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Vaticano
El Papa entra en el hemiciclo de la ONU
La ONU cuenta en gran medida con la voz del Papa en defensa de los refugiados porque de seguro puede influenciar a países que tienen una actitud dura hacia aquellos que deben ser ayudados y no rechazados

Desde el estado de salud del multilateralismo hasta la aparición de tendencias nacionalistas y populistas pasando por la guerra en Siria, el pacto mundial sobre refugiados e inmigrantes y la reforma de la ONU; fueron algunos de los temas tocados en una conversación de 360° con Monseñor Bernardito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, para comentar el reciente discurso del Papa Francisco ante el Cuerpo Diplomático de la Santa Sede.

"Los crecientes nacionalismos y la búsqueda espasmódica de soluciones unilaterales que generan opresiones, como recordó el Pontífice, no pueden dejar indiferente a la ONU. Porque sin el multilateralismo la ONU no tendría ninguna razón para existir. Está en su ADN constitutivo", explica Mons. Auza haciendo hincapié en que la mayoría de los miembros de las Naciones Unidas son conscientes de los problemas planteados por el Santo Padre y los experimentan en primera persona.

"El año pasado, el presidente de la Asamblea General de la ONU llevó a cabo una consulta con todos los jefes de misión para verificar las condiciones de salud del multilateralismo: se puso de manifiesto que, a pesar de las dificultades, la ONU promueve la política plurilateral. Y lo hará con creciente vigor en un futuro próximo", añade el prelado.

Sin embargo, es necesaria una reflexión en profundidad sobre los mecanismos que, en la práctica, podrían obstaculizar la búsqueda de soluciones compartidas por todos los Estados miembros. Auza los llama "desafíos integrales a las estructuras de la ONU": "Basta mencionar, en el frente de la paz y la seguridad internacionales, el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: es aquí donde surgen los intereses nacionales y regionales, las rivalidades. Cuanto más grave y extenso sea un conflicto, más probable es que haya vetos cruzados. Este es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta Naciones Unidas", asevera.

 

 


 

 

Por otra parte, la presión de los grupos de interés y de poder que imponen sus propias ideas y visiones del mundo, generando "nuevas formas de colonización ideológica", es un factor espinoso que acompaña a las organizaciones internacionales.

El Papa Francisco lo denunció en su discurso a los embajadores. El desarrollo y la ayuda internacional son las áreas en las que el condicionamiento es más importante. Monseñor Auza se muestra de acuerdo con esta postura y afirma:

"Se impone la voluntad y los proyectos de los países donantes en lugar de tener en cuenta las necesidades reales de las naciones que deberían beneficiarse de la ayuda. Los donantes ricos, generalmente europeos o norteamericanos, dan dinero para ciertos programas que quieren que ese país lleve a cabo. Estoy pensando en la salud reproductiva y sexual, los objetivos de desarrollo para 2030. Es una imposición ideológica, el Papa tiene razón. Es necesario replantearse la política internacional de ayuda al desarrollo".

Asimismo, Auza rompe una lanza a favor de la ONU como una "caja de resonancia" para los países más pobres y sin voz.

El Papa Francisco ha pedido claramente a la comunidad internacional que sea la voz de los que no tienen voz.

"Y la ONU trata de hacerlo, a pesar de las numerosas dificultades", dice el observador permanente de la Santa Sede. Lo cual entra en el mérito de la reforma del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, deseada por el Secretario General de las Naciones Unidas.

"El sistema actual, según el Secretario General, no ha funcionado y la estructura ya no es adecuada para los tiempos que corren. Están intentando crear uno que pueda ayudar realmente a los países marginados y sufrientes. Veo una gran voluntad, pero también una dificultad extrema". Porque, advierte Auza, "no hay necesidad de multiplicar estructuras cuando no existen los recursos económicos necesarios para hacerlo correctamente. El dinero para el desarrollo es una parte muy pequeña de lo que se invierte en la resolución de conflictos armados. Los fondos disponibles del OMS deben ser reequilibrados".

 

 


 

 

"Las prioridades del Papa para resolver la crisis siria y las dificultades de los refugiados rechazados por Occidente son también las prioridades de la ONU", asegura Mons. Auza, abordando el tema de Siria.

"Es un conflicto en el que podemos ver claramente cómo chocan las rivalidades regionales e internacionales. Nunca se dice que Siria es una víctima, sólo una. Las autoridades regionales deberían poder ponerse de acuerdo sobre una salida digna".

Sobre el tema de los migrantes, nuestro entrevistado se refiere al pacto global adoptado este año por muchas naciones y afirma: "La Santa Sede ha contribuido sustancialmente al pacto mundial sobre migración. A Naciones Unidas le hubiera gustado que el Papa hubiera asistido a la conferencia de Marrakech, pero no fue posible. Sin embargo, la ONU cuenta en gran medida con la voz del Papa en defensa de los refugiados porque de seguro puede influenciar a países que tienen una actitud dura hacia aquellos que deben ser ayudados y no rechazados", concluye.

(RD/VN)