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Vaticano
Vincenzo Paglia Agencias
La Iglesia abandonó a Romero muchos años. Ese fue su pimer martirio. Ya en 1981 Juan Pablo II me dijo que teníamos que reivindicarlo a Romero, que había sido apropiado por la izquierda latinoamericana

(Hernán Reyes Alcaide, corresponsal RD en el Vaticano).- El postulador de la causa del Óscar Romero, Vincenzo Paglia, destacó el papel "fundamental" de Jorge Bergoglio en el impulso para su canonización y reconoció "amenazas de cardenales" por impulsar la figura del futuro santo.

Paglia, impulsor de la causa del que denomina "el primer mártir del Concilio Vaticano II", consideró en diálogo con Religión Digital que "era imposible pensar que Romero pudiera convertirse en santo antes de la elección de Jorge Bergoglio como el papa Francisco el 13 de marzo de 2013".

"La primera señal la tuve el mismo día de su entronización, el 19 de marzo de ese año. Hablamos y noté su decisión de avanzar con la causa de Romero", agregó Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano, a horas de que Jorge Bergoglio presida la misa de canonización de Óscar Arnulfo Romero, el domingo desde las 10.15 locales (misma hora en España).

Monseñor Óscar Romero, muy popular en América Latina y llamado "la voz de los sin voz" por su consagración a los más desfavorecidos, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando de ultraderecha, al comienzo de la guerra civil en El Salvador.

 

 

"Los obstáculos para la canonizacón de monseñor Romero han sido muchos, pero los más fuertes han venido desde adentro de la propia Iglesia y de la Curia romana. Incluso he recibido amenazas de cardenales para que dejara su causa", agregó.

"Muchas voces desde la Iglesia sostenían que Romero había sido asesinado por sus ideas políticas y no por la fe. Pero lo que le sucedió a él fue una clara presión contra la Iglesia de esa época", agregó Paglia, recordando que Romero fue beatificado tras ser declarado mártir por el papa Francisco, quien consideró que el salvadoreño fue asesinado "in odium fidei" (por dio a la fe).

"La Iglesia abandonó a Romero muchos años. Ese fue su pimer martirio. Ya en 1981 Juan Pablo II me dijo que teníamos que reivindicarlo a Romero, que había sido apropiado por la izquierda latinoamericana", apuntó Paglia antes de la histórica canonización, en la que también será elevado a los altares Pablo VI.

En ese sentido, destacó la línea que hay entre ese gesto del ahora santo polaco, la decisión del papa emérito Benedicto XVI de "desbloquear la causa" en 2012 y la determinante convicción de Francisco de impulsar su canonización, prevista "tras años y años de lucha" para este domingo a las 10 de Roma en la Plaza San Pedro, en el marco del Sínodo de Obispos dedicado a la juventud.

 

 

"Romero fue el primer mártir del Concilio Vaticano II. Quería una Iglesia por y para los pobres. Y su asesinato tenía como objetivo verdadero golpear de muerte el desarrollo de esta visión en América Latina. Era frenar una Iglesia del pueblo que se mostraba como oposición a un regimen oligárquico", denunció Paglia.

En ese marco, el monseñor italiano destacó que la canonización del obispo salvadoreño sea el mismo día que la del papa Pablo VI: "Esto subraya la líneas que los unieron a ambos. Pablo VI celebró el Concilio Vaticano II, Romero lo vivió y lo llevó a la práctica", planteó.

El nombre de los dos próximos santos está ligado desde hace más de 40 años: Romero fue nominado Arzobispo de San Salvador por el Papa Pablo VI en 1977.

Romero (Ciudad Barrios, 15 de agosto de 1917 - San Salvador, 24 de marzo de 1980) fue beatificado en su país natal el 23 de mayo de 2015 en una masiva ceremonia que encabezó el cardenal Angelo Amato como delegado papal.