¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?

José Catalán Deus

Alfonso Sastre es un nombre muy conocido en la intelectualidad española del siglo XX. No sólo por lo que ha escrito, -mucho y bueno, siendo considerado el autor dramático vivo más importante en estos momentos- sino también por lo que ha significado, en el antifranquismo, primero, y en el abertzalismo o nacionalismo radical de izquierdas, posteriormente, lo que le llevó a trasladarse a vivir al País Vasco y allí ser altamente considerado por este gesto y su apoyo permanente. Sastre es madrileño de nacimiento y tiene 81 años.

¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? fue escrita en 1990 y se considera un texto importante en su producción, en el que al final se despedía para siempre de un teatro del que no había recibido más que en su opinión, injusticia y deslealtad. El texto íntegro con una pormenorizada introducción está a su disposición si quiere acudir a la representación bien preparado.

se trata de una reconstrucción libre de los últimos días de Edgar Allan Poe. El poeta se interna en la noche de la ciudad de Baltimore y pierde la conciencia, cercado por los fantasmas y los horrores del ‘delirium tremens’. Ahogado en alcohol, en el inmenso estanque de la melancolía y la incomunicación, tras la pérdida definitiva de su querida Virginia, la mujer-niña, convertida en Ulalume en su bello y espantoso poema. Es un homenaje de admiración a un Edgar Allan Poe, que ha pasado a la historia como intelectual maldito, genial y alcohólico.

Edgar Allan Poe (19 de enero de 1809 – 7 de octubre de 1849), escritor romántico estadounidense, cuentista, poeta, crítico y editor, es unánimemente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, padre del cuento de terror psicológico y del short story (relato corto) en su país. Fue precursor asimismo del relato detectivesco y de la literatura de ciencia ficción, y renovador de la llamada novela gótica. Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa, pero su importancia alcanza mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana, y, en mayor o menor medida, autores como Kafka, Lovecraft, Borges, etc. En una de sus cartas, dejó escrito: ‘Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; es un honesto deseo de futuro’.

Para muchos, Alfonso Sastre es el autor español vivo más importante de nuestro teatro, cuya historial incluye obras como Escuadra hacia la muerte, La cornada, Muerte en el barrio, El pan de todos, o Guillermo Tell tiene los ojos tristes; junto con Antonio Buero Vallejo, ha sido el restaurador de la tragedia contemporánea dentro de nuestras fronteras y ha dedicado muchas páginas a teorizar sobre los más diversos aspectos de lo dramático, escribe Virtudes Serrano. Desde 1993, comienza una nueva etapa en la que se aleja de la tragedia (aristotélica o «compleja») como género único cultivado por él y se adentra en el territorio de la comedia, la «tragedia compleja», con Lluvia de ángeles sobre París (1993-1994), Los dioses y los cuernos (1994-1995) y la trilogía policíaca titulada Los crímenes extraños, compuesta por ¡Han matado a Prokopius!, Crimen al otro lado del espejo y El asesinato de la luna llena (1996-1997).

Al reaparecer tras su anunciada ruptura («¡Ahí te quedas, teatro español, y que te zurzan! ¡Adiós!»), se preguntó: «¿He incumplido la decisión que tomé, después de escribir ¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?, de no escribir más para el teatro?»; a lo que se responde: «Desde luego sí, pero también no. Que sí es obvio: he escrito esta comedia [se refería a Lluvia de ángeles sobre París. Pero no, porque me he situado para escribirla, ‘fuera de mi producción’, al margen de ella. Es otra cosa: una comedia». Desde entonces, ha explicado esta nueva presentación de las obras bajo una envoltura de comicidad porque permite un tratamiento más explícito de ciertos asuntos comprometidos: «Después de unos años cultivando los dramas, he llegado a la conclusión de que la comedia puede ser el mejor género para expresar los problemas de nuestro tiempo…»

Se ha hablado de que 2007 está siendo ‘el año de Sastre’, con un congreso y tres montajes -¿Dónde estás Ulalume, dónde estás?, Han matado a Prokopius y de su versión del Marat Sade de Weis- además, de la publicación de su obras escogidas (AAT).

Ulalume se encuadra en el marco de la “tragedia compleja”; pero su poética del absurdo trágico, su laberíntica red de sentimientos y un cierto humor desesperado, pueden definirla como una tragedia en estado puro. Allan Poe, mientras se le va el tren –nunca llegará a Filadelfia– y le acecha el delirium tremens, vagabundea por calles y andenes para acabar siempre en una taberna. Pérez de la Fuente, al dirigir Ulalume, cumple un sueño que no pudo hacer realidad cuando dirigía el María Guerrero; completar su antología de teatro español del siglo XX: Nieva, Max Aub, Arrabal, Buero y Sastre.

Ulalume es una cumbre de la desolación del ser humano que Pérez de la Fuente ha tratado como “una poética de la autodestrucción casi ritual, en ocasiones casi como una misa negra”. Chete Lera, uno de los grandes actores del momento, es Poe; Zutoia Alarcia, presente hace años en el montaje de Konrad Zschiedrich, puede ser una auténtica y poliédrica revelación en todos los personajes femeninos de la obra, opina el crítico Javier Villán.

