• Director: José Manuel Vidal
Vaticano
El Hermano Alois
El Papa Francisco está poniendo a la Iglesia en proceso de conversión, que se traduce también en la conversión de las estructuras

(José M. Vidal).- Llama la atención con su hábito blanco en medio de tantas sotanas negras ribeteadas de la mayoría de los padres sinodales y por su experiencia en el trato con los jóvenes. No en vano, el Hermano Alois es el superior de una Comunidad, como la de Taizé, que se ha convertido, desde hace años, en un imán para la juventud del mundo. Del Sínodo espera "un gran impulso y mucha anergía para la Iglesia", a la que el Papa Francisco "está poniendo en proceso de conversión".

 

Hermano Alois, ¿cómo se está desarrollando el Sínodo, que está llegando ya a su parte final?

Es algo maravilloso. Es la universalización de la Iglesia. Evidentemente, hay situaciones muy diferentes. En mi círculo menor, por ejemplo, un obispo de Malasia habló de experiencias vitales muy diferentes a las que vivimos aquí, en Europa. Es, pues, tiempo de escuchar la gran diversidad de vivencias y experiencias. Esa dinámica de escucha lleva mucho tiempo, pero es muy enriquecedora.

¿Hay buena onda entre los sinodales?

Sí, el clima es muy bueno, a lo que ayuda mucho la presencia de los jóvenes. Porque hay una treintena de jóvenes que están presentes en el aula.

No son muchos, en cualquier caso

Es una pequeña presencia juvenil, pero muy bella, porque marca el clima del Sínodo.

¿Intervienen en el aula y son escuchados?

Además de mostrar su presencia aplaudiendo, cuando están de acuerdo, intervienen en el aula con el mismo tiempo que los padres sinodales. Cada auditor y, por lo tanto, cada joven dispone de cuatro minutos para hablar a la asamblea. Igual que los obispos.

¿Espera que del Sínodo salga algo revolucionario?

Espero un gran impulso y mucha energía para la Iglesia de un documento que seguro que aterriza en decisiones concretas a tomar. El Papa Francisco está poniendo a la Iglesia en proceso de conversión, que se traduce también en la conversión de las estructuras.

¿Alguna receta para atraer a los jóvenes?

En Taizé, seguimos apostando por la importancia de la amistad como concepto teológico, porque la Iglesia es lugar de amistad, y, si los jóvenes experimentan la amistad, su corazón se abre.

El Papa Francisco habla del 'apostolado de la oreja'

La escucha atenta, cercana y misericordiosa es fundamental en la Iglesia. En París, ya hay templos que cuentan con un servicio de escucha disponible siempre, para escuchar a todos los que quieran acercarse a hablar y compartir algo de sus vidas, ya sean las penas o las alegrías. Creo, además, que las parroquias deberían organizar encuentros donde la gente rece en común y donde los jóvenes vean que el Evangelio es algo concreto.

¿Taizé sigue siendo un imán para los jóvenes?

Nos sigue sorprendiendo que acudan a Taizé tantos jóvenes de todas las partes del mundo y desde hace tantos años. Y, además, todos los años continuamos haciendo los Encuentros europeos, que este año se celebrará, precisamente, en Madrid.