Salud
Cepillarse los dientes YT

Todos conocemos las prácticas saludables que debemos llevar a cabo para mantener los dientes en buen estado: cepillarnos dos veces al día y no comer demasiado azúcar. A pesar de seguir a pies juntillas estas dos simples recomendaciones, muchos de nosotros necesitamos empastes. Lo cierto es que si se quiere prevenir la caries, se puede hacer algo más de lo que ya sabemos. A continuación, le ofrecemos unos consejos que podrían servirle de ayuda.

1. Asegúrese de estar cepillándose bien

Es importante la manera en que se limpie los dientes. El mecánico acto del cepillado elimina la pegajosa placa dental, compuesta por los ácidos de las bacterias y por restos de alimentos. Se forma de manera natural en la dentadura justo después de comer, pero no produce daños hasta que no alcanza su madurez, para lo que pueden llegar a pasar hasta 12 horas (aunque no se conoce con exactitud el plazo de tiempo en el que la placa comienza a causar problemas).

Las bacterias consumen el azúcar presente en los dientes, produciendo ácidos que disuelven los minerales y provocan microscópicos agujeros inapreciables. Si el proceso continúa y no se pone remedio, estos pequeños orificios se pueden llegar a convertir en cavidades de tamaño considerable.

Cuando la caries no se trata aparecen huecos en los dientes que a menudo requieren un empaste. Sergii Kuchugurnyi/Shutterstock

Cepillarse los dientes durante dos minutos es una forma efectiva de eliminar la placa, debiendo llevarse a cabo esta acción por la noche y en cualquier otro momento del día. Esta simple tarea realizada de manera frecuente impide que las bacterias se desarrollen hasta el punto de producir altos niveles de ácido.

Por otra parte, los cepillos eléctricos pueden ser más efectivos que el lavado manual. Los cabezales pequeños alcanzan áreas de difícil acceso en la boca, y los cepillos con cerdas de dureza intermedia ayudan a limpiar las encías y los dientes sin ocasionar daños. En cualquier caso, ¡lo importante es cepillarse todos los días!

2. Utilice pasta de dientes con flúor y pastillas reveladoras de la placa dental

Gran parte del beneficio del cepillado proviene de la pasta de dientes, cuyo componente clave es el fluoruro o flúor, que ayuda a prevenir las caries. Además, restituye los minerales perdidos de los dientes y los fortalece.

Para sacarle el máximo partido y evitar la formación de pequeños agujeros en la dentadura, utilice pasta con una concentración entre 1350 y 1500 ppm (partes por millón) de flúor, dato que puede consultar en el dorso del tubo. Algunos dentífricos para niños no son lo suficientemente potentes, por lo que no garantizan una efectividad completa. Si usted o su hijo tienen un riesgo elevado de sufrir caries, es probable que su dentista le recete pasta de dientes con una mayor concentración de flúor.

Es complicado apreciar la placa debido a su color blanquecino, parecido al de los dientes. En los supermercados y en las farmacias puede encontrar unas tabletas reveladoras de placa que, tras masticarlas, muestran áreas en las que quedan restos tras un cepillado deficiente.

Al utilizar una tableta reveladora, la placa adquiere un color rosa brillante que la hace visible. Weakiva/Shutterstock

3. Escupa en lugar de enjuagarse

Por la noche se produce menos saliva, entre cuyas funciones se encuentra proteger la dentadura. Por ello, durante el sueño los dientes se encuentran expuestos en mayor medida al ataque de los ácidos, razón por la cual cobra tanta importancia eliminar los restos de comida para que la placa bacteriana no pueda pegarse un festín mientras dormimos. No coma ni beba nada que no sea agua tras cepillarse los dientes por la noche para permitir que el flúor haga su efecto.

Una vez que se haya cepillado, no se enjuague con agua o con algún producto, ya que de esa manera elimina el flúor. Sabemos que es un hábito del cual cuesta desprenderse, pero puede reducir la caries hasta un 25%.

4. Evite consumir azúcar más de cuatro veces al día

Los azúcares intrínsecos se encuentran de manera natural en alimentos como la fruta y, a diferencia de los azúcares añadidos o libres, es poco probable que produzcan caries. Estos últimos son agregados por los fabricantes y suelen incluir miel, jarabes y zumos de frutas.

Los azúcares libres son un blanco fácil para las bacterias, que los consumen y metabolizan para crear ácidos a partir de ellos. Sin embargo, es complicado saber a ciencia cierta cuáles son los azúcares más perjudiciales para los dientes. Por ejemplo, aunque comer fruta en cantidades razonables es bueno, los jugos contienen azúcar liberado por las células vegetales, por lo que beber demasiado zumo puede producir caries.

La Organización Mundial de la Salud y el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido recomiendan restringir el consumo de azúcares libres a menos del 5% de la ingesta calórica diaria, es decir, alrededor de 30 gramos (ocho cucharaditas) en el caso de adultos y niños a partir de 11 años.

Para hacernos una idea, una lata de Coca-Cola contiene 35 gramos de azúcar. La aplicación para smartphone Change4Life resulta de gran ayuda para llevar a cabo un seguimiento del consumo de azúcar en nuestra dieta.

Tomar una bebida caliente sin azúcar es una forma de prescindir de una dosis que consumiríamos de manera habitual. Eviart/Shutterstock

Aunque no tanto como la cantidad, la frecuencia con la que se come azúcar también importa. Siendo un carbohidrato simple, las bacterias lo digieren de forma sencilla, al contrario que ocurre con los carbohidratos complejos o con las proteínas. Tras metabolizar el azúcar, las bacterias producen los ácidos que causan la desmineralización de la dentadura.

Afortunadamente, los dientes se pueden recuperar de las acometidas más tempranas de las bacterias gracias al flúor del dentífrico y al efecto remineralizante de la saliva. Es como si en una balanza pusiéramos en un lado el azúcar y en el otro la pasta de dientes y la limpieza diaria.

Para evitar un daño irreversible a nuestros dientes, es recomendable ingerir como máximo cuatro productos con azúcar al día. Haga un recuento de las veces que consume azúcar diariamente, incluyendo galletas, tazas de té o café y snacks que contienen carbohidratos refinados, como las patatas fritas. Una manera sencilla de disminuir el consumo de azúcar sería dejar de añadirlo a las bebidas calientes y limitar el picoteo.

En resumen: cepíllese dos veces al día con dentífrico con flúor, escupa y evite enjuagarse posteriormente, no coma ni beba después de lavarse los dientes y no consuma azúcar más de cuatro veces al día. ¡No puede ser más fácil!

Artículo traducido gracias a la colaboración de Fundación Lilly.The Conversation

Clement Seeballuck, Clinical Lecturer in Paediatric Dentistry, University of Dundee y Nicola Innes, Professor of Paediatric Dentistry, University of Dundee

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.