bueno Monreal, Díaz Merchán y muchos más.

 

 

Por eso este año es una oportunidad para agradecer a Dios el don que fue Tarancón y también es un motivo para que las nuevas generaciones descubran el papel tan importante que tuvo el cardenal de la Transición en la renovación de la Iglesia y en la independencia con el Estado.

El cardenal Tarancón no necesita ser mitificado. Su grandeza se apoya en un hombre muy humano y en su esencia cristiana. Amó con pasión a Dios y a la Iglesia. Y sus mayores alegrías y sufrimientos tuvieron su causa en ella. Después de 25 años de su muerte hay que empezar a escribir la vida del cardenal Tarancón desde esta prespectiva.

Así es como él lo hizo saber a su sobrino Juanjo. El cardenal era transparente, cercano, familiar, cristiano, alegre, sagaz, astuto, inteligente y intuitivo. Un hombre que vivió su sacerdocio con alegría, con un amor incondicional y con vocación de servicio. No se puede entender su figura sin esta base. Causa rebeldía y indignación al ver inexactitudes históricas, visiones sesgadas, juicios de valor, estereotipos o rumores sin estudiar exactamente los hechos.

Un hombre admirable que a nadie le negó nunca una segunda oportunidad. El cardenal nos mira desde la ventana del cielo animándonos a continuar trabajando por la Iglesia de Jesús y a creer en el ser humano. Y de como se vayan conociendo hechos se irá comprendiendo su actitud y sus decisiones.