Tras Dónde estás, Ulalume, dónde estás? (1990), Sastre ha escrito las obras teatrales Teoría de las catástrofes (1993), Lluvia de ángeles sobre París (1994), Los crímenes extraños (1996): ¡Han matado a Prokopius!, Crimen al otro lado del espejo y El asesinato de la luna llena, Alfonso Sastre se suicida (1997), y Drama titulado No (2001).

ÉSTE ES EL POEMA ‘ULALUME’ QUE INSPIRÓ A ALFONSO SASTRE

Los cielos estaban cenicientos y lúgubres.
Los follajes crispados y huraños.
Las hojas marchitas y secas.
Era una noche del solitario octubre,
Del más inmemorial de los años.

Fue cerca del oscuro lago de Áuber,
En la región brumosa de Weir,
Junto a la ciénaga brumosa de Áuber,
En el bosque embrujado de Weir.

A través de un paseo titánico de cipreses
Vagaba yo en soledad con mi alma;
De cipreses, con Psiquis, mi alma.
Mi corazón era entonces volcánico,
Como las escorias que ruedan en los ríos,
Como las lavas que ruedan intranquilas

En las sulfúreas corrientes del Yaanek,
En los últimos climas del polo
Que gimiendo mientras bajan rodando el monte Yaanek
En los reinos del polo boreal.

Nuestra charla había sido grave y moderada,
Pero nuestros pensamientos estaban paralizados y marchitos;
Nuestros recuerdos, inciertos y gastados,
Pues no sabíamos que el mes era octubre
Ni advertimos la noche del año
(¡Ah, noche entre todas las noches del año!)
No vimos el oscuro lago de Áuber
(Aunque ya habíamos bajado por allí).
No recordamos la húmeda ciénaga de Áuber
Ni el bosque embrujado de Áuber.

Y entonces, cuando la noche envejecía,
Cuando el cuadrante astral señala la mañana,
Al fin de nuestra senda,
Un lácteo fulgor nacido
Fuera del cual un milagroso creciente
Se alza con doble cuerno:
El creciente diamantino de Astarté
Claro y con su doble cuerno.
Y le dije: «Es más tibia que Diana:
Flota en un éter de suspiros,
Ríe en una región de suspiros:
Ella ha visto que las lágrimas no se secan,
Aquellas mejillas donde los gusanos nunca mueren,
Y ha pasado por las estrellas del León
Para señalarnos la senda de los cielos
De la paz leteana del Cielo;
Sube a pesar del León
Brillando sobre nosotros con su mirada confiada,
Sube sin temer el cubil del León,
¡Con amor en sus ojos radiantes!

Pero Psiquis, levantando su dedo dice:
«De esa estrella, oh mortal, desconfía:
De su extraña palidez yo desconfío.
¡Oh!, ¡apresúrate! ¡No meditemos!
¡Oh!, ¡vuela! ¡Ven!, huyamos; debemos hacerlo»
Aterrorizada habló, dejándome por el polvo.
Todavía ellos, apesadumbradamente, las arrastraban por el polvo.

Yo contesté: «Esto no es nada sino un sueño;
Sigamos su trémula luz;
Sigamos bañándonos en su cristalina luz;
En su sibilino esplendor está brillando
La Esperanza y la Belleza de esta noche.
¡Veo sus alas subir al firmamento a través de la noche!
Confiémonos en su resplandor
Y con seguridad nos llevará felizmente.
¡Confiémonos en un resplandor
Que no puede sino guiarnos con acierto
Cuando sube al Cielo en medio de la Noche!»

Así calmando a Psiquis, la besé,
Intenté alejar su melancolía
Y vencí sus escrúpulos y tristeza;
Pero estábamos parados a la puerta de una tumba;
Cerca de la puerta de una legendaria tumba.
Y yo dije: «¿Qué lees, dulce hermana,
En la puerta de esa legendaria tumba?»
Y ella dijo: «Ulalume, Ulalume.
¡Es la tumba de tu perdida Ulalume!»

Sentí mi corazón lúgubre y yerto
Como cuando las hojas se crispaban,
Como cuando las hojas estaban marchitas y secas.
Y yo grité: «¡Será seguramente octubre!»
Fue una noche idéntica, hace un año
Cuando viajé, cuando descendí hasta aquí..
Llevando una terrible carga.
¡Aquella noche, aquella noche del año!
¡Oh!, ¿qué demonio me trae hasta aquí?
Reconozco la ciénaga de Áuber
Y la región brumosa de Weir;
Bien conozco ahora que ésta es la ciénaga de Áuber
y aquél el embrujado bosque de Weir!

DATOS

¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?
Intérpretes, Chete Lera en Edgar Allan Poe, Zutoia Alarcia y Camilo Rodríguez
Dirección, Juan Carlos Pérez de la Fuente
Escenografía, David de Loaysa
Vestuario, Javier Artiñano
Iluminación, Satori
Espacio Sonoro, Mariano García

Encuentro con el público
Alfonso Sastre y el equipo artístico, hablarán sobre Edgar Allan Poe y la puesta en escena de esta obra.
Viernes 14 de septiembre, 18:00h. Teatro Español. Entrada libre, hasta completar aforo.

La Noche Blanca
Sábado 22 de septiembre, 21:00h. Teatro Español. Sala Principal. Entrada libre hasta completar el aforo (exclusivamente para la Noche en Blanco. Madrugada del 22 al 23 de septiembre 2007)

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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