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Vaticano
"Tal vez tengamos que insistir toda la vida, pero Él responderá, lo prometió" Osservatore Romano
esús nos pide que insistamos. La oración transforma la realidad, siempre. Si no cambian las cosas alrededor nuestro, al menos cambiamos nosotros, cambia nuestro corazón

(Jesús Bastante).- Audiencia de los miércoles en el Aula Pablo VI. Lectura del Evanelio de San Lucas, uno de los fundamentales para entender el poder de la oración: "Pedid, y se os dará". A ello se dedicó el Papa Francisco en su reflexión, en la que defendió cómo orar "cambia la realidad, y nos cambia también a nosotros".

"La oración es la victoria sobre la soledad y la desesperación; un camino que nos lleva a Dios, nuestro Padre, que espera todo y a todos con los brazos abiertos", recalcó el Papa en su saludo en castellano.

"Jesús es, ante todo, un orante", subrayó Bergoglio en su alocución. Y es que, "cada paso de su vida está impulsado por el aliento del Espíritu, que lo guía en todas sus acciones", desde el Bautismo a las tentaciones, pasando por "las decisiones más importantes", incluso en la muerte. "La oración de Jesús parece amortiguar las emociones más violentas, los deseos de venganza, y reconcilia al hombre con su enemigo más amargo: la muerte".

 

 

Por rezar, Jesús reza hasta por Pedro, antes de que él lo niegue tres veces. "Esto nos consuela. Jesús ora por ti, ora por mí, por cada uno de nosotros. ¡Esto es verdad! Jesús reza por mí, cada uno podemos decirlo", apuntó.

"Enséñanos a orar", le pedías los discípulos a Jesús. También hoy, añadió Francisco, "podemos pedir al Señor, enséñame a rezar". Así sucede en la oración del Padre Nuestro, con una estructura determinada.

"Hay que deternerse en las instrucciones que nos da para la oración", señaló, destacando la importancia de "las actitudes de los creyentes que rezan", y en el amor. "¿Qué padre entre ustedes, si el hijo le pide un pescado, le dará una serpiente?", preguntó el Papa.

Y es que "Dios responde siempre, no habrá oración que quede sin contestar, porque Él es Padre, y no olvida a sus hijos que sufren". Aunque, es cierto, "nuestras oraciones parece que no obtienen resultados".

 

 

En este punto, el Papa pidió a los fieles que se preguntaran cuántas veces habían visto una puerta cerrada. "Jesús nos pide que insistamos. La oración transforma la realidad, siempre. Si no cambian las cosas alrededor nuestro, al menos cambiamos nosotros, cambia nuestro corazón".

"Jesús ha prometido el don del Espíritu santo a todo hombre y mujer que reza. Podemos estar seguros de que Dios responderá. La única incertidumbre es cuándo, pero no dudemos de su respuesta. Tal vez tengamos que insistir toda la vida, pero Él responderá, lo prometió. Él no es un padre que da una serpiente en lugar de un pez", afirmó.

"Un día se cumplirá el deseo de felicidad que todos llevamos a nuestros corazones. Dios hará justicia, escuchará a quienes le imploran noche y día. Orar es la victoria sobre la soledad y la desesperación", añadió el Papa, insistiendo en la idea: "La oración cambia la realidad, no lo olvidéis, cambia las cosas o nuestro corazón, pero siempre cambia".

"Orar es ver cómo cada fragmento de creación que pulula en el sopor de una historia que a veces no entendemos, pero está en camino, y al final del camino estará un Padre esperando todo y a todos con los brazos abiertos", concluyó Francisco.

 

 

Saludo del Papa en castellano:

 

Queridos hermanos y hermanas:
Nuestra catequesis de hoy hace referencia al Evangelio de san Lucas, del que provienen los 3 himnos diarios de la Liturgia de las Horas: el Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis, y que nos muestra a Jesús en una atmósfera de oración. Jesús es, sobre todo, el orante.

En cada paso de su vida, es el Espíritu Santo quien lo guía en su actuar. Antes de tomar decisiones importantes, Jesús ora, dialoga con el Padre.

Este Evangelio también nos relata la petición de uno de los discípulos que suplica a Jesús que les enseñe a orar. Jesús les muestra con qué palabras y qué sentimientos deben tener para dirigirse a Dios. Lo hace enseñándoles el Padrenuestro las actitudes que el creyente debe tener cuando ora, que son la perseverancia y la confianza.

La perseverancia en la oración, porque aunque a veces pareciera que Dios no nos escucha, sin embargo no es así, porque ninguna oración queda desatendida. A la perseverancia se une la confianza puesta en Dios, porque Él es un Padre bueno y nunca olvida a sus hijos que sufren.

La oración cambia la realidad, y nos cambia también a nosotros. Es, ya desde ahora, la victoria sobre la soledad y la desesperación; un camino que nos lleva a Dios, nuestro Padre, que espera todo y a todos con los brazos abiertos.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos dé la gracia de entender que la oración conmueve el corazón de Dios, Padre compasivo, que nos ama y nos da su Espíritu Santo; y que la Virgen Santa nos ayude a ser hombres y mujeres de oración y a confiar en la bondad del Señor que siempre nos escucha. Muchas gracias.