Religión
Liturgia penitencial
En mi diócesis, ¿he hecho lo posible para llevar justicia y reparación a las víctimas y a los que sufren con ellas?

(José M. Vidal).- Liturgia penitencial desde la sala regia del palacio apostólico vaticano, presidida por el Papa Francisco. Con el testimonio en vivo de una víctima. El Papa ha reconocido: "Debemos decir, como el hijo pródigo: 'Padre, he pecado'". Y en el examen de conciencia, los presentes reconocían (Los gestos inéditos del Papa Francisco contra la pederastia):

"Confesamos que hemos protegido a los culpables y hemos silenciado a los que han sufrido el mal".

La ceremonia comienza con el canto del 'Attende, Domine'. El Papa introduce la liturgia y el coro canta el salmo 139 o el 'De profundir' (El Papa, en la apertura de la cumbre antipederastia: "Escuchemos el grito de los pequeños que piden Justicia").

Oración

Oh Dios misericordioso, tú no deseas la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Por eso, confiando en tu amor y bondad, te pedimos, que nos des valentía para decir la verdad y sabiduría para reconocer que hemos pecado y que necesitamos tu perdón. Danos un auténtico arrepentimiento. y concédenos el perdón y la paz.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Lectura del pasaje del hijo pródigo del Evangelio de Lucas.

 

 

Alocución del obispo de Tamale y presidente de la conferencia episcopal de Ghana.

"Este evangeio es bien conocido por todos"

"Para dirigirse a los pecadores e invitarles a arrepentirse"

"Nos olvidamos de aplicar este pasaje a nosotros mismos"

"Hemos recibido nuestra herencia y la estamos arruinando"

"¿Hacemos justicia a lo que se nos ha confiado?"

"Hemos callado y mirado para otro lado, hemos evitado los conflictos, hemos sido demasiado petulantes, para enfrentarnos a los ángulos oscuros de nuestra Iglesia"

"No hemos dado a las personas la protección a la que tiene derecho"

"Hemos destruido la esperanza"

"No debemos sorprendernos si hay desconfianza hacia nosotros"

"Tenemos que preguntarnos qué debemos hacer de una forma diferente"

"Nadie puede eximirse"

"Somos una comunidad"

"Somos responsables de todos"

"¿Por donde empezar? MIremos de nuevo al hijo pródigo en el Evangelio"

"Su situación empieza a cambiar cuando decide ser humilde y no exigir ningún privilegio"

"Admite haber cometido un error y lo confiesa y habla abiertamente de ello y está dispuesto a aceptar las consecuencias"

"Nosotros también podemos hacer esto. ¿Estamos dispuestos a hacerlo?"

"Eso implica asumir responsabilidades y mostrar transparencia"

"Largo camino por delante, para aplicar todo esto de forma sostenida"

"La cumbre, un paso entre muchos"

"Las dificultades siguen ahí"

"El hijo pródigo tiene que ganarse a su hermano"

"Tenemos que hacer lo mismo: ganarnos a nuestros hermanos y hermanas y recuperar su confianza"




 

Testimonio de una víctima chilena que vive en Alemania

"Cuando se experimenta el abuso, se querría poner fin a todo, pero no es posible"

"Se querría escapar"

"Uno deja de ser uno mismo"

"Escapar de uno mismo"

"Con el tiempo, uno se queda completamente solo. Sólo, porque no puedes  no quieres volver a tí mismo"

"Eres otra persona y siempre seguirás siendo otra persona"

"Lo que llevas dentro es como un fantasma que los demás no pueden ver"

"Nunca te verán ni te conocerán completamente"

"Lo que más duele es la certeza de que nadie te comprenderá, que permanece contigo por el resto de tu vida"

"Ningún día sin recuerdo de lo que ha sucedido"

"Hay que aprender a convivir con estas dos vidas"

"Esto me da valor. Ahora se ha acabado y puedo seguir adelante, debo seguir adelante" (Se emociona)

"Si me rindiera, dejaría que la injusticia interfiera en mi vida"

Teas el testimonio, la víctima, que es violinista, interpreta a Bach con su violín.

