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Vaticano
El Papa anima a "seguir el camino de las Bienaventuranzas" pese a las dificultades RD
¿De qué parte estamos? ¿Del cielo o de la tierra? ¿Vivimos para el señor o para nosotros mismos? ¿Realmente queremos la santidad, o nos contentamos con ser cristianos que creen en Dios y estiman al prójimo, pero sin exagerar?

(Jesús Bastante).- Jornada lluviosa en Roma, día de Todos los Santos. También, de los "de la puerta de al lado", como recalcó el Papa Francisco en el rezo del Angelus, donde reivindicó el "camino de las Bienaventuranzas", frente a los senderos del mundo, y proclamó que Dios es generoso, pero también exigente: "El Señor ofrece todo, y quiere todo. O santidad o nada".

Los clásicos textos de esta festividad, el Apocalipsis y las Bienaventuranzas, rodearon la reflexión del Papa, quien mostró que "la multitud inmensa e incalculable" que "canta con alegría" desde el cielo son los santos.

"Estamos más unidos a ellos que nunca", proclamó Francisco, quien invitó a unirse " a todos los santos, no sólo a los más conocidos en el calendario, sino también a los de la puerta de al lado, a nuestros familiares y conocidos que hoy forman parte de esa inmensa multitud".

Y es que "hoy es una fiesta de familia: los santos son nuestros verdaderos hermanos y hermanas, nos ayudan y esperan. Son felices y quieren que seamos felices con ellos en el Paraíso".

 

 

¿Cómo serlo? "Nos invitan al camino de la felicidad, indicado en el Evangelio de hoy", recordó Bergoglio, pese a las dificultades que se presentan. "Nos dicen bienaventurados los pobres, mientras el mundo dice bienaventurados los ricos; el Evangelio habla de los humildes, y el mundo de los poderosos; si el Evangelio dice bienaventurados los puros, el mundo habla de los hedonistas".

"El camino de las bienaventuranzas parece conducir a la derrota, pero los santos han vencido, no el mundo, y nos exhortan a elegir su parte, la de Dios, que es santo", subrayó, para posteriormente preguntar: "¿De qué parte estamos? ¿Del cielo o de la tierra? ¿Vivimos para el señor o para nosotros mismos? ¿Realmente queremos la santidad, o nos contentamos con ser cristianos que creen en Dios y estiman al prójimo, pero sin exagerar?".

"El Señor quiere todo, y ofrece todo, la verdadera vida. La felicidad para la que fuimos creados, es decir: o santidad o nada", respondió. "Es bueno que nos dejemos provocar por los santos, que no han tenido medias tintas, y desde allá nos alientan para que elijamos a Dios, la humildad, la pureza, para que nos apasionemos por el cielo en vez de por la tierra".

"Hoy, estos hermanos nuestros no nos piden que oigamos de nuevo un hermoso Evangelio, sino que lo pongamos en práctica, que nos pongamos en camino de las bienaventuranzas, que nos lleva al cielo, a la familia, a la casa", concluyó.