Tarsila do Amaral, entre París y el Matto Grosso, por J.C.Deus

La Fundación Juan March inaugura hoy la primera muestra individual dedicada en España a la artista brasileña Tarsila do Amaral (Capivari, São Paulo, 1886 – São Paulo, 1973), -reina de la pintura brasileira, princesa de su vanguardia afrancesada-, con una obra en plena revalorización y una figura recuperada que nos recuerda a la de la mexicana Frida Kahlo. Mujeres americanas cuyas contribuciones a la cultura contemporánea son destacadas hoy día. Cubismo de palmeras y favelas, de grandes negras y selvas esmeralda, de la minoría intelectual y acomodada que viajaba a Europa para empaparse de la última moda y retornaba con una mirada nueva.

Tarsila do Amaral, -una “caipirinha vestida por Poiret” según uno de sus cuatro maridos, el poeta Oswald de Andrade-, es una de las máximas figuras de las vanguardias latinoamericanas y el emblema del modernismo brasileño. Sofisticada y cosmopolita, durante dos intensas estancias en París cumplió con lo que llamó su “servicio militar” en el cubismo y se alimentó de las corrientes de la vanguardia europea filtradas por Fernand Léger. De vuelta a su país, la digestión de aquel banquete y el reencuentro con los colores y las formas de su infancia en las tierras del interior, darían lugar a partir de 1920 a la eclosión de su pintura, que ha terminado siendo símbolo de las esencias patrias.

La muestra se centra en este periodo corto e intenso de apenas una década en el que Tarsila pinta y pinta, para luego detenerse el resto de su vida. Son años, ya lo hemos dicho, vividos entre São Paulo y París. Es la época de sus conexiones vanguardistas, de sus estancias en tres estudios parisinos, de su relación con el escritor Blaise Cendrars, con quien mantuvo una gran amistad. Es el momento del nacimiento del “modernismo” brasileño en general, y paulista en particular, del que será estandarte más de un cuadro suyo. Figura central del ‘movimiento antropófago’ –la manifestación brasileña de vanguardia más clara-, Tarsila do Amaral concilia en su obra lo aprendido en Europa con la indagación del Nuevo Mundo redescubierto.

Europa y América, cubismo y tropicalismo, geometría y vegetación, campo y ciudad son algunas de las antítesis sobre las que se fundamenta su trabajo plástico, que la exposición culmina con ‘Los Operarios’ (1933) brillante ejemplo de ‘realismo socialista a la brasileña’, producto de la enorme influencia de su viaje a Moscú en 1931. Una trayectoria, como se ve, bien común en los artistas del siglo XX, siempre buscando mecas entre París y Moscú.

Se exhiben en esta muestra más de cien obras de la artista, entre pinturas y dibujos, procedentes de museos y colecciones particulares brasileños con la excepción de una obra del Musée de Grenoble, otra del Hermitage de San Petersburgo y un boceto y un cuadro pertenecientes al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Además de documentar así la etapa más fructífera y decisiva de Tarsila do Amaral, la exposición se completa con una bonita labor de contexto que incluye relicarios y plumajes, fotografías y mapas, trabajos de algunas de las más destacadas figuras del modernismo brasileño, ejemplos de cerámica marajoara, plumaria amazónica, objetos de arte colonial, cartografía, fotografías y una selección de obras de artistas europeos que viajaron a Brasil entre los siglos XVII y XIX. Y cómo no destacar de todo ello un gran retrato de una indígena con una mochila a la espalda de la que sobresale una pierna humana.

Esta exposición, que es también una de las primeras y más completas dedicadas a Tarsila do Amaral en Europa, estará en Madrid hasta el 3 de mayo de 2009. Tarsila como Frida ha sido también llevada al cine, interpretada por Ester Góes en la película «Eternamente Pagu» (1987). Tarsila debió de ser una gran mujer que resulta cálida y atractiva a través de su pintura: hermosos colores que fulguran en el invierno madrileño, una humanidad opuesta y complementaria a la de los fríos conceptistas soviéticos que la precedieron en estas salas.

Para Javier Gomá, director de la Fundación, la exposición permite una reflexión sobre los problemas de recepción en el arte moderno, sobre lo qué pinta una brasileña en las vanguardias europeas, y lo que puede decir el cubismo sobre las favelas. Si ya España plantea problemas de integración en ese batiburrillo de las vanguardias, dado que para algunos no ha llegado a tener burguesía ni capitalismo propiamente dichos, figúrense el lío de aplicar un fenómeno producto de las sociedades industriales europeas a una sociedad a lo más agraria. Para Manuel Fontán del Junco, director de Exposiciones de la Fundación, ante nuestros ojos se muestra la difícil metabolización de la vanguardia en el trópico. Para Juan Manuel Bonet, comisario invitado de esta exposición, esta artista es ‘la gran voz del arte brasileño del siglo XX’.

Será una visita agradable y tranquilizadora a un Brasil idílico de palmeras erguidas en el horizonte. Un contrapunto necesario a los espasmos de Francis Bacon en el Prado o esa antología histórica de La Sombra que abre el Tyssen la semana que viene.

COMPLEMENTOS A LA EXPOSICIÓN

Como es marca de la casa, destaca el cuidado y los complementos que acompañan a esta exposición.

El catálogo –del que se hacen dos versiones, una en español y la otra en inglés- se acerca a la artista desde el pasado remoto de su tierra, acompañándola con las obras y los escritos de sus contemporáneos y con los ensayos de algunos de los más profundos conocedores de una pintura que refleja y abraza, quizá como ninguna otra, la cultura del Brasil moderno desde su despertar a las vanguardias hasta los tropicalismos de los años 60 del pasado siglo.

Reúne ensayos de Aracy Amaral, gran conocedora del arte brasileño y de Tarsila do Amaral en concreto; del poeta brasileño Haroldo de Campos (un texto de 1969 que supuso una importante contribución a la valoración de la artista); de Juan Manuel Bonet, impulsor de la muestra que el IVAM organizó en 2000-2001 (Brasil 1920-1950: de la antropofagia a Brasilia); de Jorge Schwartz, comisario de aquella exposición y que aborda, en su texto, las relaciones de Tarsila do Amaral con los escritores brasileños de su época; además de artículos y poemas de la propia Tarsila do Amaral, así como testimonios de escritores que la trataron, como, por ejemplo, Mário de Andrade, Sérgio Milliet, Carlos Drummond de Andrade y, por supuesto, Oswald de Andrade (uno de los grandes poetas latinoamericanos de aquel tiempo de vanguardias y marido en esos años de Tarsila), de quien se recogen sus dos manifiestos (Manifiesto de poesía Pau Brasil, de 1924, y Manifiesto antropófago, de 1928) y el poema dedicado a Tarsila, Atelier, de 1925. Una detallada cronología y una completa bibliografía se incluyen también el catálogo.

Además, se publican, en ediciones semi-facsimilares, dos obras poéticas traducidas al castellano, ambas ilustradas por la artista: Feuilles de route: Le Formose (1924), de Blaise Cendrars, el deslumbramiento poético del escritor francés al conocer Brasil, que ha sido traducida por José Antonio Millán Alba; y Pau-Brasil (1925), del citado Oswald de Andrade, inédita hasta ahora en castellano y de cuya traducción es autor el poeta canario Andrés Sánchez Robayna.

El viernes 6 de febrero, en el acto de inauguración, tiene lugar una conferencia-concierto de Aracy do Amaral, con ilustraciones musicales a cargo de la pianista brasileña Fabiane de Castro, seguida de un concierto del Coro y Solistas de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigido por Jordi Casas.

Éste es el primero de un ciclo de tres, que proseguirán los días 11 y 18 de febrero bajo el título de Antropofagia musical:

Miércoles 11 de febrero,
Oxalys (Martijn Vinck, violonchelo; Toon Fret, flauta;
Shirley Laub, violín; Annie Lavoisier, arpa;
Jean Claude Van den Eynde, piano; y Pascal Robault, viola)
interpreta obras de Claude Debussy, Darius Milhaud,
Albert Roussel, Heitor Villa-Lobos, Erik Satie
y Ernesto Nazareth.

Miércoles 18 de febrero,
María Espada, soprano, y Kennedy Moretti, piano,
ofrecen obras de Mozart Camargo Guarnieri, Radamés Gnattali, Oscar Lorenzo Fernández, Heitor Villa-Lobos y
Francisco Mignone.

Asimismo, se han programado dos conferencias, los días 9 y 12 de febrero, a cargo de Jorge Schwartz,
director del Museo Lasar Segall de São Paulo, sobre Tarsila y Oswald de Andrade: pintura y poesía, y de Juan Manuel Bonet, comisario invitado de la exposición, sobre Saudades del Brasil modernista.

Todos los actos a las 19,30 horas en el salón de actos de la Fundación Juan March, con entrada libre.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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