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Vaticano
Marc Ouellet A.SÁIZ/AVAN

(Cameron Doody).- "Un ejemplo muy malo" y "una ofensa muy seria", por no decir una respuesta "no positiva" y "un ataque injusto". De esta forma ha calificado el cardenal Marc Ouellet la "rebelión" del arzobispo Carlo Maria Viganò y sus co-conspiradores ultraconservadores contra el Papa Francisco. Un asunto "serio", dice, que debe resolverse de forma "espiritual", no "política".

Así se ha pronunciado el purpurado canadiense, Prefecto de la Congregación para los Obispos en el Vaticano, al margen de la Asamblea Plenaria de los obispos europeos en Poznań, en Polonia, según recogen las agencias AFP y SIR.

"Estamos enfrentándonos a una crisis en la vida de la Iglesia", reconoció Ouellet, refiriéndose a la crisis de abusos que ha explotado desde Alemania hasta Australia. Una "crisis que se está experimentando al nivel de liderazgo, de los obispos", prosiguió. Y más allá de recetar posibles soluciones a los problemas, el cardenal dejó un claro aviso a los prelados que piensan que todo se arreglará culpando a Francisco, e incluso destituyéndole.

"Expresar solidaridad con el Papa es una condición vital de nuestra solidaridad episcopal", recalcó en este sentido.

En cuanto a lo que se puede hacer para luchar contra el cáncer de los abusos y su encubrimiento, el purpurado canadiense también habló claro, diciendo que "necesitamos la participación de más mujeres en la formación de los curas: en la enseñanza, el discernimiento de candidatos, para que haya un balance de afectividad". 

"Ciertamente con las noticias recientes hay una creciente conciencia de la gravedad del problema de abusos en la Iglesia", observó Ouellet, añadiendo que "mucho más debe hacerse" con respecto a la prevención de las agresiones a menores. Medidas tales como, por ejemplo, la creación de criterios comunes para juzgar a los obispos negligentes y la coordinación de los varios dicasterios romanos para que, por fin, las disposiciones del Papa Francisco en su motu propio Como una madre amorosa puedan ponerse en marcha.

Otra parte clave de la reforma de la Iglesia en lo referido a la protección de menores, añadió Ouellet, será dejar que la "ira", "insatisfacción"y "frustración" de los fieles salga a la superficie "en completa libertad", ya que "es la única forma en que estos problemas pueden tratarse".

"Yo creo que los pastores no solo deben escuchar sino también invitar a la gente a expresarse, porque si las heridas no se expresan, destrozará las vidas" de las víctimas, afirmó el purpurado canadiense. "Hay un trabajo de reparación [y] reconciliación que debemos llevar hacia adelante", finalizó.

 

El cardenal Ouellet, en Polonia