Sesión Golfa

Juan Carrasco de las Heras

El cine en casa

Sobre todo en sus orígenes, el DVD ha tenido que batirse en duelo con reticencias, sombras y recelos; “el fin del cine como arte” o “el negocio que pervierte” han sido algunas de las lindezas que han apellidado al revolucionario compacto y a los soportes similares (por ejemplo el incipiente Blu-Ray, de la todopoderosa Sony, o el HD) que existen y que existirán -probablemente sustituyendo al actual- en el imparable futuro tecnológico.

Es cierto que el DVD, amigo inseparable del formato digital, ha contribuido a una evolución del cine no muy del agrado de los puristas, que echan de menos que una película repose exclusivamente en el talento de los actores y en los artesanos. Pero de necios sería negar la cantidad de posibilidades de acercarse al cine que facilita al usuario doméstico. Evidentemente, estamos ante el principal enemigo de las salas comerciales, con su butaca, su entrada y sus palomitas, ya que hoy es más fácil que nunca (y más económico), llevar la película que te apetezca a tu casa, con un formato de gran calidad y sin aguantar maleducados que no te dejan oír lo que dicen los héroes del celuloide. Y es que el DVD rompió con todo no sólo por la calidad de su imagen, sino también por la facilidad con la que ha llegado a nuestras casas, siendo compatible con (cada vez más baratos) reproductores de sobremesa y portátiles, ordenadores (esto ha sido el paso más importante) y hasta determinadas pero popularísimas consolas de videojuegos. Incluso son la materia prima de las copias piratas que se intercambian por todo el mundo -reprobables o no, es un tema del que hablaremos en otra ocasión-. El caso es que ese pequeño disco cuya capacidad permite poseer en su interior una película e innumerable material adicional lleva años imponiendo su ley. Y esa es precisamente otra de las claves: el DVD no sólo te permite ver mil veces una película, congelando la imagen o saltando de una parte a otra cómodamente y cuando te dé la gana. Además, suelen (divina competencia) traer consigo material extra que hacen las delicias del espectador en general, y del fan en particular. Entrevistas, cómo se hizo, comentarios del director y actores, reportajes… todo un mundo por descubrir.

No podía ser de otra forma y la industria se adapta a pasos agigantados, contribuyendo al desamparo de los cines de toda la vida, pero ofreciendo cada día más material que llevarse a casita para pasar muy entretenido un viernes por la noche.

Hoy en día, cuando se está rodando una película, se piensa también en su edición en DVD, filmando a la vez los reportajes y entrevistas que se incluirán en el disco y saldrán a la venta (o alquiler); en formato normal para los que se conforman con su visionado, y para los muy coleccionistas, en estuche de lata, madera o de oro molido, con uno, dos o veintitrés discos de extras, una camiseta de regalo para la versión extendida (o montaje del director), y un abrazo del productor sólo por tres euros más si te llevas la edición definitiva remasterizada. En otras palabras, un filón.

Tontos hay en todos sitios, y si uno se compra un DVD porque la edición de lata con brillos de neón y chupa-chups conmemorativo estaba muy barata, sin recordar a todo esto qué título se está llevando a casa, es problema suyo. Sin embargo, la posibilidad de alquilar todo lo que te perdiste por mil motivos en el cine, pasar buenos ratos y acercar masivamente las películas al espectador es una buena noticia para los que amamos esta forma de expresión. Reitero que ello tiene matices, pero las ventajas son mayores y, por otro lado, ya se puede patalear lo que se quiera, que la cosa no tiene vuelta atrás.

Aquellos que se preguntan dónde han quedado con tanta tecnología aquellas obras madres del cine que dieron nombre a algunas décadas como “épocas doradas” del denominado séptimo arte, que se pasen por el videoclub y echen un vistazo a todas ellas en la estantería de clásicos, al alcance del que quiera recordar, aprender o sencillamente disfrutar y no tenga edad para haberlas visto el día de su estreno…

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Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión "Fila 7" en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal "El Cine en la Onda".

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