Salud
CAR-T.

Uno de los principales retos de futuro para las terapias CAR-T pasa por su desarrollo y aplicación como tratamiento eficaz en tumores sólidos, algo para lo que "aún es necesario mejorar los ensayos clínicos", según han resaltado los epxertos participantes en la jornada de revisión 'En la vanguardia de la oncología traslacional', organizada por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) con la colaboración de Novartis.

Durante la jornada, se ha presentado lo más destacado y reciente en investigación de cáncer, y también se han recogido las últimas novedades y líneas de trabajo en oncología traslacional. En concreto, se han sintetizado las líneas de trabajo y datos más relevantes que se dieron a conocer el pasado mes de abril durante el congreso anual de la Asociación Americana para la Investigación sobre el Cáncer (AACR, por sus siglas en inglés).

Algunas de las principales novedades que se han expuesto en la jornada, celebrada en Madrid y a la que han asistido un centenar de oncólogos de toda España, han girado en torno a la inmunoterapia y las terapias CAR-T, así como a las nuevas estrategias para reactivar el linfocito T de cara a aumentar su eficacia en la eliminación de tumores.

En la tecnología CAR-T, los linfocitos T (un tipo de glóbulo blanco) son modificados genéticamente fuera del organismo para que, al ser reinfundidos en la sangre del paciente, sean capaces de reconocer y destruir las células cancerosas.

Las nuevas estrategias para mejorar la inmunoterapia actual pasan, principalmente, por "realizar modificaciones en los fármacos adyuvantes de anti PD-1 y anti PDL-1 así como implementar, por ejemplo, cambios en la microbiota (bacterias del intestino)", según el doctor Juan Manuel Sepúlveda, coordinador del comité científico de la jornada.

Además, apuntan que "el giro más importante" que van a experimentar las terapias CAR-T en un futuro próximo es la posibilidad de actuar ante diferentes antígenos tumorales. Para ello, "se está trabajando en modificar genéticamente los linfocitos T, no con un único anticuerpo, sino con dos o incluso más, para que en caso de que el tumor pierda un antígeno se pueda actuar ante otros", ha destacado Sepúlveda, quien asegura que ya se están realizando los primeros ensayos con pacientes.

Otra de las líneas de investigación en el ámbito de la inmunoncología se centra en el desarrollo de nuevos anticuerpos biespecíficos capaces de facilitar la activación de los linfocitos T de cara a combatir el tumor, "lo que supone un gran avance ya que, por un lado, se unen a la célula tumoral y, por otro, a los linfocitos, poniendo en contacto a estos últimos con la diana terapéutica y aumentando así su eficacia", ha concluido el experto.