Salud
Alva y Alberta Pilliod, con el herbicida de Monsanto. EP

Vaticina Rosalía Sánchez en 'ABC' este 14 de mayo de 2019 que Monsanto se ha convertido en un explosivo 'menú' que el estómago de la alemana Bayer no podrá digerir.

Tras dos multas de cientos de millones ha llegado este 13 de mayo de 2019 una tercera dictada por un jurado del distrito norte de California, que ha fallado a favor de un matrimonio que acusó a la compañía de que su herbicida Roundup les causó cáncer y al que habrá de pagar la cantidad de 2.055 millones de dólares.

Bayer obtuvo en 2018 un beneficio neto de 1.695 millones de euros, lo que representó una caída del 76,9% respecto de su resultado del año anterior, precisamente como consecuencia del impacto negativo de los costes de la adquisición de Monsanto y que da una idea del impacto que una multa de este calibre puede causar en la compañía, sobre todo teniendo en cuenta que tiene pendientes unas 13.000 demandas similares a esta solo en EE.UU..

El jurado de la corte estatal de Oakland concluye que el pesticida de Monsanto les causó linfoma no hodgkiniano a Alva y Alberta Pilliod y ha otorgado 1.000 millones de dólares a cada uno de ellos como indemnización punitiva, además de la indemnización como compensación.

Bayer ha adelantado que apelará el veredicto, que en opinión de la empresa «no impacta los procesos y casos futuros, ya que cada uno de ellos tiene sus propias circunstancias legales y de hechos».

En ese mismo comunicado, la empresa resalta que ninguno de los veredictos en California ha sido considerado por un tribunal de apelaciones y que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) considera al pesticida seguro.

La EPA reafirmó su postura en abril y señaló que el ingrediente activo que contiene el herbicida, el glifosato, de ninguna manera representa «riesgos graves» a las personas expuestas a la sustancia, en granjas, patios y caminos, o como residuo en los cultivos.

Pero el hecho es que en los juicios celebrados hasta ahora los peritos han relacionado directamente el glifosato con el desarrollo de cáncer, al tiempo que las defensas se han escudado en la capacidad de influencia de la empresa sobre instituciones como la EPA. Los jurados repiten su veredicto una y otra vez.

El pasado mes de marzo, un jurado federal de San Francisco ordenó a la compañía pagar 80 millones de dólares a un hombre del condado de Sonoma y en agosto un jurado de San Francisco le otorgó 289 millones de dólares al jardinero de un campo de golf que responsabilizó al herbicida Roundup Ready de su cáncer.

Posteriormente, un juez redujo la compensación a 89 millones de dólares. La novedad de Oakland es que multiplica exponencialmente la indemnización a un nivel insostenible para la compañía con sede en San Luis y que amenaza con arrastrar con ella a la química alemana a la que pertenece.

Las acciones han caído ya al menos un 30% desde que han surgido las primeras condenas y la reacción hoy en las bolsas se prevé también catastrófica.

Acusada de negligencia

La empresa es acusada de negligencia en los informes periciales por no comunicar a los usuarios que el compuesto químico suponía una amenaza para la salud. Alcanzar acuerdos en estos pleitos resulta complicado porque el producto se continúa vendiendo sin que luzca una advertencia de su peligro cancerígeno.

Bayer podría alcanzar un acuerdo general con los actuales demandantes, y apartar una cantidad para posibles casos futuros, o bien continuar afrontado caso por caso. Pero incluso aunque la empresa pudiera superar este imposible escollo, las prácticas empresariales de la compañía amenazan con nuevas sanciones, después de demostrarse que Monsanto espió en 2016 a más de 200 políticos, científicos, periodistas y líderes agrícolas para averiguar sus posiciones respecto a los organismos genéticamente modificados (OGM).

El pasado viernes, un fiscal de París abrió una investigación preliminar sobre el asunto y la denuncia acusa de «la recolección de datos personales por medio fraudulento, desleal e ilícito» con un proyecto para reprimir críticas y presionar a fin de conseguir la aprobación de pesticidas, incluido el controvertido herbicida Roundup.

Los archivos recopilados contienen no sólo datos sobre las posiciones de los centenares de investigados respecto a los pesticidas, sino que también abarcan informes sobre sus pasatiempos, capacidad de ser influenciados, además de direcciones y teléfonos personales, según ha publicado la prensa francesa.

A estas alturas, parece evidente que la compra de Monsanto por parte de Bayer no solamente fue difícil de digerir, sino que además fue un error de gestión palpable que costará caro a la directiva y que podría incluso terminar con la empresa propietaria.

En otro contexto internacional, el gobierno alemán podría haber intercedido por su bastión del sector químico, pero en el actual estado de relaciones económicas entre los dos países, protagonizado por la hostilidad establecida por el presidente Donald Trump, Alemania no podrá ni siquiera jugar esa baza y el futuro de Bayer queda en suspense.