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Gente joven. EP

Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) en Suiza, en colaboración con la Universidad de Amsterdam y el ENS de París, ha demostrado que las personas confían en mayor medida en sus decisiones, las cuales toman más rápidamente, cuando se persigue una recompensa, sin embargo son más flexibles en las mismas cuando se evita el castigo.

Esta investigación, publicada en la revista 'PLOS Computational Biology', se ha basado en estudiar la confianza que presentaban las personas respecto a sus decisiones en un contexto de aprendizaje a través de un sistema de castigo y recompensa monetaria. En este sentido, se ha demostrado una mayor confianza cuando se aprende a buscar recompensas en lugar de aprender a evitar pérdidas, y que la capacidad de aprender y juzgar las decisiones propias puede verse influida por factores económicos. La muestra ha estado formada por 84 participantes, en los que se ha analizado el aprendizaje de refuerzo.

"A los participantes se les mostraron dos símbolos abstractos en una pantalla. Un símbolo se asoció con una probabilidad de 75 por ciento para ganar 50 centavos y el segundo sólo 25 por ciento de probabilidad de ganar. En cada ensayo, tuvieron que elegir uno de los símbolos para intentar ganar y evaluar la confianza que tenían en su elección. A medida que avanzaba la tarea, los sujetos aprendieron a refinar sus decisiones identificando el símbolo que conllevaba mayor cantidad de dinero", ha explicado Maël Lebreton, investigador de UNIGE.

EL MIEDO A PERDER PROVOCA ANSIEDAD Y DUDAS EN LA TOMA DECISIONES

Los resultados obtenidos han puesto en relieve que la capacidad de aprender es igual cuando los participantes aprenden a buscar ganancias y cuando aprenden a evitar pérdidas. Sin embargo, se observó una mayor confianza, concretamente de un 10 por ciento, en los mismos cuando se trataba de conseguir dinero, según ha destacado Lebreton.

Sin embargo, este aumento de la confianza en el contexto de las ganancias no está presente cuando se trata de evitar perder dinero. En este contexto, el investigador ha asegurado que los individuos dudan de sus elecciones, lo que conlleva una mayor evaluación y precisión, que puede dar lugar a trastornos como ansiedad y propiciar una pérdida de confianza.

La mitad de los participantes, se sometieron a un segundo experimento donde los investigadores invirtieron la calidad de los símbolos. En este contexto, los individuos presentaron más dificultades para apreciar este cambio, mientras que aquellos que experimentaron la pérdida financiera anteriormente notaron el cambio.

Así, Lebreton explica que cuando hay peligro, las personas tienden a pensar rápidamente y adaptar sus decisiones, mientras que cuando todo fluye con normalidad y correctamente, tratan de mantener la situación positiva.

"El temor a la pérdida hace que las personas estén ansiosas y empiecen a dudar de sus decisiones; sin embargo, proporciona más flexibilidad y precisión. Por otra parte, el reclamo del beneficio aumenta la confianza en sí mismo y el bienestar, pero reduce la capacidad de evaluar", ha señalado el investigador, quien ha añadido que los participantes presentaron una toma de decisiones más rápida en el contexto positivo.

Por último, se ha concluido que el siguiente paso es conocer que áreas del cerebro están asociadas con la pérdida y la ganancia, y cuales afectan a la confianza.