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Tras las fiestas navideñas llega enfrentarse a la realidad y comenzar a ciudarse, una vez más. (La ciencia revela qué dieta quema más calorías)

La Navidad, es un tiempo del que nos quedan estupendos regalitos de Papá Noel y de los Reyes Magos pero también algún que otro menos apetecible en nuestro cuerpo, como ese par o tres kilitos de más que hemos ganado después de atracarnos con turrones, roscones, chocolates, cava... (Estas son las 10 razones por las que no pierdes peso por mucha dieta y ejercicio que hagas)

Son dos semanas intensas en que no hemos podido evitar caer en un montón de tentaciones gastronómicas y ahora las dudas nos asaltan: ¿Cómo podré perder esa grasa que no me deja abrocharme bien los tejanos? ¿Debo dejar de comer tres días para volver a mi peso normal?

¿Es bueno tomar fruta sin parar? ¿He de contar las calorías que estoy consumiendo? Con la ayuda de tres expertas, a continuación repasamos los 12 errores más frecuentes que cometemos, según recoge lavanguardia.

Algunos incluso nos pueden llevar a ganar más peso.

1.Sentirse culpable

Para Ángela Quintas, licenciada en ciencias químicas y máster en dietética y nutrición, que tiene en su curriculum haber ayudado a perder peso a Mario Casas para el film El fotógrafo de Mauthausen, es importante no sentirse culpable por haber engordado un poco porque "estos días son especiales y todos comemos de más, ahora hemos de volver al corral y ya está".

Hay que afrontar el regreso a la normalidad sin dramas ni angustias. "El estrés nunca es un buen aliado, aumenta el cortisol, te pone en situación de alerta, tu organismo se ralentiza y almacena grasa. No importa lo que hayas hecho los días de Navidad si no lo que haces del 7 de enero al 23 de diciembre."

2.Aprovechar los turrones que sobran

Por afán reciclador o porque somos golosos, es fácil que nos sintamos tentados a consumir los restos de los alimentos típicos de Navidad, como el roscón, o incluso a hacer helados con el turrón sobrante. "No hace falta tirar lo que ha quedado. Si quieres perder peso, regálalo a alguien, pero no te lo comas. No hay excusas", apunta la doctora Montse Folch, autora de La dieta de los colores (Grijalbo).

3.Saltarte las comidas

Ángela Quintas advierte de la importancia de ingerir alimentos cada 3 o 4 horas para no llegar a las dos de la tarde o a la hora de cenar con tanta hambre que nos lanzamos sobre el plato sin capacidad de pensar en lo que nos interesa comer. "Devoramos el pan y las olivitas, y cuando llega el pollo ya estamos llenos", cuenta la experta. "Ese comportamiento hace que asociemos la dieta a ideas negativas de restricción y nos pone de mal humor". También es básico adaptar la ingesta al horario laboral de cada persona. "En general es muy importante respetar el desayuno. Por ejemplo tomar yogur con avena, y a media mañana, una fruta. No nos puede faltar energía", advierte Montse Folch.

4.Eliminar la proteína de la dieta

No es suficiente con comer ensaladas. Es habitual, sobre todo entre las mujeres, eliminar la proteína de las comidas para adelgazar cuando "es un componente básico que aporta los aminoácidos que fabrican el colágeno y la elastina que necesitamos para estar guapas y jóvenes" comenta Quintas.

Virginia Vicario, endocrina y experta en medicina anti envejecimiento en Clínicas Vicario, apunta que es un elemento esencial para la nutrición de nuestra musculatura: "Haciendo dieta, incluso a la hora de la cena, se ha de tomar un trocito de pescado o una tortilla de claras de huevo. Hemos de ingerir entre 300 y 500 gramos al día en proteínas". ¿Y qué pasa si se es vegetariano? Hay que conseguir la proteína a través de alimentos como las legumbres y la soja.

5.Cocinar de cualquier manera

La forma cómo cocinamos es fundamental para la doctora Folch: "No hemos de guisar con mucha grasa. Es aconsejable la plancha y cocer al vapor es mejor que hervir para que los alimentos no pierdan minerales", apunta y apuesta también por los vegetales crudos. "Si se sufre de flatulencias, las endivias son más recomendables que la lechuga".

Quintas recomienda no eliminar el aceite por completo porque una dieta baja en grasa tampoco ayuda a perder peso. "Hay que poner aceite en la ensalada ¡pero no cinco dedos!". También anima a cocinar nosotros lo que comemos para generar sensaciones placenteras asociadas con la dieta.

6.Descontrolarte por la noche

Según explica la doctora Vicario, "la noche es el director de orquesta de una buena dieta". Si todo se hace correctamente durante el día "pero se falla a partir de las seis de la tarde, cuando nuestro metabolismo se ralentiza, no se pierde ni un gramo".

Según explica, no nos favorece nada tomar alimentos rojos de noche como el tomate por su elevado contenido en azúcar: "Las cremas y purés de verduras verdes son ideales". De todas formas, tampoco podemos irnos a la cama con hambre "porque eso nos provoca insomnio, y no descansar bien es una fuente de estrés que no ayuda nada a adelgazar", cuenta Quintas.

7.Abusar de las frutas y de los zumos

Ángela Quintas no es partidaria de los zumos detox porque "nuestro cuerpo tiene mecanismos suficientes, (los riñones, el hígado) para desintoxicarse de manera natural". Avisa del peligro de un inocente zumo de naranja porque, aunque tenga muchas vitaminas y minerales, estamos tomando de golpe cuatro piezas de fruta sin enterarnos. "El hidrato de carbono entrará de golpe en el torrente sanguíneo sin que pueda actuar la amilasa salival y el páncreas empezará a segregar insulina como un loco. Una parte puede ser que se convierta en grasa". Para Virginia Vicario la fruta la hemos de ingerir bien madura y tomarla separada de la comida.

8.No planificar

Si has sumado quilos es que algo has hecho mal. Igual que haces la lista de buenos propósitos de primero de año, has de dedicar un tiempo a pensar en qué te has pasado (los dulces, el alcohol...) y a decidir cómo vas a comer ahora. "Pero no puedes verlo como una penitencia ni autoexigirte perder 10 kilos en un mes porque no lo conseguirás y te estresarás. Es una corrección o recuperación de hábitos perdidos que mejoraran tu vida", dice Quintas. Se ha de volver a la normalidad de manera natural. "Ahora bien, si ya llevabas un sobrepeso que se ha incrementado en Navidad y ahora pesas 15 kilos de más, deberías consultar con un profesional", apunta.

9.Ponerte objetivos poco realistas en el gimnasio

Es fácil que las ganas de adelgazar rápido nos lleven a pensar en hacer mucho más ejercicio del que vamos a poder asumir en el día a día. "Hay que planificar una rutina realista para que no nos genere frustración", apunta Quintas. Cada uno debe ponerse metas razonables, "pero no olvidar nunca la importancia del ejercicio para perder peso, tonificar y hacer salud. Si no nos gusta el gimnasio es importante caminar una hora diaria, subir y bajar escaleras...", explica Folch.

10.Descuidar la ingesta de agua

Montse Folch nos recuerda la importancia depurativa de beber agua, "aunque no tengamos sensación de sed", y nos da un truquito para no olvidarlo y ayudar a los riñones: "Cada vez que vamos al lavabo a orinar al salir podemos beber un vaso o incluso dos". La doctora Vicario insiste en que no se beba durante las comidas "porque nos hincha muchísimo y la digestión va a ser mucho más pesada".

11.Obsesionarte con contar calorías

La doctora Folch desaconseja ir contando calorías. "Hay que hablar de raciones de alimentos", apunta. Lo importante no es cuantas calorías ingieres sino de qué están compuestas. No es lo mismo si son de proteínas, hidratos o grasas porque al cabo del día podemos haber cubierto las necesidades calóricas pero no estar bien nutridos. O sea, que no es lo mismo un quilo de paja que uno de hierro, aunque pese igual.

12.Picotear y elegir mal los alimentos

Ángela Quintas avisa que el picoteo pone en riesgo una dieta: "Es fácil pensar que por picar unos pepinillos o tomarse dos cafés con leche no pasa nada pero sí que pasa". La experta también recomienda eliminar de la dieta los alimentos ultraprocesados (congelados, latas, galletas industriales...) con azúcares ocultos y grasas de poca calidad, y sustituirlos por alimentos frescos de mercado.

Para la doctora Vicario hay que eliminar "las levaduras, azúcares y lácteos porque reducen nuestras defensas, desequilibran nuestras hormonas y nos hacen digerir peor". Montse Folch recuerda que el alcohol nos aporta calorías vacías y que la sal retiene líquidos: "Yo la sustituyo por especias y por ajo en polvo que es rico y saludable". Folch aconseja cambiar los cafés por infusiones de hinojo, anís estrellado o regaliz, que ayudan a digerir.