Hey girl!, el gesto desprovisto de todo contenido, por J.C.Deus

La cuarta y última aportación del ciclo ‘Una mirada al mundo’, oportuna iniciativa del Centro Dramático Nacional ahora que se desliga del Festival de Otoño pasado a la primavera por exigencias del teatro comercial madrileño, es la más difícil y discutible de las cuatro. La más ambiciosa, por cuanto supone un intento de ruptura radical con la gramática teatral tal como lleva dos mil años existiendo, y por eso quizás la más fallida, porque del dicho al hecho siempre hay demasiado trecho.

Su perpetrador, Romeo Castellucci, explica de dónde sacó el título, de algo banal mientras esperaba un semáforo. ‘Desde aquel momento no he hecho otra cosa que perseguir esas dos palabras. Esperé. Y esperé algo más. No sé qué sucedió después de aquello; pero creo que tiene que ver con el retrato de un corazón humano’. Con ello poco nos aproxima a lo que nos plantea: una visión onírica en la que no hay conexiones racionales y que comienza con una joven emergiendo lentísima de un plasma informe, que continúa con la misma joven colgando un espejo en una pared, sollozando de aquí para allá del escenario, meditando frente a una lanza, susurrando incoherencias, emergiendo con máscaras de entre una multitud de hombres quizás agresivos, conectando con otra mujer negra, encadenada por un exclavista, y conduciéndonos, siempre exasperadamente lento, entre músicas obsesivas y ruidos tremendos, hacia un final con la misma falta de sentido que todo el espectáculo.

Se puede decir que la obra tiene su atractivo morboso, que resulta bella y sorprendente a ratos, que es atrevidamente provocadora pero no más que las mil y una performance que el mundo ha visto en el último medio siglo, y que puede justificarse en pos de la búsqueda de nuevos caminos dramáticos. Pero lo que no puede decirse es que trasmita algo, comunique más allá de una frialdad absoluta, conmueva al corazón, movilice algún sentimiento o fomente conexiones neuronales inspiradoras o interrogantes.

La compañía italiana Socìetas Raffaello Sanzio propone una puesta en escena en la que la dramaturgia renuncia a la supremacía de la literatura, con la finalidad de conseguir otra comunicación, ‘el gesto desprovisto de todo contenido’, según el autor, “un espectáculo sin contenido, salvo ese contenido desconocido que todo gesto, en realidad, revela cada vez que se realiza. Una huella en el aire, un camino en lo abierto”.

Para explicarnos la obra, sus defensores recurren a un señor llamado Nicholas Ridout, que al parecer posee el envidiable título de «Lecturer in Performance» en la Queen Mary University de Londres: ‘Hey Girl es lenguaje como gesto. Un trozo de lenguaje que sólo puede funcionar con la participación de la mano y del ojo. En diversas ocasiones, no obstante, en los labios de los amigos italianos, ha sonado como el nombre de un famoso filósofo de la historia. Hegel. Podríamos pensar en la práctica del teatro como una especie de arqueología del gesto, y en el teatro mismo como un archivo de gestos recuperados, reanimados y mostrados en público. Romeo Castellucci dice desde hace tiempo que la figura central del teatro contemporáneo es el espectador. En Hey Girl pareces haberte desplazado del escenario al auditorio al que perteneces, pero todo sigue teniendo que ver contigo. «Hey Girl»’.

Todo lo que es presentado tras seria reflexión y con considerable esfuerzo es de reconocer en el mundo artístico y en todos los mundos. No hemos podido captar la intención final. Sin embargo, la propuesta merece la atención de los muy, muy versados.

Teatro María Guerrero
8 a 11 de octubre de 2009
UNA MIRADA AL MUNDO
Hey girl!
Romeo Castellucci | Socìetas Raffaello Sanzio
Dirección, Romeo Castellucci
con Silvia Costa y Victoríne Mpute Liwoza
Música original, Scott Gibbons
Estática y dinámica, Stephan Duve
Esculturas en escena, Plastikart, Istvan Zimmermann

Producción, Odeon Théâtre de lʹEurope
con Festival dʹAutomne (París), Steirischer Herbst (Graz),
Le‐Maillon Théâtre (Estrasburgo), de Singel (Amberes),
Productiehuis Rotterdam (Rotterdamse Schouwburg),
Cankarjev dom Ljubljana, Trafò House of Contemporary Arts
(Budapest), Socìetas Raffaello Sanzio (Italia)

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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