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Religión Digital

Francisco, al Cuerpo Diplomático

El Pontífice se compromete a "intensificar las relaciones con el Islam y con los no creyentes"

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Francisco, al Cuerpo Diplomático: "Os animo a luchar contra la pobreza, tanto material como espiritual, edificar la paz y construir puentes"

Quiere hacer suyas "las alegrías, dramas, esperanzas, deseos" del mundo

Redacción, 22 de marzo de 2013 a las 11:58

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Quisiera precisamente que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo
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Portada de "Francisco. El nuevo Juan XXIII"

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El Papa Francisco, durante la ceremonia de inicio de su pontificado

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Dilma Rousseff y el Papa Francisco estrechándose la mano

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Francisco y las llaves

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Angela Merkel con el Papa Francisco.

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Gallardón y Fernández, en la misa del Papa Francisco

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Los Príncipes de Asturias, saludando al Papa Francisco

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Viñeta sobre el Papa Francisco

  • Portada de 'Francisco. El nuevo Juan XXIII'
  • El Papa Francisco, durante la ceremonia de inicio de su pontificado
  • Francisco y un rabino
  • Dilma Rousseff y el Papa Francisco estrechándose la mano
  • Francisco y las llaves
  • Angela Merkel con el Papa Francisco.
  • Gallardón y Fernández, en la misa del Papa Francisco
  • Los Príncipes de Asturias, saludando al Papa Francisco
  • Viñeta sobre el Papa Francisco

El Papa Francisco ha invitado al cuerpo diplomático ante la Santa Sede a luchar "contra la pobreza, tanto material como espiritual, edificar la paz y construir puentes", durante la audiencia mantenida este viernes con miembros del cuerpo diplomático acreditados ante la Santa Sede en la Sala Regia del Palacio Apostólico.

Después del saludo del decano del cuerpo diplomático, el embajador del principado de Mónaco ante la Santa Sede, Jean-Claude Michel, el Papa Francisco ha agradecido e intercambiado los saludos y ha enviado un "abrazo del Papa al mundo" para llegar a través de los diplomáticos a cada uno de sus conciudadanos, "con todas sus alegrías, sus dramas, sus esperanzas, sus deseos".

Asimismo, el Pontífice ha recordado que "las relaciones que los países mantienen con la Santa Sede son beneficiosas y son verdaderamente una ocasión de bien para la humanidad" porque ha añadido que "precisamente lo que preocupa a la Santa Sede es el bien de todo hombre en esta tierra" y que con esta idea comienza el Obispo de Roma su ministerio, "sabiendo que puede contar con la amistad y el afecto de los Países que representan, y con la certeza de que comparten este propósito".

Por otro lado, el Papa Francisco ha señalado que también espera "emprender un camino con los pocos Países que todavía no tienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, algunos de los cuales - ha agradecido de corazón - han querido estar presentes en la Misa por el inicio de mi ministerio, o enviado mensajes como gesto de cercanía".

Además, el Papa ha explicado de nuevo por qué ha elegido el nombre de Francisco, pensando en Francisco de Asís, no sólo para "aprender a amar cada vez más a la Tierra, que es un camino difícil", sino también porque el nombre de Francisco "enseña un profundo respeto por toda la creación, la salvaguardia del medio ambiente, que demasiadas veces no se usa para el bien, sino que se explota ávidamente, perjudicando unos a otros".

El Pontífice también ha destacado el amor que Francisco de Asís tenía por los pobres, por lo que "la Iglesia ha tratado siempre de cuidar proteger en todos los rincones de la Tierra a los que sufren por la indigencia" y ha agregado que considera que en muchos países es posible "constatar la generosa obra de aquellos cristianos que se esfuerzan por ayudar a los enfermos, a los huérfanos, a quienes no tienen hogar y a todos los marginados, y que, de este modo, trabajan para construir una sociedad más humana y más justa".

Pero, el Papa Francisco ha remarcado que, además de la material hay otra pobreza que es la pobreza espiritual "que afecta gravemente también a los países considerados más ricos" y en esta línea, ha recordado a su predecesor que denunciaba la "dictadura del relativismo", que deja a cada uno como medida de así mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres".

Además, el Pontífice ha recordado que Francisco de Asís invita a "construir la paz" pero ha señalado que "no hay verdadera paz sin verdad" y que "no puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la naturaleza, que acomoda a todo ser humano en esta tierra".

En este sentido, ha recordado que uno de los títulos del Obispo de Roma es 'Pontífice', es decir, "el que construye puentes, con Dios y entre los hombres" por lo que ha manifestado querer precisamente que el diálogo "ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo" para "crear ámbitos reales de auténtica fraternidad".

Así, el Papa Francisco ha remarcado que "en esta tarea es fundamental también el papel de la religión" porque "en efecto, no se pueden construir puentes entre los hombres olvidándose de Dios. Pero también ha asegurado que es cierto lo contrario: "no se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás". Por eso, considera importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones" y ha destacado que "en primer lugar con el Islam" por lo que ha indicado que ha apreciado "mucho la presencia, durante la Misa de inicio de su ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico".

Además, el Pontífice ha resaltado que "también es importante intensificar la relación con lo no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que, pese a la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos".

Al finalizar su discurso de la audiencia en la que los diplomáticos han estado sentados en círculo y no en filas, el Papa ha agradecido de nuevo el trabajo que desarrollan junto con la Secretaría de Estado para "edificar la paz y construir puentes de amistad y hermandad" y ha reiterado su agradecimiento a los Gobiernos que han participado en las celebraciones con motivo de su elección, "con la esperanza de un trabajo común fructífero". Al concluir, el Papa Francisco ha saludado a cada uno de los participantes.

Éste es el discurso íntegro del Santo Padre:

Excelencias,
Señoras y señores:

Agradezco sinceramente a su decano, el Embajador Jean-Claude Michel, las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos, y los acojo con gozo en este intercambio de saludos, simple pero intenso al mismo tiempo, que quiere ser idealmente el abrazo del Papa al mundo. En efecto, por su medio encuentro a sus pueblos, y así puedo en cierto modo llegar a cada uno de sus conciudadanos, con todas sus alegrías, sus dramas, sus esperanzas, sus deseos.

Su numerosa presencia es también un signo de que las relaciones que sus países mantienen con la Santa Sede son beneficiosas, son verdaderamente una ocasión de bien para la humanidad. Efectivamente, esto es precisamente lo que preocupa a la Santa Sede: el bien de todo hombre en esta tierra. Y precisamente con esta idea comienza el Obispo de Roma su ministerio, sabiendo que puede contar con la amistad y el afecto de los Países que representan, y con la certeza de que comparten este propósito. Al mismo tiempo, espero que sea también la ocasión para emprender un camino con los pocos Países que todavía no tienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, algunos de los cuales - se lo agradezco de corazón - han querido estar presentes en la Misa por el inicio de mi ministerio, o enviado mensajes como gesto de cercanía.

Como saben, son varios los motivos por los que elegí mi nombre pensando en Francisco de Asís, una personalidad que es bien conocida más allá de los confines de Italia y de Europa, y también entre quienes no profesan la fe católica. Uno de los primeros es el amor que Francisco tenía por los pobres. ¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! Y ¡cuánto sufrimiento afrontan estas personas! Según el ejemplo de Francisco de Asís, la Iglesia ha tratado siempre de cuidar, proteger en todos los rincones de la Tierra a los que sufren por la indigencia, y creo que en muchos de sus Países pueden constatar la generosa obra de aquellos cristianos que se esfuerzan por ayudar a los enfermos, a los huérfanos, a quienes no tienen hogar y a todos los marginados, y que, de este modo, trabajan para construir una sociedad más humana y más justa.

Pero hay otra pobreza. Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a los Países considerados más ricos. Es lo que mi Predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto XVI, llama la «dictadura del relativismo», que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres. Llego así a una segunda razón de mi nombre. Francisco de Asís nos dice: Esfuércense en construir la paz. Pero no hay verdadera paz sin verdad. No puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra.

Uno de los títulos del Obispo de Roma es «Pontífice», es decir, el que construye puentes, con Dios y entre los hombres. Quisiera precisamente que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo. Además, mis propios orígenes me impulsan a trabajar para construir puentes. En efecto, como saben, mi familia es de origen italiano; y por eso está siempre vivo en mí este diálogo entre lugares y culturas distantes entre sí, entre un extremo del mundo y el otro, hoy cada vez más cercanos, interdependientes, necesitados de encontrarse y de crear ámbitos reales de auténtica fraternidad.

En esta tarea es fundamental también el papel de la religión. En efecto, no se pueden construir puentes entre los hombres olvidándose de Dios. Pero también es cierto lo contrario: no se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás. Por eso, es importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones, creo que en primer lugar con el Islam, y he apreciado mucho la presencia, durante la Misa de inicio de mi ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico. Y también es importante intensificar la relación con los no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que, no obstante la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos.

La lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual; edificar la paz y construir puentes. Son como los puntos de referencia de un camino al cual quisiera invitar a participar a cada uno de los Países que representan. Pero, si no aprendemos a amar cada vez más a nuestra Tierra, es un camino difícil. También en este punto me ayuda pensar en el nombre de Francisco, que enseña un profundo respeto por toda la creación, la salvaguardia de nuestro medio ambiente, que demasiadas veces no lo usamos para el bien, sino que lo explotamos ávidamente, perjudicándonos unos a otros.

Queridos Embajadores, Señoras y Señores, gracias de nuevo por todo el trabajo que desarrollan, junto con la Secretaría de Estado, para edificar la paz y construir puentes de amistad y hermandad. Por su medio, quisiera reiterar mi agradecimiento a sus Gobiernos por su participación en las celebraciones con motivo de mi elección, con la esperanza de un trabajo común fructífero. Que el Señor Todopoderoso colme de sus dones a cada uno de ustedes, a sus familias y a los Pueblos que representan. Muchas gracias.

(Rd/Rv/Ep)

 



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