‘Casa de Muñecas’ con ‘Twin Peaks’ dentro

José Catalán Deus

Es inolvidable. Esta versión del clásico Casa de Muñecas, del noruego Ibsen, es de las que dejan huella. Porque es una versión completamente renovadora y sin embargo absolutamente fiel al espíritu de la obra, que es condición sine qua non para aceptar relecturas, actualizaciones o nuevas versiones. Porque es un espectáculo mágico, que engrandece al teatro, realizado con medios modestos. Porque es riguroso y profesional, fantástico e imaginativo. Y porque lo hace una cooperativa que funciona hace veinte años, a la que cuarenta premios no han apartado de la excelencia y cuyos tres protagonistas masculinos son enanos, son hombres completos, actores extraordinarios, que miden poco más de un metro.

Con esos mimbres, los Mabou Mines ponen en escena un pedazo de obra de tres horas de duración total, que es una caja de sorpresas empaquetada como broma ligera que lleva dentro la bomba de relojería que ha hecho estallar la familia tradicional en pedazos imposibles de pegar. La tortolita superficial, la perfecta esposa y madre, esconde un secreto que no puede revelar a su honorable esposo, al hombre poderoso y estricto que vive entre inmaculadas verdades y sacrosantos principios. Ibsen se adelanta un siglo al feminismo para criticar implacablemente los defectos del matrimonio burgués, sus hipocresías y flaquezas.

Pero sobre el drama decimonónico, -que sin embargo en parte de nuestra sociedad aún está vigente-, Lee Breuer ha organizado con sus actores tal recital de matices, tal escalada de comportamientos y actitudes que evolucionan como pocas veces puede verse sobre un escenario, encajada en una partitura original de Eve Beglarian, basada en las obras para piano de Edvard Grieg, que se interpreta en directo en escena, cuyo resultado conjunto es una sucesión de matices, de relecturas de la obra, de guiños irónimos y humorísticos, de distanciamientos tragicómicos en escalada, que culmina en el paroxismo de un último acto como pocos yo he podido ver en un escenario.

Esta Casa de Muñecas es una trampa, parece una cursilada pero esconde dentro las pesadillas de aquella Twin Peaks, célebre serie televisiva, sus ametrallamientos con flashes, sus rojos sangre, sus monstruos. Esta Casa de Muñecas termina en ópera bellísima, en escena culminante voladora, en rotura de cadenas mentales, en escenario dentro del escenario, en mutis sensacional por el pasillo de platea. En emoción completa. Un auténtico festín para quienes aún estén a tiempo.

UN ACIERTO DE REPETICIÓN

Tras el éxito obtenido el año pasado dentro del Festival de Otoño, el Teatro Español ha traido de nuevo a la compañía norteamericana Mabou Mines a ofrecernos su particular “Casa de muñecas”, considerada por la crítica como uno de los mejores espectáculos que se vieron en el año 2006.

Dirigida por Lee Breuer, versión de la famosa obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, Casa de muñecas, se trata de la quinta “deconstrucción” de un clásico adaptada y dirigida por Lee Breuer -uno de los fundadores de la compañía-, dentro de una serie que incluye también obras de Shakespeare y Beckett. Podría
decirse que esta versión de “Casa de muñecas” transforma el feminismo de Ibsen del siglo XIX en una ecuación de poder y escala. Helmer, Rank y Krogstad son interpretados por actores que miden entre 120 y 150 centímetros. Nora y Kristine son altas y Helene, la criada, supera el metro ochenta. Nada representa de forma más clara el patriarcado de Ibsen que la imagen de estos pequeños hombres dominando y dando órdenes a mujeres de casi el doble de su tamaño. La totalidad de la obra se desarrolla en el cuarto de los niños, donde Nora ha regalado por Navidad a “sus pequeños” -sus hijos- una casa de muñecas en la que poder entrar y jugar, decorada con muebles de época. La música acompaña todas las escenas como si de una película muda se tratase, mientras la coreografía deconstruye las posturas melodramáticas y las sintetiza en danza.

