Loa a la experiencia y la tradición, por J.C.Deus

Tenía 73 años de edad Claudio Monteverdi cuando estrena en 1640 ‘Il ritorno d’Ulisse in patria’, 33 años después de ‘inventar’ la ópera con su L’Orfeo. Demostraba estar en plena forma, como lo están los encargados de llevar su trabajo al Teatro Real casi cuatro siglos después, el director musical William Christie, y el director musical, Pier Luigi Pizzi, que no deben andar muy lejos de la edad y la experiencia que tenía Monteverdi cuando compuso esta obra y revisó hasta modificar sustancialment el magnífico libreto de la misma, un texto a la altura de una música que juntos ofrecen un banquete de placer estético inolvidable, si bien rozando magnitudes casi indigeribles para el humano actual, siempre estresado y agobiado como para sentarse ante un festín de tres horas y media de duración.

Monteverdi se incorpora a la nueva ópera, que es ya un espectáculo público y comercial a diferencia del mecenazgo aristocrático al que pertenece L’Orfeo. Una obra para el público, cuyo éxito entonces entre los comerciantes venecianos nos hace pensar en si el ‘homo posderno’ ha ganado o perdido en capacidad intelectual frente a las élites del pasado. Los financieros y ejecutivos madrileños de hoy, escoltados por sectores más populares que acceden al Real gracias a sus fabulosas ofertas de rebaja de precios, sufrieron un poco por la longitud y devaneos del hermoso espectáculo, pero al final se mostraron encantados por la hermosura de la paliza que acababan de propinarnos. Siendo defensores de la máxima fidelidad a la obra original, esta vez sin embargo podía y quizás debía haber sido aligerada de algunas de sus menos interesante disgresiones, como las discusiones entre los dioses del Olimpo y otras largas intervenciones de sus muchos personajes secundarios. El final de la primera parte nos pareció especialmente difícil de seguir con el máximo de atención, aunque toda la segunda parte eleva un vuelo estratosférico del que ya no se desciende apenas hasta la caída del telón.

Ya entonces, la comercialización de la ópera obligaba a atender al presupuesto con limitaciones vocales e instrumentales, y eso permite que gocemos de la presencia de Les Arts Florissants, una orquesta de menor formato e instrumentos de época, que se convierte en sí misma en un segundo espectáculo junto a lo que ocurre en el escenario, con sus 18 integrantes figurando junto a los intérpretes vocales, que a menudo se sientan y descienden durante la representación los cuatro escalones que separan escenario y foso. De esta manera, el director escénico reconoce, resalta e incorpora el protagonismo de la música en su concepción final. Buen entendimiento entre las dos caras de la moneda operística no siempre existente.

El libreto original de Badoaro, un admirador de Monteverdi encantado de facilitar la materia bruta que reescribiría a su gusto el maestro, basado en los Cantos XIII a XXIII de La Odisea homérica, narra efectivamente las peripecias de Ulises tras su llegada a Ítaca, después de veinte años de viaje intentando regresar desde la Guerra de Troya. Ayudado por la diosa Minerva, conseguirá vengarse de los tres pretendientes que agobian a su esposa, y ser reconocido por su fidelísima y pacientísima Penelope. La ópera es bien ambiciosa pues cuenta con numerosos personajes secundarios que elevan el reparto hasta 18 nombres, en su mayoría dioses y sirvientes, entre los que figura Iro, el primer papel cómico importante de la historia de la ópera, pero junto a los que destaca una majestuosa águila, viva y aleteante, que participa notablemente en la representación y que al final no sale a saludar, ni ella ni su hábil portador, teniéndolo no obstante bien merecido.

La pareja Christie y Pizzi realiza así su segunda entrega de esta trilogía monteverdiana que el Real inició con L’Orfeo y culminará con ‘L’Incoronizacione di Poppea’. William Christie fundó Les Arts Florissants en 1979, y goza de merecido prestigio como director e intérprete de la música de Monteverdi, Scarlatti, Purcell, Händel y Mozart, con más de setenta grabaciones. Pizzi es uno de los más reputados creadores escénicos de la actualidad, especialmente atraído por las obras barrocas. En el Teatro Real ha dirigido Celos aún del aire matan, La traviata, Midsummer night’s dream, La pietra del paragone, La Gioconda y por supuesto L’Orfeo con su colega Christie.

Impecable la contribución musical del americano, un poco decepcionante la adaptación escénica del italiano, sobre todo comparada al altísmo nivel a que nos tiene acostumbrados. Mejora claramente en la segunda parte, pero es tan parca, tan modesta dando protagonismo a la música, que a veces resulta poca. En el vestuario, es clamoroso el error con Telémaco, cuya participación se ve dañada por unos pantalón y sudadera blancos realmente prosaicos.

