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Vaticano
"Hay silencios en los jóvenes que son silencios dolorosos, que hablan", dice el obispo de Quilmes Agencias
Carlos Tissera, obispo de Quilmes: "La juventud no es una amenza para nosotros, sino una bendición de Dios"

(Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en El Vaticano).- Con el papa Francisco presente en el Aula, la primera jornada de intervenciones del Sínodo de obispos dedicado a "La juventud, el discernimiento vocacional y la fe", inició hoy en el Vaticano con "peticiones de perdón" de los padres sinodales por los comportamientos inapropiados de la Iglesia, incluidos los casos de abusos sexuales.

Entre los temas abordados en la primera jornada, en la que hablaron 25 padres sinodales, estuvo "el perdón que la Iglesia pide por las veces que no ha estado a la altura de sus responsabilidades, incluida la temática de los abusos, pero no solo ellos", planteó este jueves el prefecto del Dicasterio de la Comunicación, Paolo Ruffini, presidente de la comisión de información sinodal.

"Fue uno de los temas, no fue ‘el' tema, se trató en algunas intervenciones", precisó Ruffini al dar el primer briefing del Sínodo a periodistas acreditados en el Vaticano.

"Fueron cinco o seis las intervenciones que trataron esto con fuerza", agregó luego la socióloga Chiara Giaccardi, colaboradora de la secretaría general del Sínodo.

 

 

Al hacer un repaso de los temas que aparecieron en las primeras intervenciones, Ruffini destacó que se habló de cómo "a veces puede parecer interrumpido el canal de comunicación entre los jóvenes y la Iglesia. Hay que recuperar la capacidad de escucha de la Iglesia y su paternidad", propuso el prefecto en esa dirección.

En esa línea, el responsable de la comunicación del Sínodo que se extenderá hasta el próximo 28 de octubre agregó que en la primera jornada también "se ha hablado sobre la familia como lugar de la transmisión de la fe".

"Quizás uno de los temas más conmovedores fue cuando se habló de la migración, y de cómo la mayoría de los migrantes son jóvenes", planteó Ruffini, destacando otro de los ejes.

El obispo de Quilmes, Argentina, Carlos Tissera, destacó en tanto el "clima muy participativo" de la primera jornada y aseveró que "la juventud no es una amenza para nosotros, sino una bendición de Dios".

En esa línea, el también titular de Caritas en su país convocó a la Iglesia a estar con "un oído en el pueblo y otro en el Evangelio. Escuchar los clamores que a veces son gritos y clamores silenciosos que tiene la juventud de hoy. Hay silencios en los jóvenes que son silencios dolorosos, que hablan".

"No están perdidos los jóvenes, la que está perdida es la sociedad que no les sabe mostrar el camino para realizarse, no los sabe escuchar, no les sabe abrir la puerta", sostuvo Tissera, quien resaltó la presencia de Jorge Bergoglio durantelas intervenciones, incluido "el recreo, donde estaba tomando café con nosotros".