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Vaticano
El Papa, el Padre Ángel y los curas de Mensajeros
Cuando el Padre Carlos le regaló una corona de espinas típica de Jordania, Francisco dijo sonriendo: "De éstas tengo yo muchas"

(Julio Millán).- Los sacerdotes dedicados a Mensajeros de La Paz y Edad Dorada, con el padre Ángel a la cabeza, hemos tenido la dicha de poder concelebrar y luego saludar y conversar un rato con el Papa Francisco.

Gracias al padre Carlos Jaar, presidente de Mensajeros Jordania, y su amistad más que fraterna con el padre Yoannes Gail, sacerdote egipcio para más señas católico copto y, en la actualidad, secretario personal del Papa, quien nos facilitó este encuentro. Y gracias al padre Ángel conocido y querido en medio mundo y que también abre puertas por donde va.

La Eucaristía en Santa Marta es de ésas con sabor a evangelio. Sin mitras ni báculo, sin inciensos ni ritualismos añadidos, todos en torno a la mesa de la palabra y del pan. Una la palabra siempre fresca con sabor a vida, que hoy nos regalaba un evangelio donde el Papa nos explicaba las líneas maestras del ser cristiano y de ir por la vida: "amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan".

Palabras que en boca del mismo Papa sabían a Misericordia y Perdón, cuando está viviendo momentos tan duros a nivel eclesial de hermanos suyos que incluso le difaman. Sin embargo, que hombre tan entero y lleno De Dios. Nos hablaba de él su secretario la noche anterior con quien compartimos mesa y nos contaba de su talante, de su serenidad y también de su excelente humor.

Padre Ángel, cardenal Konrad Krajewski y Padre Carlos

Los sacerdotes de Mensajeros queríamos compartir con el Papa los más de cincuenta años que lleva funcionando esta obra del Padre Ángel. Él le entregaba un pequeño símbolo que es hoy santo y seña del trabajo y del espíritu de su obra: un sintecho echado en un banco pasando la noche. De hecho, se trata de una réplica de la escultura que tienen en el Vaticano a escala natural a la entrada de la Limosnería dedicada a los pobres, que, para este Papa, gracias a Dios cuentan.

Al acabar la Misa, nos dejaron para el final y poder saludarlo y conversar un poco más tranquilamente. Y así lo hicimos uno a uno y luego en grupo. Y cada uno le pudo expresar lo que sentía en ese momento. Una experiencia inolvidable con sabor a evangelio. El mismo P. Ángel, aunque lo ha saludado más veces, decía parecerle un sueño.

El Papa y Julio Millán

Este Papa rezuma humildad y evangelio, que es lo que necesita nuestra iglesia hoy y esa humildad convence y entra por los ojos. Me recordó mucho a Jesús, cuando el evangelio dice de él que enseñaba con autoridad . Ciertamente una autoridad que no se impone, sino que convence, porque está llena de vida y compromiso.

Los sacerdotes de Mensajeros de La Paz, junto al padre Ángel, hemos sentido aliento y fuerza para el camino en la tarea que llevamos entre manos: José Vicente y Ricardo en Castilla y León y Domingo y el que escribe en Andalucía, junto al Padre Carlos alma y entrega con sus refugiados iraquíes en Aman y enamorado de lo que él llama "mi vida con santos" que han huido del terror de Siria.

Precisamente, cuando el Padre Carlos le regaló una corona de espinas típica de Jordania, Francisco dijo sonriendo: "De éstas tengo yo muchas".

El Papa y el Padre Carlos, con la corona de espinas

Esto le hemos compartido al Papa, nos ha sonreído y nos ha cargado las pilas para seguir trabajando y dando gracias a Dios por estos cincuenta años de trabajo con niños, mujeres, mayores, refugiados, sin techo y todos esos hermanos nuestros, que a menudo están en las orillas de la vida, esperando una iglesia samaritana y misericordiosa, que esté abierta de par en par no solo las 24 horas sino también toda la vida.

De hecho, el Papa animó al Padre Ángel a abrir una iglesia 24 horas para los sintecho de Roma, una iniciativa a la que también se sumó con agrado el limosnero de Su Santidad, el recién creado cardenal Krajeski