El tenor Kobie van Rensburg y la soprano Christine Rice están correctos en los papeles protagonistas, como lo está Cyril Auvity en el de Telémaco. Robert Burt hace un Iro meritorio, pero destaca especialmente en su original presencia vocal-interpretativa el trío de pretendientes, los tres feacios Umberto Chiummo, Xabier Sabata y Juan Sancho, sobre todo este último como contralto, en falsete y de ‘castrati’. Una gran Minerva consigue Claire Debono, que también hace de Amor, el semidios que junto al Tiempo y la Fortuna, conforma ese universo tan sugerente entre el de los dioses y el de los humanos. Impresionante la presencia de Ed Lyon y Luigi Donato como esos dioses perplejos que eran Zeus y Poseidón (Júpiter y Neptuno en la mitología latina). Muy bien todo el reparto.

El comienzo y el final de este primordial retorno de Ulises son fantásticos. La carreta-barco que idea Pizzi, con sus reflejos de la que El Bosco ha colocado en todos los subconscientes, está llena de fuerza. La fragilidad humana zaherida por el Tiempo, la Fortuna y el Amor, sus verdugos, impresiona. Insistamos en el texto, de una altura literaria, y sobre todo filosófica, imposible si no la hubiera escrito un hombre sabio. La obra es un auto sacramental con los dioses del Olimpo en vez de los cristianos, ninguna doctrina moral, mucha cultura mundana y un muy feliz final en el que el matrimonio reencontrado canta: ‘¡Por fin ha llegado/el día del gozo y del placer!/¡Sí, vida, sí!/¡Sí, corazón mío, sí!/. Previamente Ulises llama a dejar de pensar en los viejos tormentos: ¡Todo es placer!. Y Penélope le secunda clamando porque del pecho huyan los dolores recuerdos: ¡Todo es gozo!. Exageran dos pueblos, pero se agradece la intención.

Una muy diferente visión del mundo a la que comenzaba a imponer el oscurantismo religioso en España. Veinte años después de esta ópera, el clérigo y músico español Juan Hidalgo compuso «Celos aún del aire matan», con texto de Pedro Calderón de la Barca, una historia de amores y celos entre humanos, personajes mitológicos y ninfas. Hubiera podido ser el origen de una ópera española, como Monteverdi lo fue de la italiana y mundial. No pudo ser y punto.

IL RITORNO D’ULISSE IN PATRIA
El regreso de Ulises a su patria

Claudio Monteverdi (1567-1663)
Dramma in musica en tres actos
Libreto de Giacomo Badoaro
Estrenado en el Teatro San Giovanni e Paolo de Venecia en febrero 1640
Nueva producción del Teatro Real en coproducción con La Fenice de Venecia
Estreno en España

EQUIPO ARTÍSTICO
••••••••••••
Director musical William Christie
Director de escena, escenógrafo y figurinista Pier Luigi Pizzi
Iluminador Sergio Rossi
Coreógrafo Roberto María Pizzuto

REPARTO
••••••
Ulisse Kobie van Rensburg
Penelope Christine Rice
Telemaco Cyril Auvity
Eumete Joseph Cornwell*
Antinoo Umberto Chiummo
Anfinomo Juan Sanchoº
Pisandro Xavier Sabataº
Eurimaco/ Júpiter Ed Lyon*º
Melanto/ Fortuna Hanna Bayodi-Hirt
Iro Robert Burt*
Ericlea Marina Rodríguez-Cusíº
La Fragilidad humana,Terry Wey*
Minerva / Amore Claire Debono*º
Neptuno / El Tiempo,Luigi De Donato
Juno Sonya Yoncheva*
Tres feacios Umberto Chiummo, Xabier Sabata, Juan Sancho

REALIZACIONES
••••••••••••••••
Escenografía y vestuario Carlo Rubechini Snc de Florencia
Delfini Group Srl de Roma
Vestuario Tirelli Costumi Spa de Roma, Teatro Real
Utilería Carlo Rubechini Snc de Florencia
Caracterización, pelucas y postizos Teatro Real
Calzado Pompei 2000 Srl de Roma, Teatro Real

LES ARTS FLORISSANTS
Material musical
Jonathan Cable (nueva edición, 2009)

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Abril 17, 19, 21, 22, 24, 25, 27, 29, 30
19.00 horas; domingo, 18.00 horas

La función del día 25 será transmitida en directo
por Radio Clásica, de Radio Nacional de España,
y la Unión Europea de Radiodifusión (UER)

* Por primera vez en el Teatro Real
º Por primera vez en este papel

————————————————————————
(NOTA: Si desea recibir un aviso diario de las informaciones nuevas que publicamos, introduzca su dirección de correo en el recuadro ‘Suscribirse a Infordeus-Blog’ de la columna de la izquierda de las páginas de Infordeus. Gracias por su interés).
————————————————————————

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído