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José Rodríguez Carballo

"Francisco pasará a la historia como el Papa de la Misericordia"

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José Rodríguez Carballo: "¿Por qué condenar a un inocente, a que tenga que vivir al margen de los sacramentos de la Iglesia?"

"Los que piensan que la vida religiosa en España está muerta, sólo tienen abrir los ojos"

José Manuel Vidal, 09 de octubre de 2015 a las 19:30

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Los que hablan de desaparición son los profetas de desventuras, que llamaba ya Juan XXIII, cuando convocó el Concilio Vaticano II, y que recordó el papa Benedicto en una de sus últimas intervenciones sobre la vida consagrada
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Rodríguez Carballo, en el Vaticano

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Rodríguez Carballo, en Compostela

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José Rodríguez Carballo, en la exposición en Compostela

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San Francisco en Galicia y Carballo

  • Rodríguez Carballo, en el Vaticano
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  • Rodríguez Carballo, en Compostela
  • José Rodríguez Carballo, en la exposición en Compostela
  • San Francisco en Galicia y Carballo

(José Manuel Vidal).- "No hay riesgo de cisma. El problema es que a veces no creemos en "la" Iglesia, sino en "mi" Iglesia. Y a Iglesia es una, es santa, es católica, es universal". Monseñor José Rodríguez Carballo, secretario general de la congregación para la vida religiosa, habla del Año de la Misericordia, la salud de la vida religiosa y el Sínodo, donde se muestra a favor de soluciones "pastorales" para los divorciados vueltos a casar.

Un "señor papa" que está colocando el espíritu franciscano, con esa encíclica "Laudado si", en lo más alto. Tienen que estar ustedes orgullosos, ¿no?

Yo diría "franciscanamente orgullosos", aunque parezca contradictorio. Pues sí, ciertamente para nosotros es una alegría ver a un sucesor de Pedro pensando en Franciscano.
Porque la encíclica "Laudato si", no sólo lleva el título franciscano, tomado del Cántico de las criaturas, como bien sabemos.
El que conoce mínimamente algo de su teología y de su filosofía, puede comprobar que toda la encíclica está escrita en clave franciscana: Los conceptos de persona, y sobretodo, de ecología integral, donde Dios, el hombre y la creación se dan la mano.
Esto es algo que Francisco de Asís vivió en primera persona y que San Buenaventura y otros como Scoto, desarrollaron luego. Y que ahora el Santo Padre, hace llegar a las masas.
Es un gran predicador, en este sentido, de aspectos esenciales en la filosofía y en la teología franciscana.

¿En qué nos puede sorprender en el Año de la Misericordia?

Pues creo que no nos sorprendería en nada si fuésemos capaces de coger el Evangelio en la mano y leerlo, sin prejuicios. Bastaría con ir al capítulo quince de San Lucas.
Todo lo que nos está diciendo el papa sobre la misericordia, es pura doctrina evangélica. Este papa pasará a la historia, como el papa de la misericordia. Lo tiene en su lema episcopal, pero sobretodo lo tiene en sus labios y en sus gestos.
Lo triste es que nos pueda sorprender con gestos, que para un cristiano seguidor de Jesús, deberían ser normales.

Qué espera del sínodo. Al final ¿las aguas se pacifican?

Se levantó mucha polvareda. Algunos llegaron a decir, que el papa ponía en peligro la indisolubilidad del matrimonio.
He leído un poco todo lo que ha salido de la primera etapa del sínodo, lo que el papa dice sobre la familia. Y es la misma doctrina. Lo que cambiará, y eso espero, será nivel pastoral.
La Iglesia no puede cerrar los ojos ante una realidad que nos toca de cerca. Basta mirar a la gente de nuestro alrededor. Cuántos matrimonios rotos. Cuántas personas sufren por no poderse acercar al sacramento de la confesión y de la comunión.
Este verano tuve la oportunidad de conocer a una persona que sufría por esto. Un hombre que está unido a una mujer divorciada. Viendo cómo se llegó a ese divorcio, tal vez la culpa no la tenían las dos personas, sino una. Por qué condenar a un inocente, a que tenga que vivir al margen de los sacramentos de la Iglesia. Aquí sí que podrá haber alguna novedad. Pastoral, vuelvo a decir, no doctrinal.

¿Pero no hay riesgo de cisma?

Absolutamente, no. El problema es que a veces no creemos en "la" Iglesia, sino en "mi" Iglesia. Y a Iglesia es una, es santa, es católica, es universal.
Tenemos que recuperar la fe y la esperanza en la presencia del Espíritu Santo, que es el que lleva el timón de la Iglesia. Dejémosle actuar y obedezcamos su soplo. Entonces no tendremos por qué temer nada.
Aunque pensemos de modo distinto, lo importante es que nos dejemos conducir por el espíritu.
En el fondo se trata de una conversión a la cual estamos llamados todos. Aquí nadie tiene el patrimonio exclusivo ni "excluyente" de la verdad. Él es la verdad, y nosotros nos acercaremos a esta en la medida en que nos acerquemos a Él.

O sea, es un cántico a la esperanza y a la misericordia, como nos acaba de relatar.
No habrá esperanza, si no hay misericordia. Y quien crea que no necesitamos misericordia, no se conoce a sí mismo. "Quien esté sin pecado, que tire la primera piedra". Ninguno nos atreveríamos.
Porque si uno se conoce a sí mismo, terminaría sus jornadas como lo hacía Mozart, diciendo: Señor, perdóname, porque también hoy he sido un pobre desgraciado.
El que se conozca y sienta la necesidad del perdón, cómo puede negarse a perdonar.
Y además, como nos recuerda el papa, con el rostro de la misericordia, con la cual convocó el próximo jubileo: nuestro dios es un dios bondadoso, misericordioso.
Como diría San Juan: es Amor. Esto lo dice todo. Y el amor en dios y en nosotros tiene connotaciones, necesariamente de perdón y de misericordia.
Qué bonito sentirse perdonados. Y qué maravilloso es perdonar. Sólo así podremos ser felices.

 

 

Vamos a empezar si le parece por lo que va a pasar esta tarde (N. de la R.: la entrevista se llevó a cabo en la segunda semana de septiembre)

Sí, esta tarde iniciamos el encuentro mundial de jóvenes consagrados. Es el primer encuentro de este tipo.
Hay alrededor de cuatro mil quinientos participantes inscritos. Dura cuatro días.
 Hoy tenemos la vigilia de la oración aquí, en la plaza de San Pedro, que tendré el gusto de presidir. Mañana empiezan las ponencias, los trabajos en grupos y las actividades de la tarde-noche.
Pasado mañana iniciaremos, con la audiencia del Santo Padre, a todos los jóvenes.
Continuaremos el programa establecido hasta el sábado a mediodía que termina, en parte, porque por la tarde está previsto hacer una marcha desde la Plaza de Venecia hasta el Coliseo, atravesando los Foros Imperiales para hacer memoria de la santidad y del martirio de la vida consagrada.
Quisiera dejar muy claro, que en la vida consagrada también hay mucha santidad, que queda oculta por el pecado. Como solía decir Benedicto XVI, "un árbol caído hace mucho más ruido que el bosque que crece bien". Pero no impide que el bosque siga creciendo a pesar del ruido.
Por eso nosotros en esas jornadas, queremos agradecer a Dios y proclamar que la vida consagrada sigue dando frutos de santidad y de martirio, basta con mirar las estadísticas a final de año para comprobar cuántos consagrados, sobretodo religiosos y religiosas mueren dando la vida por Cristo y por los hermanos.

Algunos tan famosos como el padre Paolo Dall'Oglio, secuestrado en Siria.

Efectivamente, parece que los religiosos sólo están en las grandes ciudades, pero están también en las periferias.
 En Yemen, han estado veintiuna religiosas, las de Madre Teresa de Calcuta. Ahora mismo en Libia, once franciscanos, entre ellos dos obispos
enfermos, que han dicho que no dejarán sus diócesis de Trípoli y Bengasi mientras no tengan sucesores. 
En siria hay multitud de religiosos y religiosas.
 Quisiera reafirmar que los religiosos están también muy presentes en las periferias a las cuales nos invita siempre el papa Francisco.

De los cuatro o cinco mil jóvenes que llegarán esta noche a Roma los hay, imagino de todas las partes del mundo.

Efectivamente, de todas las razas de todas las lenguas. Es hermoso ver que la vida consagrada es un mosaico. Y este mosaico estará representado aquí en Roma en estos días. 
El encuentro se desarrollará en cinco lenguas oficiales, español, inglés, francés portugués, polaco y eslovaco. 
Todo gira alrededor de estos verbos: escuchar, restituir, celebrar y testimoniar. Cada día por la mañana los participantes tendrán tres ponencias en el aula Pablo VI, que girarán en torno a los tres temas centrales de la vida consagrada hoy: consagración, vida fraterna en comunidad y misión.
Por la tarde se encontrarán en diversos grupos lingüísticos en las distintas iglesias que están en torno a San Pedro para celebrar la eucaristía.
Después de cenar tendrán lugar unas actividades muy particulares: son lo que llamamos caminos, por ejemplo, hay dos grandes grupos que ya entrada la noche irán a visitar la Capilla Sixtina. Otros irán con un grupo de jóvenes de Roma a testimoniar la belleza de la vocación consagrada.
El 18, tenemos por la tarde una "serata", música y testimonios en la que actuarán cantantes famosos consagrados.

¿Algún español?

Sí, un cantautor, en este momento no recuerdo el nombre.

¿Se está desplazando la vida consagrada, el sacerdocio, a las periferias, al tercer mundo?

Sí, está cambiando la geografía de las vocaciones. Esto por muchísimos factores, la natalidad, por ejemplo. Europa es vieja. Se está desplazando mucho hacia Asia. Me gustaría destacar Vietnam, me llama la atención porque es un país comunista y hay muchas vocaciones.

¿Más que en India?

En número hay más en India, pero proporcionalmente hay tantos en Vietnam. De hecho en India ya empieza a notarse la disminución numérica mientras que en Vietnam, no.
También Indonesia, donde el cristianismo es una minoría hay muchas vocaciones. Los noviciados están llenos. Con Corea del Sur y Filipinas, son los cinco grandes semilleros de Asia.

En la frontera asiática, como dice el papa.

Pues sí.
En América latina, donde en otro tiempo hubo mucha vocación, se está notando la disminución. En Brasil, por ejemplo, es muy palpable. El único país de América latina donde el número se mantiene alto es Méjico.
En África está aumentando, pero aquí tenemos que tener en cuenta que no había nada.

En cualquier caso, en Europa, en el mundo occidental, ¿no va desaparecer la vida religiosa como dicen algunos?.

¡Por supuesto! Esos que los dicen no conocen la realidad.

¿Habrá que re-situar la vida religiosa en España, por ejemplo? Se están vendiendo colegios, conventos...

Lo que nos pasa es que estábamos a acostumbrados a unas cifras que son insostenibles. El país con más monasterios de clausura, es España. Hay ciudades, por ejemplo Salamanca, donde tenemos cinco monasterios de clarisas, también están las dominicas..., entre otras contemplativas.
Hay provincias, relativamente pequeñas, como pueden ser Zamora o Toledo, donde hay monasterios en gran número. Naturalmente habrá que cerrar monasterios. Pero esto no quiere decir que vaya a desaparecer a vida contemplativa.
Los que hablan de desaparición son los profetas de desventuras, que llamaba ya Juan XXIII, cuando convocó el Concilio Vaticano II, y que recordó el papa Benedicto en una de sus últimas intervenciones sobre la vida consagrada.

 

 

¿Tiene futuro en España la vida religiosa, entonces?

Por supuesto, en algunos aspectos, la vida consagrada en España tiene mucho que decir todavía a la vida consagrada mundial. Aunque tenga sus lagunas, tiene grandes posibilidades y aspectos positivos.
De hecho tenemos muchas congregaciones religiosas con superiores generales españoles.
Eso ya es un dato. Hasta hace poco, institutos, órdenes y congregaciones masculinas, también tenían generales españoles y aún los tienen.
Los que piensan que la vida religiosa en España está muerta, sólo tienen abrir los ojos.

La tranquilidad con la jerarquía, ¿ya se ha recuperado?

En este momento no entro a juzgar lo que pudo ser, porque llevo mucho tiempo fuera de España, aunque he mantenido un contacto permanente.
Pero lo que puedo decir es que hoy por hoy, las relaciones con España son muy buenas. Hacen presagiar un futuro lleno de esperanza.
Ahora lo que tenemos que hacer es caminar juntos. Como se dice también en otros ámbitos no eclesiales, es el momento de sumar. Es el momento de pensar en iglesias, no en capillas.
Y esto afecta tanto a unos como a otros. Los religiosos no podemos pensar en "capillismo", tampoco la jerarquía, y todos estamos llamados a colaborar.
Diría, medio en broma, que estamos "condenados" a colaborar. Y añadiría, apropiándome de una expresión litúrgica, "O felix condena" Porque es en la comunión donde podemos testimoniar la unidad del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. La comunión nos salvará a todos.

¿Se va con el papa a Cuba y EE.UU.?

No, nosotros con el encuentro, tenemos mucho trabajo. Tanto el prefecto como yo, continuaremos aquí en la congregación.

Va a ser un viaje especial, sin ninguna duda

El mismo hecho del anuncio ya ha sido especial.
Conozco Cuba bastante y creo que la iglesia de Cuba necesita esa visita. Los cristianos de allí recibirán oxígeno para enfrentarse a los desafíos que esa iglesia hermana tiene en este momento.
Estoy convencido de que el paso del Santo Padre por Cuba va a dejar una huella profunda. Va a ser un huracán del espíritu.

Algún temor por la seguridad en EE.UU., se hablaba de amenazas abortadas hace unos días.

Mire, locos, los puede haber en todas partes, y lo que puedo decir es que el papa no tiene miedo. Si lo tuviera, no se metería en medio de las multitudes.
Yo he visto momentos en que físicamente le aplastaban y él pedía a los policías: "dejad a la gente, yo quiero estar con la gente". Y vemos cómo toma el mate, cuando se lo ofrecen.
Otros tendrían miedo. Mire, los que lo dan todo por Dios, no tienen miedo. Ni siquiera a que les arranquen la vida. Es el testimonio de los mártires.
El miedo es falta de fe. Y si algo caracteriza a nuestro "amadísimo señor papa" como diría Francisco de Asís, es la fe.

 



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