Entre Nápoles y Pontevedra, por J.C.Deus

Magic People Show es un simple espectáculo de café teatro, un show humorístico napolitano sobre las gilipoyeces de su sociedad, tan parecida a la nuestra. Basado en los artículos de Giuseppe Montesano en el diario Il Mattino, tiene talento, sutileza, gracia y mérito. Lástima que se haya quedado un tanto antiguo y no llegue a esta crisis global. Habla del Nápoles de la burbuja inmobiliaria y consumista, del turismo de masas a la Patagonia, de la omnipresencia del ‘telefonino’ (el maldito móvil). Su mayor acierto es el tono, ese tono escéptico e irónico de la crítica inteligente, que nada tiene que ver con los panfletos politizados izquierdosos que abundan en nuestros escenarios.

Montesano explica así la génesis de Magic People Show : ‘Había una vez una sección de un periódico, «Il Mattino» de Nápoles, que se titulaba «Sottosopra» (patas arriba): cada semana, durante años, inventé para los lectores una bulliciosa comunidad, un universo cómico y reconcentrado, donde todo pasa al revés. ¿Un mundo inventado? Un mundo en el cual los que roban son padres y maridos felices, y los que no roban son denunciados por sus propios hijos; donde los ricos que se hacen ricos maltratando a los pobres son adorados por los mismos
pobres maltratados, que les dan las gracias; donde quien consume de manera destructiva, es noble, y quien consume conscientemente, da asco; donde el amor se reduce a los regalos de última moda, y el desamor es la verdadera moda del momento; donde hay que sacar una hipoteca para pagar las vacaciones forzosas; donde se detiene a quien está a favor de la legalidad, y quien está en contra se convierte en un ídolo popular; donde los que no se dejan sobornar son unos vendidos y mentirosos, y los que se venden, son geniales y santos; donde todo lo falso es verdadero y lo verdadero falso. Más tarde algunos de los cuentos que había escrito fueron editados en un libro que llamé Magic People y que fue
publicado por el editor Feltrinelli en el año 2005. La gente mágica, sólo irónicamente mágica, ya transformada en una masa de títeres atontados por vacaciones y consumo y televisión, era la plebe total, lista para ser gobernada por el eterno pan y circo’.

‘Luego encontré un puñado de actores magníficos de la compañía Teatri Uniti que una noche leyeron en público unos cuentos e hicieron suyos papeles, gestos, voces, tics: ellos fueron los primeros sorprendidos por la facilidad con la que unos cuentos nacidos para la lectura se volvían teatro. ¿Qué hacer, entonces? Bueno, se trataba de transformar de manera definitiva esos cuentos en un guión, y lo hicimos. Lo que queríamos mostrar era el sentido neurótico de atasco de la comunidad global, el pulular cómico de distintos personajes que se guisan en la misma olla exprés demencial, vidas que ya no encontraban la protección del at home, sino que estaban siempre bajo la mirada de todos, y con un ritmo que quería casar a Los Simpson con Aristófanes, Eduardo De Filippo y Woody Allen, Los Soprano y la commedia dell´arte, Quevedo y el teatro de variedades, Totó y Godot: ¿cómo hacerlo con tan sólo cuatro actores? Aquí su extraordinaria idea fue la de actuar encima de una mesa
camilla, uno encima de otro como sardinas en una lata mental que recrease la sensación de falta de espacio de la comunidad forzosa. Y luego, sacada de las raíces mismas del teatro popular napolitano y de los Maestros de la Farsa, la idea del disfraz: sólo cuatro actores se transformaban y se multiplicaban, con unos pocos trucos, en mujeres, hombres y niños, en una multitud de personajes, como en un entremés posmoderno. Había nacido el Magic People Show’.

Lallo y Gegé, la señora Torza y su hija, el abogado Morfo y el último resistente, el doctor G, las familias Vittima, Morfo, Titò, Tummolo, Lacapa, Latorza, son reales, y quien se refugie en el bobo recurso de pensar que son sólo napolitanos, se perderá la mejor aportación del espectáculo. Porque los medios de comunicación dictatoriales ridiculizan a Berlusconi para que nos sintamos menos asfixiados, para que no miremos a nuestro insoportable alrededor. E interior.

«Me he quedado en Sant´Arpino, en la casa de mis padres, porque me parecía imposible vivir en Nápoles. Pero hace algún tiempo, apenas dos o tres años, nos ha invadido el cemento. Llegaron primero los centros comerciales, después los edificios y los chalés. Ahora no queda ni un metro cuadrado libre, proliferan los abusos y las casas de protección oficial son tan horrendas que se quedan ahí vacías, quien tiene
derecho a ellas no las quiere. Los pueblos se ahogan y estoy pensando en irme». Sant´Arpino, en lo que se ha convertido, y después la provincia de Caserta, Nápoles, la región Campania, son el mundo de los magic people, que de mágico no tienen nada, embrutecidos por una fiebre del oro en versión reality show. «Pero podría ser toda Italia», añade Montesano. Y España entera, no lo dudemos.

Jordi Galcerán, el traductor del texto en español, es autor del Método Gronholm, representado en veinte países y que han visto en sólo cuatro años casi dos millones de espectadores. Enrico Ianniello ha traducido El método Gronholm y Chiòve, de Pau Miró (versión italiana de Llueve en Barcelona, dirigida por Francesco Saponaro). Pau Miró es autor de Llueve en Barcelona, estrenada en 2007 en Nápoles (Teatro Nuovo) y en 2008 en el Piccolo Teatro de Milán (premio nacional de la crítica en Italia). Una versión castellana se estrenó en el Festival de Otoño de Madrid en 2006, con el título Lluvia en el Raval, a cargo de la compañía Segundo Viento, en Cuarta Pared. Acaba de presentarse en el Teatro Valle‐Inclán de Madrid en una producción del CDN dirigida por Francesco Saponaro. Toda una catalana-napolitana conection: Va beh!

Las gentes de hoy día, nosotros, estos lamentables ciudadanos egoistas y vacuos, necesitan diez, cien, pequeños varapalos como éste; es el trabajo humilde y válido y necesario de los autores de hoy, y no salirse como suele suceder por los cerros de Úbeda de pretensiones lamentables.

Un videoclip de la obra.

Magic People Show
de Giuseppe Montesano
Traducción, Jordi Galcerán
Coproducción, Centro Dramático Nacional y Teatri Uniti

Reparto (por orden alfabético)
Enrico Ianniello
Tony Laudadio
Pau Miró
Luciano Saltarelli

Escenografía Underworld
Vestuario Laurianne Scimemi
Iluminación Lucio Sabatino
Banda sonora Daghi Rondanini
Equipo Teatri Uniti
Producción Angelo Curti
Dirección técnica Lelio Becchimanzi

Funciones, 26 de marzo a 3 de mayo de 2009
De martes a sábados a las 19.00 h
Domingos a las 18.00 h
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
C/ Tamayo y Baus, 4
28004 Madrid
Taquilla: 91 310 15 00

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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