Mabou Mines es una compañía teatral que funciona como cooperativa creada en 1970, Con base en la ciudad de Nueva York. Los seis miembros que la componen actualmente toman todas las decisiones relacionadas con el repertorio y las giras, trabajando a veces simultáneamente como actores, escritores, diseñadores y técnicos, y siempre como productores y como miembros del Consejo de Directores. El grupo, que ha recibido más de cuarenta premios a lo largo de su trayectoria, ya era una compañía de performance años antes de que se popularizara esta disciplina; en los últimos tiempos ha ampliado su perspectiva artística gracias a la creación de obras radiofónicas y largometrajes, así como a la inclusión en sus trabajos de vídeos pregrabados y en directo, textos generados por ordenador, hologramas de cuerpo entero, etc.

El nombre de Mabou Mines procede de una comunidad de Nueva Escocia cerca de la cual los miembros fundadores de la compañía
(JoAnne Akalaitis, Lee Breuer, Philip Glass, Ruth Maleczech y David Warrilow) crearon “The Red Horse Animation” en
1970.

CRÍTICAS DEL MUNDO

La crítica del New York Times decía que Lee Breuer es un director brujo, un alquimista que mezcla ideas, géneros, estilos, textos y tecnologías para hacer nuevos tipos de teatro. Breuer basa su adaptación en el conocimiento de que nuestros cuerpos instintivamente anhelan el orden, que desde la infancia intentamos controlar la escala y las proporciones del mundo. Todo el mundo miente; todo el mundo guarda secretos. El argumento aúna perfectamente suspense con trascendencia psicológica. A Breuer le gusta pasar de la pasión a la parodia. Su “Casa de muñecas” es una fantasía de las convenciones teatrales del siglo XIX: la romántica grandeza de la danza y la ópera; las generosas declamaciones y gestos del melodrama. Incluso hay un
pianista que recalca los momentos cumbre con música dramática apropiada. La experiencia entera es tan fascinante -emocionante aquí, desconcertante allí- que debe ser vista.

Para Newsday estamos ante una visión inteligentemente absurda del drama proto-feminista de Ibsen. El ver a hombres diminutos imponiéndose a las mujeres ofrece una ingeniosa tensión visual que subraya el esfuerzo que supone el mantenimiento de un orden social que sabemos no se sostendrá. Con frecuencia consigue un punto de melodrama cómicamente acalorado que pone de relieve una trama de decepción, extorsión y pasión enmascarada, secundada por una fluida música de piano. Una admirable y conmovedora comprensión del arco
emocional de la obra. El golpe de efecto final es uno de esos formidables espectáculos, completado con un uso creativo de las marionetas, en el que Mabou Mines se luce.

Para Chicago Tribune, “Mabou Mines DollHouse” agarra a Henrik Ibsen por la piel de su cuello noruego y lo empuja a la olla hirviendo y populista del melodrama, el sexo, el poder y la explotación, que fue el ocio victoriano y la vida en aquellos días… el exacto opuesto de todas las “DollHouse” que haya usted visto en su vida. Breuer, un legendario gigante de la vanguardia teatral, realiza una verdaderamente sorprendente deconstrucción del famoso drama sobre la mujer corriente empujada a dar un portazo a su maridito y a sus niños. El espectáculo también incluye música en vivo tocada en un piano alargado parecido a una limusina, varias escenas improvisadas y representadas provocativamente de sexo explícito entre Torvald y Nora, desnudez y el deslumbrante decorado final de un teatro victoriano con un montón de muñecas mecánicas.

Le Monde habló de “Una alucinante DollHouse”, una de esas experiencias que se busca noche tras noche en el teatro y que uno no olvidará en mucho tiempo, y Le Figaro considera que se trata de una producción sobre la que podríamos escribir un libro y no agotaría los movimientos contradictorios de la obra, con una
deslumbrante malicia por parte de Lee Breuer y su compañía…Trabajo fascinante, radical… Uno podría hablar de esto toda la vida. Todo aquí, el menor gesto, el menor movimiento, cada entonación son decididos con precisión por Lee Breuer y todos alimentan el significado de la obra.

Datos de interés

Dirección, Lee Breuer
Intérpretes, Maude Mitchell, Ricardo Gil, Kristopher Medina, Honora Fergusson Neumann, Margaret Lancaster
Diseño de vestuario, Megane George
Escenografía, Narelle Sissons
Adaptación, Lee Breuer y Maude Mitchell
Fecha: Del 26 de octubre al 4 de noviembre de 2007 –
De martes a sábado a las 20:00h. Domingo 18:00h.
Sede: Teatro Español
Dirección: Calle Príncipe, 25
Precio: De 4 € a 22 €.
Martes y miércoles, día del espectador, 25% de descuento.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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