Monición del Papa

La parábola del Padre misericordioso nos muestra que Dios ofrece el perdón y la esperanza. El hijo que abandonó al Padre, sin embargo, no puede permanecer alejado, sino que debe reconocer su culpa, arrepentirse y regresar al Padre.

Durante tres días hemos hablado entre nosotros y hemos escuchado las voces de las víctimas sobrevivientes sobre los crímenes que los niños y jóvenes han sufrido en nuestra Iglesia.

Nos hemos preguntado: ¿cómo actuar con responsabilidad y qué pasos debemos dar ahora? Pero para afrontar el futuro con ánimo renovado, debemos decir, como el hijo pródigo: «Padre, he pecado».

Hemos de examinar qué acciones concretas se necesitan para las iglesias particulares, para los miembros de nuestras Conferencias Episcopales, para nosotros mismos. Esto requerirá que miremos con honestidad la situación en nuestros países y en nuestras propias acciones.

Examen de conciencia (leído por el cardenalBlázquez)

¿Qué abusos contra los niños y los jóvenes se cometieron por parte del clero y por otros en la Iglesia de mi país? ¿Qué sé sobre las personas de mi diócesis que han sido abusadas y violadas por sacerdotes, diáconos y religiosos?

¿Cómo ha tratado la Iglesia en mi país a los que han sufrido violencia de poder, de conciencia y sexual? ¿Qué obstáculos hemos puesto en su camino? ¿Los hemos escuchado? ¿Hemos intentado ayudarlos? ¿Hemos buscado justicia para ellos? ¿He cumplido con mis responsabilidades personales?

En la Iglesia de mi país, ¿cómo hemos tratado a obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos acusados de agresión sexual? ¿Qué hemos hecho con aquellos que han cometido crímenes sistemáticamente? ¿Qué he hecho personalmente para prevenir la injusticia y establecer la justicia? ¿En qué he faltado?

¿Qué atención hemos dado en mi país a las personas que han visto cómo su fe se tambaleada, y a quien ha sufrido y ha sido herido indirectamente por estos sucesos horrendos? ¿Se ha ayudado a las familias y a los allegados de los afectados? ¿Hemos ayudado a los fieles de las parroquias donde trabajaba el acusado y los que causaron el daño? ¿He acompañado personalmente a esas personas en sus sufrimientos?

¿Qué pasos se han dado en mi país para prevenir nuevas injusticias? ¿Hemos tra- bajado para ser firmes en nuestras acciones? ¿Hemos sido consistentes? En mi diócesis, ¿he hecho lo posible para llevar justicia y reparación a las víctimas y a los que sufren con ellas? ¿He descuidado lo que era importante?

Confesión de los pecados

Señor Jesucristo, confesamos que somos pecadores.
Kyrie, eleison.

Confesamos que obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos en la Iglesia hemos ocasionado violencia a niños y jóvenes, y que no hemos protegido a quienes más necesitaban de nuestra ayuda. Kyrie, eleison.

Confesamos que hemos protegido a los culpables y hemos silenciado a los que han sufrido el mal. Kyrie, eleison.

Confesamos que no hemos reconocido el sufrimiento de muchas víctimas, ni hemos ofrecido ayuda cuando la necesitaban. Kyrie, eleison.

Confesamos que a menudo nosotros, obispos, no hemos cumplido nuestras responsabilidades. Kyrie, eleison.

Confesamos que hemos pecado de pensamiento, palabras y obras, en lo que hemos hecho y en lo que hemos omitido. Kyrie, eleison.

Señor Jesucristo, te pedimos misericordia para nosotros pecadores. Kyrie, eleison.
Pedimos perdón por nuestros pecados. Kyrie, eleison.

Pedimos la gracia para superar la injusticia y buscar la justicia para las personas que han sido confiadas a nuestro cuidado. Kyrie, eleison.