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Vaticano
El Papa Francisco Agencias
La libertad nunca mata los sueños, sino que construye en la vida lo que muchos desean pero no tienen el coraje de perseguir

(C. Doody/Vatican News).- "Arriesgarse" e "involucrarse", para "eliminar lo que priva a los hombres y a las mujeres del tesoro de la libertad" y "redescubrir el sabor de esa libertad que sabe cómo custodiar la Casa Común que Dios nos ha dado". Es la llamada que el Papa Francisco ha hecho hoy en un vídeo mensaje al 8° Festival de la Doctrina Social de la Iglesia en Verona, en el que también anima a ser "personas libres" que no tengan miedo de entregarse y de ensuciarse las manos "para hacer el bien y ayudar a quien lo necesita".

"El riesgo de libertad" es el tema elegido para el Festival de la Doctrina Social de la Iglesia de este año, que se está celebrando del 22 al 25 de noviembre. Una invitación, según el Papa, a reflexionar sobre "lo que siempre ha apoyado el camino de los hombres, las mujeres, la sociedad y las civilizaciones". En su vídeo mensaje, el Papa dice que como cristianos, "estamos llamados a estar atentos y vigilantes" para que este riesgo de libertad "no pierda su significado más elevado y exigente".

Francisco también señala que hay muchas situaciones en las que, incluso hoy en día, "hombres y mujeres no pueden dar un buen uso a su libertad, no pueden arriesgarse", destacando en concreto tres situaciones: la pobreza, el dominio de la tecnología y la reducción del hombre a mero consumidor.

En cuanto al concepto de libertad, el Santo Padre señala que "la libertad nunca mata los sueños, sino que construye en la vida lo que muchos desean pero no tienen el coraje de perseguir". "Ser libre es un desafío - puntualiza - pero un desafío permanente: fascina, cautiva, da valor, nos hace soñar, crea esperanza, invierte en el bien, cree en el futuro", y esto significa que la libertad "contiene una fuerza que es más fuerte que cualquier esclavitud".

"¡El mundo necesita gente libre!", exclama el Papa. Además, asegura que la libertad humana se descubre hasta el final "cuando comprende que es generada y sostenida por la libertad amorosa del Padre, revelada en el Hijo ante la Misericordia". Es bajo su mirada compasiva que cada hombre "siempre puede reanudar el camino del 'riesgo de la libertad'".

 


La indigencia

El Papa habla en su vídeo mensaje de la "cultura del descarte" y cita una de las frases que se leen en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium: "Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son 'explotados' sino desechos, 'sobrantes'". Para el Papa, si un hombre o una mujer se reducen a "sobras", "no solo experimentan los frutos malvados de la libertad de los demás en ellos, sino que también son defraudados de la posibilidad de 'arriesgar' su propia libertad".

El desarrollo tecnológico

El Papa considera que el desarrollo tecnológico es otra de las situaciones que afecta negativamente a la experiencia de la libertad cuando éste "no está acompañado por un desarrollo adecuado de responsabilidad, valores y conciencia" y asegura que "la absolutización de la técnica se puede volver en contra del hombre".

La reducción del hombre a mero consumidor

La tercera situación negativa que explica el Santo Padre está representada por la reducción del hombre a un mero consumidor. "En realidad - dice el Papa - aquellos que poseen libertad son aquellos que pertenecen a la minoría que detiene el poder económico y financiero". "Esto no es libertad, es esclavitud".

Hacia el final del vídeo mensaje, Francisco asegura que a pesar de estas desviaciones, "el deseo de arriesgar la libertad de uno nunca falla", incluso - dice - "en aquellos que han vivido y experimentan situaciones de esclavitud y explotación".

"Aunque algunos temen ir a contracorriente, muchos, en su vida cotidiana, llevan estilos de vida sobrios, solidarios, abiertos y acogedores", afirma el Papa. "Ellos son la verdadera respuesta a las diversas esclavitudes porque se mueven como personas libres. Encienden deseos latentes, abren horizontes, hacen deseable el bien".